Tras la muerte de Dolly Parton

 

         Se nos murió en verano, a los 80 años,  la adorada Dolly Parton, figura original de la música country, una brillante estrella del pop, una actriz que se robaba el espectáculo, un icono cultural y una filántropa sin igual, según el The New York Times, según el cual, si todos los millennials podían estar de acuerdo en algo, eran en Dolly Parton. Todos los expresidentes norteamericanos hicieron el más alto elogio de la dama, y Donald Trump llegó a decir que nunca ha habido nadie como ella, y nunca lo habrá.

Nacida en una cabaña sin agua corriente y sin electricidad en la cordillera de los Apalaches, Parton es la representación misma del sueño americano. Los casi cincuenta discos que grabó y tres mil canciones que compuso lo dicen todo. Y sobre todo el imperio económico que legó a los más pobres, sobre todo a niñas en entornos rurales y desfavorecidas, al fomento de la alfabetización infantil, a investigaciones médicas -financió la vacuna Moderna contra el Covid-19-, a las víctimas de desastres naturales, o al impulso de los derechos LGBTQ+…

Profundamente religiosa, sin estar adscrita a ninguna religión concreta, cuando solo tenía 12 años, nieta de un predicador evangélico, encontró a Dios en una iglesia abandonada de los Apalaches, usada por drogadictos y prostitutas, donde solía esconderse para cantar: Un día, mientras rezaba con fervor, rompí una especie de muro espiritual y encontré a Dios. Aquí, en un mismo lugar, estaban Dios. la música y el sexo, cuenta en sus memorias Mi vida y otros asuntos pendientes (1994). Cuando volvió a casa, pidió a su madre que la bautizaran.

Nunca quiso ser ídolo ni buscó adoración alguna. Le gustaba llamarse solo cristiana comprometida. Sabía bien la condena bíblica de toda idolatría. Hablando de estrellas de cine y otras celebridades, decía: Las personas literalmente los adoran más de lo que adoran a Dios. Me estremezco al pensarlo. Si lo que hago es un ejemplo que seguir, entonces sí es maravilloso. (…) Mi fe influye en todo lo que hago, pooque creo que con Dios todas las cosas son posibles. Así que siempre pido a Dios que bendiga todo lo que hago y a las personas con las que trabajo y que traiga las cosas correctas y las per sonas correctas a mi vida, y que aleje lo que no conviene.