Míos serán los míseros
huesos y la curva osamenta,
la hueca calavera
que, aquí, yacerán. Meditad,
caminantes, en mi raro destino,
pues cultivé sin tregua
forrajes y versos. Jornadas
hubo en las que nada compuse,
pero a mi azada avariciosa
ni un día de descanso concedí.
Me hice con toda la tierra
colindante a mi tierra.
Muy pronto habré de conformarme
con esta estrecha cárcava.
(Santiago Elso Torralba, La taberna de Shidur, IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique)