Le preguntan al novelista Fernando Aramburu en EP qué es identidad y responde que es una necesidad básica del ser humano y que nadie es completo en su mismidad, ya que uno necesita estar con los demás para sostenerse como humano. Y cuando, seguidamente, le preguntan cuál es su patria, responde: Tendría que ir a clases de trabajos manuales pra hacerme una y sería una patria hecha con pedacitos de algunos países, personas a las que quiero y que me abrazan, metería mis libros y algunos paisajes en los que me gusta reflejarme. Y luego esa patria tendría las puertas abiertas para que entre quien quiera. Seguramente a muchos no les va a gustar tan tibia o extraña respuesta, Y, sin embargo, la intuición me parece muy acertada. Yo mismo he dicho algo muy similar, pero de manera diferente, algo más amable. Siempre hablo de patrias, de patrias, matrias y fratrias, y distingo entre patrias vitales y políticas (Navarra, España, Europa), espirituales (Israel, Roma, Jerusalén), culturales (Iberoamérica, Cervantes, Quevedo, los «primitivos» italianos, los «holandeses» del XVII, Bach Haydn…), etc., etc. No creo que esté lejos de Aramburu, y viceversa.