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La Iglesia española y el Franquismo (I)

 

           Conmemora VN los 50 años desde aquel 1975, en que acabaron las relaciones de la Iglesia española y el Franquismo, y echa mano para ello de cuatro historiadores de la Iglesia y de la Vida Religiosa consagrada en España.

Juan María Laboa, nacido en Pasajes, compañero mío en el Colegio Español de Roma, buen historiador de los últimos años, delegado de Pastoral Universitaria de la archidiócesis de Madrid con el cardenal Tarancón por entonces, se muestra un tanto retraído al hablar de aquel tiempo, y recalca la ignorancia y el desconocimiento de la gente de hoy sobre aquella historia, amén de afirmar nuestra incapacidad de reflexionar y comprender que los cambios sociales y la evolución cultural resultan imparables, aunque no todos sean los mejores. Ante el presente desconcierto actual, cree que, por muchas leyes que empujan en ese sentido, en nuestros días la memoria  histórica es casi inexistente y se refiere casi exclusivamente a estereotipos y eslóganes. Nuestros políticos la manipulan y la utilizan solo como arma arrojadiza..

Reconoce también que hubo un cambio sorprendente en la mentalidad dominante durante  el franquismo, así como en el marxismo, tras la revolución causada por el Concilio. Este tuvo un claro influjo en la experiencia teológica de América Latina, pero también aquí, pues muchos sacerdotes y laicos españoles se formaron en universidades belgas, alemanas e italianas, donde afloraba el espíritu conciliar.

Eso tuvo gran resonancia, según el historiador, en políticos democristianos y socialdemócratas, formados muchos de ellos en colegios religiosos, que ellos sí ejercieron la memoria histórica. Poco a poco la nueva mentalidad y hasta le teología la Liberación caló en los obreros católicos encuadrados en la HOAC y en la JOC y en otros muchos católicos españoles. Lo que a Laboa le lleva a concluir  que el Concilio favoreció la lucha democrática de muchos católicos en vida de Franco. Porque eso ocasionó conflictos externos e internos también en la Transición, pues también persistieron los marxistas que odiaban a Santiago Carrillo y los católicos que añoraban a Franco. Todos ellos rechazaban el Vaticano II, pero la España actual la implantaron quienes aceptaban el Concilio y la socialdemocracia. 

«Lo que los filósofos dicen de Dios»

 

                          Jack Symes es un joven filósofo y escritor inglés, profesor e investigador inglés de la universidad de Durham; en 2024 fue galardonado con el premio BBC New Generation Thinker

Jack Symes es editor del libro original Philosophers on God: Talking about Existence (Bloomsbury Publishing PLe), traducción de Ricardo García Pérez (Herder, Barcelona), por medio de un numeroso grupo de colaboradores, ha conseguido reunir algunos de los mejores filósofos de la religión en este pequeño libro. Los diversos profesores son entrevistados por distintos expertos y los textos son ayudados por unos cuadros informativos en negrita, que el editor llama desaceladores, y que explican algunos términos medulares empleados. Al final de cada conversación, el editor añade unas Apostillas que comentan lo dicho.

Daniel J. Hill es el autor del título Por qué Dios importa, Richard Swinburne de La coherencia de del  teísmo.  A Richard Dawkins corresponde Por qué soy ateo. A otro ateo militante, Danil Dennet, se debe Romper el hechizo…. La mayoría de los autores exponen y defienden las tesis teístas, pero no falta quien cree que Dios es un meme; tampoco quien expone El desafío del Dios maligno. Todos los autores entrevistados son muy conocidos y reconocidos por todos los cultivadores de la filosofía en el mundo anglosajón, no tanto en España.

El existente necesario, titulo del fiósofo musulmán Mohammad Saleh Zarepour, y  El mundo es Dios, del panteísta Asha Lancaster Thomas, tal vez porque estoy menos avezado a leer filosofía musulmana y panteísta me han parecido muy originales.

En todo momento el respeto y la elegancia del editor son admirables. Y, además, ha sabido dar al conjunto de la obra un aire de franqueza a la vez que  de buen humor y de convivialidad, que hace de un tema, con frecuencia polémico, cuando no avinagrado, una fiesta del conocimiento, de la imaginación y de la buena voluntad.

