Pedro de Axular

 

       Nació en Urdax (1556) en ese caserío que acabo de visitar, hoy remozado, de cal soleada, balcón corrido con tiestos, bajo el hastial protector, sobre un prado de hierba y achicorias amargas.

Estudió en Salamanca. Se ordenó ad titulum patrimonii (con patrimonio propio). Residió en San Juan de Luz antes de ser párroco de Sara. Buen predicador, escribió en 1643 un libro célebre, de carácter religioso y moral, Gero, obra maestra de la literatura vasca, tal vez la más rica, creadora e influyente, siguiendo el luminoso ejemplo de fray Luis de Granada en su Guía de pecadores:

Axularrek /eman zion
Eukalerriari / itzala

(Axular dio sombra al País Vasco)

dirá uno de sus discípulos de hoy.

Tenido por navarro y español, el Parlamento de Burdeos estuvo a punto de excluirle de su cargo pastoral, pero protegieron sus derechos el rey de Francia y de Navarra (francesa), Enrique IV, y el obispo navarro de Bayona, Bertrand de Echauz,  de los Ecchauz de toda la vida en San Esteban de Baigorri, en Ultrapuertos, después arzobispo de Tours, a cuya memoria dedicó su libro Axular.

Sus amigos vascos. reunidos en la tertulia literaria del convento franciscano entre Ziburu y Donibane,  fundado por Étienne Materre, le animaron a la empresa de reanimar el euskara:

Orai badirudi euskarak ahalke dela, arrotz dela,
 eztela iendartean ausart, entregu, bithore eta ez trebe.

(Actualmente parece que está avergonzado, que se siente extraño, que no se atreve a presentarse entre la gente, que no se considera digno,diestro, capaz)