(Una mano amiga me envía este texto, que acaba de recibir. Texto que me ha hecho pensar, y todo lo que, noblemente, hace pensar cabe en este cuaderno de bitácora).
«¡Qué vas a ser París! París es esa ciudad donde la gente salió del estadio evacuado cantando el himno nacional, el que aquí abucheamos. París es esa ciudad donde los periódicos hablan de guerra sin tapujos, y donde el presidentesocialista promete una respuesta sin piedad «impitoyable». París es la capital de un país que considera su libertad y sus valores algo mucho más importante que su miedo. Y tú… tú eres parte de un pueblo que hace once años, en una situación similar, en unos días iguales de sangre y plomo, se amedrentó y echó la culpa a su propio Gobierno. Que duda de su modelo de sociedad y todavía hoy piensa que si nos vienen a matar es porque algo habremos hecho. Que no ha aprendido, basta ver cómo olvida a las víctimas, de su larga experiencia de sufrimiento. Tú eres un superviviente del terrorismo, pero no lo sabes porque te cuesta pensar que los asesinados murieron en tu nombre. Porque prefieres creer que basta con no odiar para defenderte del odio.»
¿Os imagináis que ahora en Francia la oposición al gobierno de Hollande convocara manifestaciones delante de la sede de su partido alentando a los exaltados a gritar contra el gobierno francés por haber participado en la guerra de Siria y qué también se llamará asesino al presidente de Francia y se movilizara la calle contra el gobierno francés por dicho motivo y que después se retiraran las tropas francesas de Siria? Todo el mundo diría que estoy loco por imaginar algo así. Pues en España ocurrió. El Psoe lo hizo. Y lo peor de todo es que ganó las elecciones con esa estrategia incluso faltando al respeto de la jornada de reflexión, mito de nuestra Constitución y Democracia. Lo más sorprendente es que el actual candidato del PSOE Pedro Sánchez ha manifestado su total apoyo al gobierno francés en este momento.
Ya podían haber prestado su apoyo al gobierno español cuando la masacre ocurrió en nuestro país. Dejo que cada uno saque sus propias conclusiones y si cree conveniente, o no, divulgar esta reflexión.