«El cautivo»

 

                       Veo la película, tan discutida ya, de Amenabar sobre Cervantes, titulada El Cautivo. El cautivo en Argel, se entiende. Sobre las comedias de Cervantes Los tratos de Argel y Los baños de Argel, y sobre novelita inserta en El Quijote, que ocupa una gran extensión de los capítulos 47-52 de la Primera Parte sobre el cautivo y Zoraida, la mora cristiana su acompañante, Amenabar construye una película de nuevas aventuras sobre la vida de los cautivos, sus deseos de liberación en torno siempre a los baños, o prisiones de Argel (en la película, sobre todo, el Alcázar de Sevilla) y soñando siempre en el mar de la liberación (en la película, el castillo de Santa Pola y el Mediterráneo).

Película de gran cabotaje, de buenos actores, especialmente Cervantes (Julio Peña), y lujosa aunque concreta escenificación, excelente fotografía y ritmo adecuado, lo más original es el papel relevante del cautivo Miguel como escritor contador de historias, que se hace pronto protagonista e imprescindible en la colonia de presos cristianos, con una especial relación con los frailes mercedarios, que serán al final sus liberadores del  cautiverio. Protagonismo que le lleva a organizar una fuga colectiva, que está a punto de llevarle  a la horca.

Otro de las originalidades de la película es la atribución homosexual, nota dominante en el director del film, del preso cristiano, que le sirve para ganarse la voluntad del Baja Hasán, gobernador de Argel, episodios que llenan buena parte de la obra. Baste decir que el autor no se basa en fundamento alguno histórico, ni siquiera en la situación normal de la vida sexual en el Argel de aquel tiempo, sino en la propia voluntad del creador complaciente con esa condición humana, vivida militantemente.

La película, excepto en una primera escena violenta de la venta de esclavos, y fuera de alguna otra escena similar posterior, describe en general un clima de tolerancia y afabilidad entre los los presos y sus dueños, que más bien evoca el actual acercamiento sanchista a ciertos países árabes que la verdadera realidad contada por los libro de historia entonces y después.

Zoraida y el cautivo quijotesco sobre un velero en fuga aparecen varias veces como el sueño final de los cautivos, uniendo la obra cervantina con la de su admirador, sui generis, Amenabar,

El abuso de la homoerotización, bien que templada en la expresión cinematográfica, y la falta de suspenso en todo el drama, sabido como es para todo expectador el final de la aventura, pueden restar porciones de emoción a la cinta.

Últimos aforismos

 

Todos los bajos de estatura tienen bajo el colesterol.

 

El oderint dum metuant, de Tiberio (Que me odien mientras me teman), es el lema propio de todo dictador y aun de todo autócrata. El miedo de todos a uno anula el miedo de uno a todos.

 

Llorar sobre la leche derramada. Las lágrimas no pueden ocultar la leche sobre el suelo.

Macarra

 

                   A alguien le ha parecido excesivo el epíteto que ayer le planté al presidente del Gobierno de los Estados Unidos de América,

No es para menos.  La palabreja viene del catalám macarrò, y esta del  francés maquereau, que significan en primer lugar verdel, o caballa, o estornino, o xarda,  el scomber scombrus  en la taxonomía de Linneo, de la familia de los escrómbidos y del orden de los perciformes, de cabeza puntiaguda, cuerpo grueso en forma de huso antes de la cola bilobulada. Tal vez, por eso, pasó luego la palabreja a ser adjetivo calificativo y aun sustantivo o adjetivo sustantivado de carácter moral, con múltiples sinónimos: rufián, chulo, matón, chabacano, hortera, ordinario, vulgar…

Si por las obras tenemos que calificarnos y examinarnos, obsérvense las palabras, los dicterios, los insultos, los gestos despectivos, los juicios y discursos del personaje, y sobre todo sus actuaciones, sin excluir sus condenas judiciales, y mírese con lupa si el epíteto es excesivo o no.

El discurso de Mark Carney en Davos

 

                    Era poco conocido entre nosotros, a pesar de haber gobernador del Banco de Inglaterra y de ser ahora presidente del Partido Liberal de Canadá y presidente del Gobierno canadiense. Pero tras su breve discurso en Davos aparece como el primer político occidental que ha puesto, sin citarle, a Trump contra la pared, y como un líder honesto, inteligente y audaz de Occidente frente a la deriva del político norteamericano.

Poniendo de relieve la grandeza de su política en Canadá, y sabiéndose  una potencia mediana, Carney no oculta la ruptura del orden liberal, convertido en ficción, y lo que hace es salir de la mentira de cualquier disimulo o fingimiento:

–Estamos en plena ruptura, no en plena transición .

