¿Europa a la deriva? (y III)

 

               El tercero de los Encuentros de esta serie, entre el dramaturgo, teórico del arte, ensayista y filólogo  húngaro, Lászlo Földényi, y el filósofo  español y catedrático de  Filosofía de la Complutense, José Luis Villacañas, fue más fácil de escuchar, y es más fácil de resumir, puesto que la mayor parte del coloquio se centró sobre los precedentes, los actuales sucesos y las posibles consecuancias de la guerra de Ucrania, motivada por la invasión de Rusia.

Según Villacañas, el modelo  político hegeliano, que se recconoce en la lucha y en la victoria-derrota entre los Estados, es el que se ha impuesto siempre en Europa hasta 1945, mientras el modelo kantiano, de reconocimiento al otro en un proceso de cooperación, es el vigente entre nosotros desde esa fecha. Apelando a los grandes nombres rusos de Tolstoi, Dostoyevsky o Prokófiev, piensa Villacañas que el pueblo de Rusia está en condiciones de recuperar la vida pacífica y vincularse al resto para hacer su derecho. El filósofo húngaro, que padeció en sus carnes la ocupación soviética, no lo ve así. Para él, la cultura universal rusa es más fina que una membrana, es la capa superior de un pueblo que no ha podido impedir el gulag y el estalinismo. (…) Las sociedades del Este son jerárquicas, tienen prepración militar de guerra. Rusia, desde hace mil años, no tiene cultura del diálogo.

Empeñado Villacañas en comparar las dictaduras ruso-sovéticas con la española, afirma que Europa es hoy el futuro de España, pero habrá que pensar también en un futuro para ellos después de la guerra, que será larga, y cuanto más larga más problemas para Putin. Földénnyi, por su parte, nos recuerda que Europa, el continente más pequeño, no es el centro del mundo y que la mayor parte de la población de este vive según unos valores que no son los nuestros. Y una realidad reciente, que apens nos atrevemos a mentar: Putin ha ido sofocando durante años los derechos humanos en Rusia, mientras Europa, y sobre todo Alemania, mirando para otro lado, hacía buenos negocios con él.

Toda una lección de realismo y de esperanza a la vez,