Incluso podríamos irnos hasta la Alianza Obrera de octubre de 1934 y hasta la formación del PSUC en 1936. Pero olvidemos el descalabro del glorioso Octubre y el descalabro todavía mayor de la guerra, y situémonos en 1976. En la edición castellana de su folleto, que lleva, con todo, el título en catalan, Perquè el P.S.C.: Partit Socialista de Catalunya (Secretariat de Formació del P.S.C., febrero de 1977), los autores que en las 22 páginas del texto no escriben una sola vez la palabra España y sólo Estado o Estado Español, nos aclaran que no pretenden una separación disgregadora, cerrada en sí misma, aislada, sino que piensan que hay que ir hacia la libre unión de los pueblos libres; que hace falta establecer vínculos solidarios con los otros pueblos del Estado Español, y luchar también por la solidaridad internacional en la causa común de la revolución democrática y socialista. Todo conforme a los prontuarios marxistas-leninistas del tiempo. Nos hablan a cada paso de las naciones y pueblos del Estado Español, pero por lo visto España no es nación ni pueblo, ni siquiera nación de naciones ni pueblo de pueblos, sólo Estado. Pero, si añaden español, que es un adjetivo, ¿no se dan cuenta de que están reclamando el sustantivo España? Sigamos. El primer paso en esta etapa de lucha será el restablecimiento de los principios e instituciones configurados en el Estaturo de Autonomía de 1932. A partir de ahí… y, una vez conseguida la normalización democrática, ampliarán el marco autonómico capaz de pactos de constitución federativa o confederativa del Estado, en función de las necesidades de impulsar el avance hacia el socialismo. Poco después propugnan una Federación de Repúblicas libres e iguales, como podría ser, según lo dicho antes, una Confederación, si es que distinguen una de otra, amén de potenciar una estrecha colaboración con el resto de los Països Catalans, proyecto que se podría concretar en unas instituciones políticas comunes en el momento que así resulte del ejercicio del derecho de autodeterminación. Lo que más temen estos socialistas catalanes recien constituidos es la escisión en el seno del proletariado inmigrante y de las clases populares por razones de lengua o de conciencia nacional, y por eso se proponen hacer todo lo posible porque estos inmigrados puedan sentirse totalmente identificados con el proceso de lucha por la autodeterminación, en el marco de la transición al socialismo, socialismo que, como es sabido, acabará, como por ensalmo, con toda contradicción, con toda escisión, con toda contrariedad, una vez superada la división de clases.- Aparte esto último, que ni se menta hoy, ¡qué parecido todo en el PSC entre 1977 y 2012!
