Santo Sepulcro de Torres del Río

 

          La planta octogonal de la iglesia del Santo Sepulcro de Torres del Río (s.XII) está inspirada en su homónima de Jerusalén y en las iglesias que en ese tiempo construía la Orden del Temple.

La cubre esa estrella bien trabada y nerviosa de la cúpula peraltada, recuerdo de arquitecturas de la Mezquita cordobesa.

Fue iglesia-faro a la vera del Camino de Santiago, como Santa María de Eunate o la de Sancti Spiritus de Roncesvalles: en su lintenrna, también octogonal, se encendía, al anochecer, una pequeña hoguera que guiaba a los peregrinos, algunos de ellos enterrados a su sombra.

Por unos pequeños vanos abiertos en la cúpula, rematados por castillos y torres y tamizados por celosías talladas en piedra, entra una tenue luz.

La estrella románico-arábiga es ahora una estrella pálida, que alumbra a los muertos y vela de misterio el ciclo de la Pasión y Resurrección en los capiteles del arco de triunfo del ábside.