El viejo lema que, según las noticias de los diarios de hoy, parece defender monseñor Uriarte, o cualquiera que lo defienda, es el lema pintiparado para conseguir la paz entre dos países o dos bandos en guerra, sobre todo si la guerra ha sido larga y cruel, no para conseguir el final de una banda de delincuentes enfrentados a un Estado democrático. Lo que paa es que para muchos independentistas vascos -no sé si entre ellos está monseñor Uriarte- la guerrilla terrorista y marxista-leninista de ETA equivale a todo un Estado, o al ejército de todo un Estado, que lucha con el ejército de otro. Y equivale a eso, porque ellos quisieran (quieren) que equivalga. Y así todo se entiende muy bien. El gravisimo error sería que los gobernantes de un Estado democrático llegaran a pensar lo mismo.
