Un día de septiembre de 2015, en que se me ocurrió entrar en mi Biblioteca, dentro del Cuaderno de Bitácora, vi con dolor que había desaparecido, es decir, como dicen los técnicos, que no se visualizaba. No logré en todos los meses siguientes hacerla visible. Hasta que, con la colaboración de los dos informáticos que me habían ayudado hasta entonces, hace sólo unos días, ANET Ingeniería de la Información, y dentro de ella, especialmente Nerea Arza, han conseguido recuperarla, aumentarla con mis nuevos libros y encajarla en un nuevo marco informático, en el que el Cuaderno de Bitácora y la Biblioteca quedan muy potenciados, clarificados y relacionados, como tendremos ocasión de ver muy pronto. Por otra parte, como si fuera la última piedrecita en el zapato nuevo de tal alegría, desde hace una semana no puedo escribir, como bien se ve, ni los acentos ni otras tildes de la escritura correcta, lo que enoja muy mucho a todo cultivador de la morfología, de la orto/grafía, de la prosodia y de la fonética. Si hubiera en alguna nube algún ángel informado, aunque no fuera informático, capaz de poner remedio a este molesto accidente, le agadecería harto me diera algún consejo.