Recordando aquellas palabras de De Gaulle de que cuando no se es una gran potencia hay que tener una gran política, arremete  contra cualquier vasallización y también contra todo espíritu de derrota. (Uno de sus más recientes ejemplos es haberse negado a pagar mil millones de dólares a Trump, que recientemente llegó a poner en cuestión la soberanía de su país, para formar parte de esa Consejo de Paz en Gaza, que el autócrata norteamericano se ha sacado de la manga, intentando formar su propio Consejo de Seguridad, su propia ONU).

Inspirándose en aquel excelente político y humanista que fue Vaclav Havel, presidente de la República de Checoslovaquia, autor de El poder de los sin poder, Carney apela una y otra vez a la unión y cooperación de todos los países medios y pequeños para conseguir lo que intentaba conseguir el orden internacional basado en normas, que ya no existe,  y que no ha sabido hacer, socavado por las grandes potencias que buscan solo el poder y hasta la exhibición de su poder.

Todo menos  fingir ser soberano mientras se acepta la subordinación.

Fiel, como el país que gobierna, a la OTAN, y fie a la ONU, aunque reconoce su debilidad, defiende con pasión la independencia de Groenlandia y Dinamarca, sabiendo que defiende al mismo tiempo la independencia y la dignidad de su propio país.

Y, aunque cita de pasada a la Unión Europea. como gran aliado, está claro que desde Suiza alude de continuo a Europa como parte muy importante de su programa y proyección de futuro.

Su lema es el realismo, basado en valores.

Al final, como un resumen, nos da también la clave su pensamiento:

–Dejar de fingir, llamar a las cosas por su nombre, reforzar nuestra posición en casa y actuar juntos.

Postdata. Acabo de ver una síntesis del discurso de Trump en Davos, tan estrafalario como él, pidiendo el trozo de hielo de Groenlandia, y me parece, frente a la excelencia del discurso de Carney, una verdadera pieza clásica, el desahogo de un macarra.

Cuando llega la catástrofe

 

                                             El mundo autónomo creado por Dios, con sus leyes implacables, como finito y limitado que es, contiene millones de maravillas, pero también unos cuantos males, unos físicos (como incendios por rayos,  muertes por rayo,  huracanes, terremotos, inundaciones…) y otros morales, consecuencia de la libertad del hombre.

Los males físicos, llamados catástrofes son los más difíciles de explicar, y aun de admitir dentro de la misteriosa creación divina. Hay otras catástrofes, como esta que acabamos de sufrir en el choque de trenes en Andalucía, que pueden parecer males mixtos, que repartir entre sucesos naturales (cansancio de materiales, etc.) y descuidos o negligencias de seres humanos.

De todos modos, cuando ocurre algo parecido y se pierden vidas humanas, lo primero de todo es preocuparnos por las víctimas y sus entornos, como nos han enseñado los ejemplares habitantes de Adamuz, y no profanar esa primacía con discursos ajenos y menos con argumentos interesados, jugando, quieras que no, con la muerte de los fallecidos. Estamos tan acostumbrados a la falsa y retorcida actitud de ciertos políticos, desde los años de plomo del terrorismo etarra hasta los casos recientes del COVID-19, los incendios en Castilla y León, o de  la Dana de Valencia, que en cualquier nueva catástrofe nos tememos lo peor precisamente de aquellos que debieran tener como objetivo principal el respeto de las víctimas y un cierto luto en el pensamiento, en las palabras y en la obras, mientras los técnicos de cada sector hacen su trabajo, se informan las fuentes correspondientes y llegan a donde tienen que llegar los datos objetivos y suficientes. Labor ulterior de todos será después el estudio de esos datos, y el curso jurídico-político que hay que abrir para confirmar la verdad de los hechos y hacer la justicia necesaria donde sea el caso.

Pero nunca se deberá olvidar la pérdida de vidas humanas, que deberá ser el quicio y el criterio para todo lo que se haga después, comenzando por la reparación de los daños personales, la corrección de defectos o negligencias donde los hubiere o el castigo de los culpables en el peor de los casos, sin extrapolar las cosas, sin demonizar a las personas, sin extremar la culpabilidad de nadie por su color político o social.

Sé que es sermón en desierto. Porque a quien haya dividido el mundo en dos, a quien solo vea el mundo repartido entre amigos y enemigos, a quien vea solo la vida en color blanco o negro, se le hace casi imposible cualquier serenidad, cualquier equilibrio, cualquier mesura. Y, lo que es peor, cualquier respeto a alguien que no esté en su anillo sectario.

