Me extrañó la actitud de Aitor Esteban -¿de dónde vendrá ese Esteban?, se preguntarán los nacionalistas vascos exacerbados-, al hacer la cobra al representante de VOX en el plató televisivo, por franquista, por fascista, según declaró después a bombo y platillo. Qué valiente.
(De verdad, ¿no habrá dado Esteban hasta ahora la mano a ningún franquista y hasta a algún fascista, ni siquiera en la intimidad? Ni siquiera a algún fascista entre los que alardean de «antifascistas», según la aguda definición de Oriana Fallaci?).
Y volviendo a la común historia, ya que tantas manos de batasunos y bildutarras ha estrechado el celoso y zelante Esteban, sin manchárselas siquiera, ¿qué marxista leninista o que etarra-batasuno le han convencido, como a tantos millones de pobres gentes, de que todo enemigo, y hasta no amigo, del leninismo, o que todo enemigo de ETA-Batasuna, y hasta no amigo, es ya, por eso mismo, fascista, y no debe dársele la mano?