Respondiendo las críticas levantadas en algunos círculos del Vaticano y en otras partes de la Iglesia ante el anuncio del «camino sinodal» de la Iglesia católica en Alemania, a partir del próximo Adviento, 1 de diciembre, el cardenal arzobispo de Munich, Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana y uno de los principales apoyos del papa Francisco en la reforma de la Curia y de la economía vaticana, declaró tajantemente tras la última Asamblea anual en Fulda que no existe ninguna confrontación con Roma; que no tomarán un camino diferente a ella; que seguirán en comunión con la Iglesia universal y que no crearán tensiones para dividirla y menos para destruirla.
Pero, añadió el mismo cardenal: la Iglesia universal está en movimiento. A él le gustaría emprender un largo viaje en el tiempo, hacia el pasado y hacia el futuro: mil años hacia adelante para ver cómo se encontrará la Igiesia en ese momento, y dos mil hacia atrás para ser testigo directo de la vida y predicación de Jesús.
En la Asamblea de obispos alemanes, junto al testimonio del representante de las víctimas -que pidió como restitución a cada una de ellas una cifra exorbitante de dinero-, se presentó un informe elaborado por expertos académicos y políticos sobre los abusos sexuales en el seno de la iglesia católica alemana, concretado en 3.700 casos de niños y jóvenes por parte de 1.670 eclesiásticos entre 1946 y 2014. Sin que esa sea toda la causa de la actual crisis eclesial en el país, lo cierto es que el año pasado la abandonaron 200.000 fieles. De los 23 millones de bautizados, entre una población de 83 millones en todo el país, sólo un 9,3% asiste a la eucaristía dominical, y el número de sacerdotes no para de disminuir: de los 17.000 a comienzos de siglo XX, el año pasado eran solamente 1.161.
La Comunidad de Mujeres Católicas Alemanas reivindicó durante la primera jornada de la Asamblea episcopal una verdadera igualdad de sexos en la Iglesia: Queremos ser visibles y audibles. Y la Comunidad Juvenil Católica exigió estructuras valientes en la Iglesia.
Hay que seguir atentos a este camino sinodal de la Iglesia Católica alemana. No me extrañaría que, tras el Sínodo de la Amazonía, que acaba de clausurarse en Roma, sea uno de los prolegómenos del próximo Concilio, que cada día se acerca más: Se pueden promover muchas cosas -dijo también, y no por nada, en esa ocasión el cardenal Marx-: cambios en el Derecho Canónico: llevamos viendo eso desde los años 70; se puede llevar también legítimamente a un concilio, no está prohibido.