Ocurrencias electorales (VII)

 

        VOX está siendo un completo disparate: ha semivaciado el Partido Popular, del que mayormente procede. Ha restado votos a otros partidos centristas y hasta de centro izquierda, como suele decirse. Ha movilizado notablemente al PSOE, que es lo que menos deseaba. Y ha hecho aumentar el voto al PNV, Bildu y partidos independentistas catalanes, sus enemigos acérrimos, a los que quisiera desde suprimir hasta encarcelar. Muchos de los puntos de su programa son inviables. Representa al integrismo político, cuando no religioso. Su patriotismo es hueco. Y  su papel en la democracia española perfectamente prescindible.

Todo lo cual no da derecho alguno al presidente del Gobierno para no recibir al representante de VOX en la Moncloa, en un acto de discriminación antidemocrática.