De Baigorri a Cambó-les-Bains, volviendo por Espelette

 

         Contemplar los hayedales de Quinto Real, el País de Quinto, ya es una fortuna a finales de octubre. Nos detenemos en Alduides (Aldude), y volvemos a leer en la portada de la gran casona del siglo XVII, junto a la iglesia, la inscripción: «Soy del Valle de Erro». En el parque de Baigorri, junto a la airosa escultura del mariscal Harispe, al pie del ensangrentado Arriola, al rumor del Errobi y frente al castillo de los Echauz, levantado en el siglo XI,  devoramos nuestra comida campestre.

Es este un recorrido de ida y vuelta, varias veces llevado a cabo, varias veces admirado y descrito, envuelto en nostalgias para mí. En Cambó (casi 7.000 habitantes), paseamos por la villa alta, villa-jardín. Tomamos un café en el bar «Le Chiquito», en honor de Chiquito de Cambó, y visitamos la iglesia de San Lorenzo, que tiene todo el presbiterio en obras. Esta vez dejamos para otra fecha la villa termal y visitamos de arriba abajo y de abajo arriba la villa baja, la agrícola, menestral y ferroviaria, frente a la fértil llanura aluvial del Errobi, dominada por las relucientes hiladas de pimientos.

A la vuelta, pasamos por Espelette (2000 habitantes), una de las tres aldeas malditas y sacrificadas por la Revolución de 1793 y hoy una constante atracción turística Al pie del Mondarrain, la nueva villa turística y comercial creció en el altillo occidental sobre el núcleo histórico, donde se levanta la iglesia del XVII y pasa el rio silenciosamente entre huertas. La feria del pimiento lo llena hoy todo y la villa está animadísima con guirnaldas de pimientos en ventanas y balcones; puestos innumerables de pimientos en todas sus variantes y de todos los productos del Pais, con exquisitas degustaciones; bandas de música, y multitud de visitantes, mayormente de Labort y Ultrapuertos. Un coro vasco llena  la iglesia parroquial. Desde el año 2000 la producción del pimiento en todo el valle del Nive recibe la calificación oficial de AOC Piment d´Éspelette-Ezpeletako Biperra.

En las salas altas del alto y robusto castillo renacentista vemos una exposición especial sobre el pimiento, su producción y comercialización, y una permanente sobre algunos hijos iustres del pueblo: Armand David, el botánico, naturalista y misionero católico en China, descubridor del oso panda gigante; la bella Agnes Souret, Miss France en el primer concurso, el año 1920; el cardenal Roger Etchegaray; Jean Duvoisin, escritor en euskara… Hace unas semanas, las esposas de los líderes del G-7 visitaron el castillo y se dieron un garbeo por el pueblo.