Frente a las exaltaciones de Podemos y otros partidos similares a Otegi, a quien llaman preso político, varios parlamentarios recordaron en las sesiones de la investidura fallida a un verdadera preso político, el líder demócrata lvenezolano Leopoldo López, el icono más visible de la represión de la inmadura dictadura madurista. Durante varios años hemos seguido su proceso, su pasión y su encarcelamiento, y es para muchos de nosotros un ejemplo y un modelo de la resistencia ante el odio y la crueldad. He qui un breve fragmento de su libro Preso pero libre, escrito en prisión: Aislamiento. Estuve siete meses en aislamiento, con sólo una hora de patio al día. Semanas y meses encerrado en cuatro paredes, acompañado de libros, la Biblia, mi crucifijo y uno mismo. Pasé varios meses sin siquiera un espejo,, ahora tengo uno perqueño que trajo Lilian. El no tener espejo hacía, y hace, que ese proceso de estar solo con uno mismo sea más profundo, que entre en la dimensión de la mente y del alma.