La Cuaresma es algo todavía más que oración, ayuno y misericordia, según el célebre comentario de San Pedro Crisólogo. La Cuaresma -hablemos mejor en lenguaje simbólico- es desierto y es perdón, encuentro y luz, esfuerzo y silencio, y sobre todo cruz y triunfo liberador. Hace un año -lo decía con sorpresa y gozo también en esta bitácora recién estrenada- encontré una manera muy real y cotidiana de vivir los cuarenta días de la Cuaresma con los los cuarenta países más pobres del mundo, a través de la página web de la Familia Marianista en España (www.marianistas.org). Una información básica de cada uno de ellos, con mapas, fotos, gráficos, sinopsis y principales datos e indicadores, servidos por la Guía del Mundo (www.guiadelmundo.org.uy), obra del Instituto del Tercer Mundo, editada en español por la editorial marianista SM, se completa con una serie de t historias, testimonios de vida, relatos literarios, etc. , procedentes mayormente de la revista Mundo Negro y del archivo de los Misioneros Combonianos. Una forma, tan nueva como eficaz, de vivir este tiempo fuerte para todo cristiano que quiera seguir siéndolo aqui y ahora.