Jn 8, 1-11(añadido)
¿Qué escribió Jesús, que nada dejó escrito,
en el suelo del Templo,
cuando le llevaron la mujer adúltera,
a quien Moisés mandó apedrear?
¿Una máxima clásica?
¿Los versos de un salmo?
¿Los pecados de escribas y fariseos?
¿Qué pudieron leer
aquellos viejos piadosos
o hipócritas fanáticos,
que no se atrevieron a mantener el pulso
ni a tirar una sola piedra contra ella?
¿Quién borró después
aquellas subilmes palabras del Maestro,
las únicas que quiso escribir en su vida?
No vino Jesús a condenar, sino a salvar a la gente.
Y quedó a solas con la adúltera,
que no pecó más.