Según algunos politólogos españoles, la victoria del PP en las últimas elecciones generales tuvo más un carácter reactivo o incluso punitivo que proyectivo, fue más una sanción al Gobierno saliente que una confianza depositada en el Gobierno que había de sustituirlo. De ahí que al nuevo líder le toque construir un relato nuevo, un relato que no puede ser muy liviano ni optimista en una situación económica dramática. Y aqui viene el inevitable Maquiavelo, que aconseja al príncipe, al final del capítulo VIII del libro escrito para su cabecera: Es menester, pues, que el que adquiera un Estado ponga atención en los actos de rigor que le es preciso ejecutar, a ejercerlos todos de una ssola vez e inmediatamente, a fin de no verse obligado a volver a ellos todos los días, y poder, no renovándolos, tranquilizar a sus gobernados, a los que ganará después fácilmente, haciéndoles bien. El que obra de otro modo, por timidez o guiado por malos consejos, se ve forzado de continuo a tener la cuchilla en la mano, y no puede contar nunca con sus súbditos, porque estos mismos, que le saben obligado a proseguir y a reanudar los actos de severidd, tampoco pueden estar jamás seguros de él. Precisamente porque semejantes actos han de ejecutarse todos juntos porque ofenden menos, si es menor el tiempo que se tarda en pensarlos, los beneficios, en cambio, han de hacese poco a poco, a fin de que haya lugar para saborearlos mejor.
