Las lecciones de Canalejas

 

    El político liberal español José Canalejas, siendo ministro de cuatro ministerios, almorzaba cada jueves con los conservadores Francisco Silvela y Eduardo Dato en el Nuevo Club de Madrid, intentando preservar así aquel principio del que se enorgullecían los padres fundadores de la Restauración española, Cánovas y Sagasta: la primera obligación de los partidos con conciencia de Estado (yo diría: de Nación) es no interrumpir las relaciones fluidas entre ambos.

Más tarde, el 19 de enero de 1906, elegido presidente del Congreso de los Diputados, pronuncio Canalejas un importante discurso ante los representantes del pueblo español, en el que animaba a los intelectuales a no dejarse llevar por su rechazo del régimen monárquico hacia actitudes antiparlamentarias: El prestigio del regímen parlamentario, garantía permanente de la libertad en España, indiscutible esperanza de progreso, en el el cual pueden recogerse todas las fuerzas políticas, depende en mucho de nuestra conducta, de que no quebrantemos la lealtad fidelísima al espíritu de la Constitución, el que informa la política progresiva de todos los pueblos. (…) Porque exagerando las dificultades, se acrecientan los obstáculos y se debilitan los remedios.

Qué lecciones perdurables para la España de hoy…