Cercano a las grandes estaciones aragonesas y catalanas, el Alto Rocal, hasta entonces sólo utilizado por los militares para aprendizaje y prácticas del esquí, se abrió el año 1972 para toda clase de aficionados.
Ese año, comenzó la dura prueba de esquí de travesía, Alta Ruta de Belagua, repetida después al final de cada invierno, en la que participaron muchos equipos españoles y franceses.
El año 2008, se inauguró el Centro de Montaña Valle Roncal, dividido en dos sectores: El Ferial, donde se encuentra el edificio principal de tres plantas, con la Escuela de esquí, alquiler de material, botiquín, bar y restaurante, tienda, taquillas y zona de spa, con 16 posibles kilómetros de espacios de esquí de fondo y recorridos para raquetas. Y, en pleno karts de Larra, a dos kilómetros de allí, La Conttienda, con 6 kilómetros de esquí, cerca de un pequeño refugio con bar-cafetería y terraza.
Para los no deportistas queda la solemne visión de los Pirineos nevados, una de las pantallas níveas más bellas del Sur de Europa, y el gozo de avanzar entre murallones de nieve hasta ver cerrada la marcha por la masa caída, la nevasca o la nevisca.
Estallan sobre la nieve cegadora los colores más vivos de los esquiadores: los ojos protegidos, las manos y los pies calientes, los movimientos ágiles.
Patinan de tal modo, que parece que vuelan (scivolare); que son, si no pájaros, al menos… personajes nivales.