La universidad española

 

         El informe Times Higher Education (THE), en su primera edición europea, coloca apenas cinco de las 82 universidades españolas entre las 200 mejores del continente. La Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), la primera de las cinco, ocupa el puesto 70 de la lista europea y el 146 de la mundial. No sólo España es el segundo país en peores resultados en relación a su PIB (un 4´23%), que ha caído un 15% en los últimos años, sino que indicadores como la investigación, el ambiente de aprendizaje, el número de profesores, la influencia de las investigaciones mediante citas en artículos, el volumen de ingresos para investigar, la presencia de estudiantes y profesores internacionales, o los trabajos académicos,, colocan a España en niveles de países de Europa del Este, como República Checa, Polonia o Estonia. España necesita, según los expertos, no sólo aumentar su inversión en educación superior, cambiar su enfoque internacional, dado el escaso número de publicaciones en inglés, y acabar con una burocracia que impide la recepción de estudiantes e investigadores extranjeros. Pero el mayor achaque de la universidad española, aparte la superabundancia de centros públicos y privados, que los empobrece a todos, es la eterna endogamia que la inutiliza, y que ni siquiera los expertos se atreven a denunciar.