En su excelente libro, El derecho fundamental de acceso a la función pública, José Luis Martín Moreno, que recorre toda la jurisprudencia constitucional española, europea y americana sobre tal derecho, reconoce que el estudio del mismo ha sido descuidado desde ese punto de vista y también desde la óptica de la legalidad ordinaria. Que es es como si no acabáramos de creer que los aspirantes a ingresar en la función pública o los funcionarios que concursan para la provisión de un puesto de trabajo ejercitan un derecho fundamenal, que debe ser respetado por los poderes públicos; por todos, comenzando por el legislativo. Porque la igualdad de acceso a las funciones y cargos públicos constituye una de las bases fundamentales de todo Estado democrático. Y, si los articulos 9, 23, 24 y 53 de la Constitución Española de 1978 regulan y garantizan la igualdd de oportunidades de los aspirantes y el obligado respeto de los principios de mérito Y capacidad, resta sin embargo un largo camino para el efectivo reconocimiento de dicho derecho fundamenal frente a determinadas interpretaciones que entorpecen su plena efectividad. Viene todo esto a cuento, cuando veo que hoy, día 20, seis sindicatos navarros, que representan el 52% de los docentes de la Comunidad Foral de Navarra, convocan a una una manifestación para protestar contra la empecinada Oferta Pública de Empleo (OPE), desmesurada en favor de perfil de vascuence/euskara, hecha por el nuevo Gobierno de Navarra, y contra las decisiones respecto a la lista única de interinos de castellano y vascuence/euskara, que perjudican gravemente a los docentes en lengua catellana, la muy mayoritaria en Navarra, y por extensión a la calidad de la enseñanza pública. Todo esto dejando de lado, como de costumbre, la realidad lingüística de Navarra, por imperativos insoslayables de la ideología nacionalista / independentista vasca, y confrontando a los propios docentes entre sí. De esta manera se comete el agravio comparativo al dar una doble oportunidad a los aspirantes de lengua vasca, que concurren con mucha menor competencia que sus colegas de lengua castellana , con la doble ventaja de poder concurrir a las dos plazas. Un despropósito que rompe totalmente la garantia constitucional de la igualdad. – Necesitamos, y más en educación, cambios a mejor y no a peor. Y Gobiernos del cambio a mejor y no Gobiernos del cambio a peor.