Los obispos defienden la unidad de España

Ya están los diarios anticlericales poniendo el grito en el infierno porque dicen que los obispos (es decir, la comisión permanente de la Conferencia Episcopal) han actuado como un partido político porque, en una nota pastoral, tras mostrar la gran inquietud que les causan las políticas encaminadas a la desintegración unilateral de la unidad del pueblo español, han escrito una frase en la que dicen, sin mencionar directamente a nadie, que se debe preservar el bien de la unidad, al mismo tiempo que el de la rica diversidad de los pueblos de España. Qué horror ¿verdad? Cuando  tantos políticos, empresarios, periodistas, intelectuales … españoles en Cataluña no han dicho ni mú sobre el asunto, vienen los obispos y sueltan esa herejía política, después de reconocer, además, en principio, como ya lo hicieron el año 2006,  la legitimidad de las posturas nacionalistas verdaderamente cuidadosas del bien común. Añaden una consideración de sano realismo social: Ninguno de los pueblos o regiones que forman parte del Estado español podría entenderse, tal y como es hoy, si no hubiera formado parte de la la larga historia de unidad cultural y política de esta antigua nación que es España. Ya en septiembre de  2002 los diarios anticlericales dijeron algo parecido cuando los obispos españoles escribieron que Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves  consecuencias que esta negación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable. Nada nuevo en la historia de la Iglesia. Todos los obispos del mundo, estén donde estén, y mientras la voluntad muy mayoritaria del país no decida otra cosa, se sienten unidos a sus pueblos, defienden su unidad y su convivencia, aunque, en su caso, deban ser respetuosos con posteriores decisiones sobre un status diverso. Eso mismo hicieron los obispos italianos en mayo de 1996 al criticar los propósitos xenófobos y separatistas de la Liga Norte. Y el mismo papa Juan Pablo II -al que algunos clérigos catalanes atribuyen  la defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos, como la atribuyen a los documentos de la ONU- elogió, unos días después, ante 300 obispos italianos, la gran herencia de fe, cultura y unidad que constituye el patrimonio más precioso del pueblo italiano (…) y de la amada Nación italiana. Yo me pregunto si el día hipotético en que, por ejemplo, la provincia de Tarragona o el cinturón industrial de Barcelona anunciara su voluntad de separarse de la Comunidad Autónoma de Cataluña, con las graves consecuencias que eso tendría, los obispos catalanes no podrían decir sobre Cataluña, sin que nadie pusiera su grito en el infierno, lo que acaban de decir los obispos españoles refiriéndose a toda España. Qué patriotas serían entonces, ¿verdad? O, si no pudiera decir algo parecido el cardenal de Barcelona, si el barrio de Pedralbes, por ejemplo, anunciara unilaterlmente, con las graves consecuencias que eso tendría, su separación del municipio de la capital. ¡Un poco de sentido común, por favor!