Que el mundo, o alguna parte de él, está muy mal, lo decimos cualquiera de nosotros cada día. Nos gusta el papel de censores ceñudos, de moralistas implacables, aunque luego hagamos de nuestra propia vida mangaas y capirotes. Pero decir que el mundo está bien o mejor que antes no nos atrevemos a decirlo nunca, porque parecerría una complacencia burguesa o una rendición de nuestras posiciones rebeldes, críticas, impertérritas. Pues, bien, veamos. algunos indicadores universales: 1) El de la pobreza. Sin irnos demasiado lejos, el año 1950, la miseria seguía afectando al 60-70% de la humanidad. Sin embargo, los ultimos datos del Banco Mundial indican que, a pesar del importante aumento de la población, la tasa de miseria se encuentra en el entorno del 10%. 2) El del hambre. La desnutrición ha caído un 40% entre 1990 y 2012, según los mapas elaborados con datos de la FAO. 3) El de las horas trabajajdas. En las economías desarrolladas este indicador ascendía a 60-70 horas por semana hace ahora un siglo; entre 194o y 1970, estaba en el entorno de las 50 semanales, y hoy se encuentra próximo a la barrera de las 35. 4) El del crecimiento económico en los países en vías de desarrollo. En las últimas décadas ha aumentado ininterrumpidamente en estos países el PIB, que ha evolucionado,además, al alza con niveles medios del 6-8% durante los últimos años. 5) El de la liberalización del marco político de los países. Si a comienzos del siglo XX solamente el 10% de la población mundial vivía en países democráticos, hoy más del 50% entra en esta categoría.- La mejoría de nuestro mundo no es uno de los menos importantes motivos para seguir trabajando por el progresso de tales indicadores al servicio de los más desfavorecidos.