En Albaola, Pasajes de San Pedro

 

        Volvemos a Pasajes de San Pedro a ver  esta vez el nuevo museo naval, del que hemos oído hablar. Sigue siéndonos difícil entender bien, geográfica y mentalmente, este singular municipio, de más de 16.000 habitantes en solo 11´34 km. cuadrados, dividido en cuatro distritos: Pasajes Ancho, Trincherpe (la pequeña Galicia, el más poblado de todos), Pasajes de San Pedro y Pasajes de San Juan (el menos poblado, sede del ayuntamiento, el más turístico, no quemado por la tropa napoleónica, y el que mejor conozco). Cuatro distritos en torno a la ría: cauce fluvial del río Oyarzun, invadido por el mar, y puerto del mismo nombre. Contiguos a los barrios orientales de San Sebastián: Alza, Buenavista, Herrera y Bidebieta.

Hoy llegamos al aparcamiento de coches de Trincherpe («debajo del caserío Trincher»), el barrio obrero por excelencia, donde se ha construido mucho estos últimos años, y caminamos hacia Pasajes de San Pedro, que luce la nueva Lonja al borde de la ría. La vista de Pasajes de San Juan es desde aqui siempre pintoresca, con el caserío multicolor apegado al terruño costero, el más cercano a la estrecha bocana, que vigilan allí arriba los montes Ulía y Jaizqíbel. Pero también San Pedro se extiende holgadamente por el borde de la ría durante un largo paseo hasta donde se alza -penúltimo rincón- el museo  que queremos visitar: «La Factoría Marítima Vasca Albaola».

En 1978 un grupo de arqueólogos canadienses, tras muchas búsquedas de todo tipo, encontraron en la localidad de  Red Bay, en la península de Labrador, a diez metros de profundidad, la nao ballenera llamada San Juan, en buen estado de conservación, a los cuatro siglos de su hundimiento (1565). Botada dos años antes en Pasajes, 200 toneladas, 25 metros de eslora y 7 de manga, con tres cubiertas y cinco botes balleneros, y entonces cargada con un millar de barriles de saín, la preciadísima grasa de ballena, fue aplastada contra los rocas de la isla Saddle por los temporales del Norte, cuando estaba a punto de zarpar para el viaje de regreso a casa, con 60 marineros a bordo. Bajo la dirección de Robert Grenier y durante los seis años siguientes, sacaron, una a una, todas las piezas de la estructura del barco, la carga y los objetos que pertenecieron a los marineros, más una chalupa ballenera hundida junto a la nao. Casi treinta años fueron necesarios para completar toda la información obtenida en el trabajo de campo. El pecio sigue aún bajo el agua, protegido, monitorizado y en un entorno estable para su conservación. Con este y otros hallazgos posteriores se creó alli un museo sobre la presencia de y actividades de los balleneros vascos en la zona. El año 2013, todo el conjunto arqueológico de Red Bay fue designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y desde Albaola en Pasajes de San Pedro se quiso continuar la investigación para dar vida a este emblemático barco.

Albaola no es sólo un museo sobre los balleneros vascos del siglo XVI, sino al mismo tiempo un astillero real, con contructores reales, de varios países europeos, que continúan en esos momentos levantando las cuadernas de un barco lo más parecido posible al San Juan, al que los numerosos visitantes de este museo vivo y activo miramos y remiramos desde abajo y desde arriba y desde todos los lados posibles, lo mismo que los altísimos troncos, cortados en la Barranca navarra y en el Irati, ahora echados en el suelo y que un día seran izados aqui, y botados en este astillero para recorrer de nuevo las rutas de su antecesor.

Eso, sí, en todo el espacio que visitamos se habla de los balleneros vascos del siglo XVI como si fueran habitantes de un ignoto país, donde no hubiera un rey absoluto, unas Cortes de Castilla, a las que asistían los guipuzcoanos, un corregidor que mandaba en San Sebastián… Maravillas de un nacionalismo que se salta a todas horas y en todos los lugares  el principio de realidad.

Dudamos, al salir, si embarcarnos en el bote que lleva al frontero Pasajes de San Juan. Pero la luz es ya delicada, el paseo es agradable y el laberinto vial de los Pasajes-San Sebastián nos va a llevar un buen rato. En el paseo de vuelta, nos encontramos con un amable jubilado gallego, que trabajó en un barco pesquero por Terranova y aledaños, y que nos habla de cómo ha caído hoy en día la industria de la pesca y el poderío de la ría que él conoció. Pero cuando le preguntamos por el vencedor de las últimas elecciones municipales en Pasajes, dice el pobre hombre que no se «acuerda». Por cierto, fue el PSOE, que repititó victoria, tras haber estado en un segundo lugar desde 1979 frente a HB y sus siglas sucesivas.