«Como focas amaestradas»

 

                        El artículo de Arturo Pèrez Reverte, publicado en XL Semanal, titulado, Aplauden como focas amaestradas será uno de los muchos testimonios literarios que describirán en el futuro el triste y patético período del sanchismo: Saben  que aplaudir como focas bien amaestradas -y que me disculpen las honradas focas- es más rentable que el pensamiento.

Y, después: Que la política española se ha convertido en una feria de oportunistas donde es más cómodo aplaudir, más seguro callar y más rentable escribir lo que se espera de ti. Y entre aplausos mercenarios y columnas complacientes se diluye una democracia anestesiada, cada vez más falsa, donde disentir es sospechoso y pensar por cuenta propia arroja a las tinieblas exteriores, lejos de las siglas que calientan y cobijan.

Pero no hay un párrafo que sea mejor que otro. Hay que leerlo todo.

De mi Archivo adolescente (XVII)

 

         Se me pasó en la entrega anterior una postal, con la vista del Sardinero sin color en el reverso, que conservo del 12 de octubre de 1957,  que dice así: Queridísima mamá: Acabamos de venir siete a las 10 de la noche. El viaje y estancia en Baracaldo muy bien. En Bilbao nos juntamos los navarros. Cuatro se quedaron con gripe. En Santander cogimos un taxis hasta aquí  sólo por 45 pts. Hoy duermo con la ropa de los que faltan. Al P. Rector y al P. Nieto les saludamos mañana. Hemos venido con buenísimo humor todo el trayecto. Te escribiré carta pasado mañana. Recuerdos a todos. Muchos besos. Manolo.

El 26 de marzo de 1958, me escribe mi madre desde Mañeru, después de haber pasado en Pamplona el día de San José y varios días más, y ya pensando en ir  a Comillas. Como yo acababa de hacer los Ejercicios de San Ignacio, me dice:  a ser pues un poco mejor cada día, sin desanimarnos por nuestras caídas.

Me da algunas noticias del pueblo: Aquí se acabó e domingo la semana de Misión con unos actos hermosísimos que hacían llorar: ahora el Septenario: nos predica el Párroco sobre los dolores de la Virgen, qué bien. 

Se refiere luego a las gestiones que estaba haciendo yo entonces para poder ir a Roma el curso siguiente, intentando conseguir del obispo de Pamplona una pequeña, casi mínima, beca que había en la diócesis para la universidad Gregoriana, que, por fin, la conseguí. Luego se pone a hablar del viaje, que será al menos de dos días con las madres de dos amigos, y en taxi, por lo que no podrá pasar por Baracaldo con su cuñada Josefina y familia, donde ha estado ya varias veces.

Me habla de la muerte de una amiga y de la larga que le ha escrito una sobrina. Siente no enviarme nada, pero espera llevarme entonces todo junto. Adios hasta pronto precioso. Muchos besos y abrazos. Josefina.

Sobre la felicidad

 

                               Álvaro es un mocete de 17 años, que estudia 1º de Bachillerato en Pamplona, y, por medio de su abuelo, amigo mío, me pidió una entrevista, porque quería hacer un podcast sobre el tema general de la felicidad, entre otros muchos sobre varios temas que lleva hechos.

Pero, llegados el día y la ocasión, hablamos de muchas más cosas. Comienza preguntándome sobre mi vida y mis peripecias, y luego, como las cerezas, o las uvas en las parras altas, los temas se van enlazando y de qué manera: la política española y europea; la vocación del político; la felicidad ayer y hoy; los valores del socialismo democrático; la situación de la socialdemocracia europea; los límites y configuraciones de la felicidad; las diversas clases de felicidad; el concepto de verdad y su interpretación en el mundo de hoy; la felicidad del creyente y la del no creyente; el pensamiento de la muerte; la autonomía del mundo y el providencialismo; la felicidad y la alegría…

Las preguntas son muchas y directas, con derivaciones concretas hacia la vida actual, y me dejo de etimologías, clasificaciones y otras cultureterías, aunque no puedo prescindir de Aristóteles; el libro de Job, maestro de maestros, y tal vez el libro más hermoso de la historia, o de los macarismos o bienaventuranzas y ayes de Lucas, que me parecen imprescindibles no solo para la interpretación de la felicidad por un creyentes, sino hasta para cualquier humanista con  ganas de buscar la verdad.

Un rato placentero, divertido y estimulador con un joven inquieto, pensador e inteligente, no ya una promesa, sino una realidad de presente y de futuro.