Leyendo y oyendo las peripecias delictivas del super-empresario Diaz Ferrán y de otros empresarios, llamados, éstos días, a declarar ante los jueces, junto a banqueros y políticos, de ahora y de antes, no parece demasiado demagógico repetir las palabras de Marc Tourmeil, el presidente del banco Fénix en la película de Costa-Gravas, tras prometer a un exultante Consejo de Administración seguir robando a los pobres para dárselo a los ricos: Son como niños. Se divierten. Y seguirán divertiéndose. Hasta que todo reviente.
