Tras varios meses de recorrido, el Parlamento británico ha rechazado, con 286 votos en contra y 27o a favor, el proyecto de ley de eutanasia para adultos con enfermedades terminales de pacientes que lo solicitaran. ¡Al no haberse aprobado, no ha sido noticia en los medios europeos!
Los obispos católicos ingleses y galeses lo han celebrado agradecidos, junto con muchos médicos, abogados, grupos de personas con discapacidad, y muchos católicos, anglicanos, agnósticos y ateos. Los obispos católicos se muestran convencidos de que la forma más eficaz de afrontar el sufrimiento al final de la vida es mediante un mayor acceso a una a tención paliativa (…) disponible para todos los que la necesiten, que pueda ayudar a las personas a experimentar consuelo, dignidad y apoyo en sus últimos días.
Mientras se debatía el proyecto en la Cámara de los Comunes, los obispos católicos de Inglaterra y Gales, con el arzobispo de Westminster, Vincent Nichols a la cabeza, advirtieron que, si la ley salía adelante, las residencias de ancianos, de titularidad católica, verían su futuro en duda, y más habiendo sido rechazadas las enmiendas que habían permitido que tales instituciones no participaran en el suicidio asistido. Habrían tenido que cerrar los centros.
Siendo tan corta la diferencia de votos, es de temer una futura reversión del resultado actual. Y es de esperar que, como en otros países, sea posible en cualquier caso, una objección de conciencia tanto personal como social y colectiva.