La mitomanía del progreso, o ideología del progreso, deja a un lado el costo y el coste de desigualdad, injusticia y sufrimiento que lo acompañan en millones de personas de carne y hueso, que son las víctims de este mundo, donde sólo una minoría goza de todos los privilegios. Por eso dice Mate que el verddero juez de la historia es el sufrimiento de esas víctimas, que desarma e inutiliza ideologías. idealismos, intereses, literaturas, filosofias, teologías, historias… El tiempo apocalíptico, que exige justicia aqui y ahora, adelanta por eso el final, el mundo nuevo sin dolor ni muerte, al tiempo presente, yendo más allá de buscar sentido al sufrimiento o de la indignación ante el mismo, imponiendo la movilización contra él. El mal es histórico, y va unido al hombre desde el comienzo, Los mitos venerables del origen eso quieren decir. El hombre finito (esencialmente limitado) lleva consigo la posibilidad cercana de la desigualdd, la injusticia, el pecado, la muerte. En esta inmensa tragedia a la que todos somos aherrojados, se impone tambièn la responsabilidad colectiva, porque todos, queramos o no, somos responsables, en mayor o menor medida, de todo, como fueron responsables nuestros predecesores. La inmensa y radical injusticia, que es la historia humana, está pidiendo a gritos, está clamando al cielo -literalmente- la memoria y la justicia divina, a la que no se le puede escapar injusticia alguna.