La metafora de la higuera. Tercera semana de Cuaresma

Luc 13, 1-9

   Nunca hizo Jesús milagros punitivos.
Ni siquiera
vino a secar las ‘malas higueras’ de Israel,
imagen tan solo
del templo-mercado que quiso purificar.

No hay ‘castigos divinos’ en la historia del mundo.
No sólo muere el pecador empecinado.
Ni los muertos en catástrofes  y estragos
son peores que nosotros.

El Dios de Jesús no quiere
cortar por lo sano la higuera perezosa.
como un amo cualquiera,
impaciente e irritable..
Jesús, en todo caso, es el sabio viñador,

que espera del cultivo y abono de la viña
los frutos posteriores.

Siempre es tiempo de higos y de brevas
en la vida de todos los discípulos
de Jesús de Nazaret.