Conocidos son de muchos los versos de Jorge Manrique a la muerte de su padre, y menos sus versos amorosos, verdadera cima de la poesía española del XV, si excluímos los sublimes del valenciano (Gandía) Ausiàs March, y seguidos por tantos otros poetas de lengua castellana o catalana, entre los que figura incluso algún buen poema nada menos que de don Álvaro de Luna o del Duque de Alba (o del poeta servidor que se los hiciera). Entre ellos, me encuentro con unos versos excepcionales por su factura y su ingeniosidad, si es que son originales, y para mí desconocidos, de Pedro Álvarez de Osorio, conde de Trastámara y marqués de Astorga (c. 1462-1505), primo y muy amigo del rey Fernando, dedicados a una señora porque quería más a otro que a él, y que no puedo menos de consignarlos aquí:
Plega a Dios que alguno quieras
como yo, mi bien, te quiero,
porque penes, porque mueras,
porque sepas que de veras
por tu sola causa muero.
Amada ni más ni menos
seas como yo de ti,
porque defectos agenos
te hagan mención de mí;
y penes poque devieras
quererme como te quiero
y por me cobrar te mueras
y no puedas aunque quieras
siendo yo muerto primero.