La Religión en la escuela pública europea

 

     Lo cierto es que, sea cual sea el declive de la llamada práctica religiosa en Europa, la Religión  gana espacios enormes y constantes. Ya se llame fe tradicional o fe crítica, sed de transcendencia, búsqueda del sentido de la vida o de algo absoluto, humanismo cristiano o de raíces cristianas, necesidad de  entender o contrastar el ateísmo y el agnosticismo…, lo cierto es que muchos millones de personas buscan, de una forma u otra, una buena información y formación religiosas para ellas y sus hijos. En la Unión Europea, contando todavía al Reino Unido, sólo Francia, único Estado oficialmente laico -aunque laico a su manera, y con un concordato oficial-, no contempla ninguna disciplina autónoma sobre el hecho religioso, si bien los profesores tienen la obligación de  tratar la dimensión religiosa en las diversas asignaturas. (Este ha sido siempre el modelo de los laicistas españoles, y casi siempre al pie de la letra, desde comienzos del siglo XX). De los 28 Estados miembros de la UE, en cinco de ellos (Reino Unido, Estonia, Suecia, Eslovenia y Luxemburgo: uno de mayoría anglicana, dos de mayoría luterana y dos de mayoría  católica) los centros escolares ofrecen una asignatura no confesional del hecho religioso, del cristianismo o de los valores de la persona y de la convivencia social. Los demás Estados ofertan la Religión de forma confesional -lo que no quiere decir catequéticamente-, según la Confesión propia o Confesiones propias, mayoritarias  o no, de cada País. El Estado paga a los profesores de Religión como al resto de los profesores, excepto en Alemania y Bulgaria, donde lo hacen las propias Iglesias. De éstas dependen los docentes en todos los casos de enseñanza confesional, aunque los vínculoss con las administraciones son diferentes, como lo son los currículos académicos de formación y de cualificación profesional. En todos los Países europeos, por otra parte, incluida Francia, existen, mayoritaria o minoritariamente, y cofinanciadas o no por el Estado, las escuelas confesionales, que suelen llamarse libres, donde se imparte la Religión de varias maneras, según el ideario o la tradición de cada uno de los centros.