Aquel diputado y senador guerrista, después alcalde socialista de La Coruña, el más votado en una ciudad española, y, en su última etapa política, embajador ante la Santa Sede del Reino de España (con el Gobierno Zapatero, 2006-2011), no deja ocasión oportuna para decir las verdades del barquero sobre la Igesia, las relaciones Iglesia-Estado, la Constitución española y temas similares. Le duele a Paco que desde la Iglesia jerárquica no se contrargumente ante las falsedades y tergiversacions de algunos partidos, entre ellos el suyo, pero a mí me parece que testimonios como el de Vázquez son mucho más convincentes. Le encuentro la últma vez en una conocida parroquia de Madrid predicando que Acuerdos como los que el Vaticano tiene firmados con España los tiene con 178 paises, incluidos los 27 de la Unión Europea, con la excepción de diez teocracias musulmanas y de dos dictaduras comunistas (China y Corea del Norte); diciendo también que tales Acuerdos son plenamente constitucionales (1979), votados por abrumadora mayoría en las dos Cámaras: soy de eso yo mismo testigo. Lo que el exembajador dice a continuación me preocupa más. En su opinión, esa persistente campaña (especialmente en el PSOE, que sigue sin aprender muchas coasas tras más de cien años de historia) es «para producir una nueva división entre españoles». Se trata de superar la aconfesionaliad que marca la Constitución e ir hacia «la laicización que limita el papel de la Iglesia». Y todavía más: de «acabar con los grandes valores que trajo la Transición, como el valor de una reconciliación nacida de la voluntad de acuerdo. Y esto es lo que se quiere destruir».