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Poetas religiosos contemporáneos (VI)

 

Gran Vía

 

Pablo García Baena

(Los Campos Elíseos,2006)

 

¡Eh, compañero! ¿Buscas
al Cristo?, gritó alzándose el mendigo
predicador en su hacienda de andrajos
del banco donde duerme,
a espaldas del bendito Caballero de Gracia.
Tuve miedo en la noche, por si fuera
el Cristo mismo, ebrio, quien me hablara,
y lo negué tres veces.

Últimos aforismos

 

  El presidente catalán Torra sube el sueldo a los expresidentes y ex consejeros por medio de un decreto contra el coronavirus (De los periódicos). No hay duda de que, con mejores sueldos, los muy honorables y honorables políticos catalanes lucharán contra el coronavirus mucho mejor.

 

Los economatos casi nunca fueron verdaderamente económicos. Casi siempre estaban desabastecidos.

 

Si el horno no está para bollos, ¿para qué está?

 

El colmo de un odontólogo en tiempo de pandemia es intervenir en las bocas de sus clientes sin  exigirles  quitarse las mascarillas.

Bildu, fuerza progresista

 

             Al hombre de paz, calificativo que regaló Rodríguez Zapatero al etarra Arnaldo Otegi, se añade ahora el calificativo de fuerza progresista que otorgó ayer el presidente Sánchez a Bildu en el mismísimo Congreso de los diputados. Era el reconocimiento de jure a un partido al que ya había reconocido de facto, al pactar el voto para su investidura y en Navarra su abstención para la de María Chivite. Después de haber afirmado públicamente, una y otra vez, que había entre el PSOE y Bildu una línea roja, y que nunca pactaría con el partido de los herederos de ETA. Algunos ingenuos le acusan de blanquear a Bildu. Esto no es solo blanquearlos, sino elevarlos a su gloria de Bernini particular y laica.

Mejor así: que sea todo claro y a la luz de la opinión pública. Para que hasta los más torpes y ovejunos no tengan excusa ni pretexto para negar lo evidente a la hora de calibrar una de las mayores desvergüenzas de este presidente irresponsable sin escrúpulos, como le definió hace tres años El País de entonces. Y mejor que se salte todas las medidas y todas las rayas de la prudencia y del sentido común políticos, al pactar con Bildu a trompa y talega, para comprarle sus cinco abstenciones, la derogación nada menos que de la reforma laboral,  en vísperas de las elecciones en Euskadi, sin contar con su Consejo de ministros, ni con los representantes del diálogo social (sindicalistas y empresarios). En el peor momento económico de España. En medio de la pandemia. Y tal vez para alardear de progresismo cuando desde las filas independentistas le reprochaban haber aceptado el voto del centrista CIUDADANOS. Un tahúr vocacional.

Todo es ya patético y hasta grotesco. Y es de temer que tengamos que calificar así sucesivas hazañas de este político sin idea de Nación ni de Estado, y por eso mismo horro de sindéresis política nacional.

Hoy en el Congreso

 

             Se trate de aprobar el enésimo decreto para prorrogar el estado de alarma a causa de la pandemia del coronavirus, como podría tratarse de organizar un viaje a la luna, los partidos políticos españoles son lo que son; el presidente del Gobierno llegó como llegó a la presidencia del Gobierno; la oposición se opone radicalmente desde entonces a esa presidencia; los independentistas catalanes y vascos no piensan en otra cosa que en tal independencia, y los minúsculos partidos y coaliciones circunstanciales no quieren sino sobrevivir con el reparto correspondiente de las espórtulas políticas.

Y no hya más cera que la que arde. Y arde de puro interés y beneficio propio. En las tres primeras sesiones parlamentarias, todos los grupos votaron a favor o se abstuvieron ante la magnitud de la tragedia de la peste. Hasta ahí llegó su capacidad de comprensión y de cooperación. Pero, pasados los tiempos peores, no les pidas más. Y menos, si el Gobierno de la Nacións ha hecho las cosas tan mal en casi todos los sentidos, sobre todo en el político.

Tampoco puede hacer otra cosa, la verdad, tal como se formó, tal como se sostiene y tal como pretende sostenerse a toda costa. A costa incluso del coronavirus. Oyendo hoy a los portavoces de Bildu, de ERC y de CIUDADANOS, era evidente que, se trate de lo que se trate, están tan rotos los puentes, que apenas hay medios para pasar el río, cuando hay río que pase. Los lazos que nos unen están tan laxos, que no se ve a nadie que llegue a estrecharlos. Un tercio de la Cámara no se siente español  y, en menor medida, ni siquiera constitucional. De los cinco partidos nacionales, uno de ellos -¡ahora en el Gobierno!- se considera solo estatal y quiere acabar, en cuanto sea posible, con el régimen del 78. Con todos ellos llegó al poder el presidente Sánchez y su partido, y a ellos debe su puesto, que es para él, según parece, el primer objetivo. Quedan tres partidos conservadores, uno novísimo y otros dos recientes, que bastante tienen con conservarse a sí mismos; capaces de repartirse algúnos gobiernillos inestables, pero incapaces de mayores lances, porque carecen  por ahora de apoyo popular.

Cualquier debate, sea de lo que fuere, no hará más que mostrar las mismas debilidades, las mismas vergüenzas, las mismas contradicciones. Y, sobre todo, las mismas mediocridades.

Releyendo a Herder

 

         Releyendo a Herder, he dejado a un lado por fin mis pre-juicios o mi limitada comprensión y me he convencido de mi vieja hipótesis de que un intenso amor a la nación, a sus elementos fundantes, no lleva a un nacionalismo peligroso o perverso, excesivo o exasperado. El poeta y filósofo de Mohrungen no fue un nacionalista de tales tintes. Fue un humanista cabal, un europeísta sereno y un inter-nacionalista sincero. Como lo fue Vico o el mismo Mazzini. Su crítica al internacionalismo ilustrado fue, en general, acertada. La nación no está de por sí reñida con el universalismo y menos con el inter-nacionalismo, si es que estos dos sustantivos llevan dentro algún peso real. La pertenencia, concepto clave en Herder, es clave también en el hombre. El hombre es un ser perteneciente por naturaleza y por vocación. Pertenece y es pertenecido: es un ser de pertenencias. Y de ellas tiene quedar razón.

Poemas religiosos contemporáneos (V)

 

  Perfecto hombre   

 

Enrique García Márquez

(Con el tiempo, 2010)

 

Jesucristo asumió nuestra naturaleza
entera, hasta el extremo:
murió,
antes pasó hambre, sed, perdió un amigo,
otro le traicionó dándole un beso,
lloró, sintió cansancio, miedo, melancolía…
Una vez escribió, y lo hizo como todos,
sobre la arena.

Verónica Berzosa, Jesu Communio

 

         Tras mis muchas lecturas sobre este tiempo de pandemia, solo quiero decir aquí que la exposición El horizonte de la muerte suscita la pregunta sobre la vida, que acabo de ver y oír  en YouTube, a la religiosa Verónica Berzosa, fundadora de la Orden recientísima y vigorosa Jesu Communio, me ha parecido no solo magistral en su dicción, presentación, redacción y pensamiento, sino todo un acontecimiento religioso y cultural en la persona de una mujer todavía joven, contemplativa, fundadora y creativa. Alguien me habla de una espiritualidad tradicional… Bien, y eso ¿qué quiere decir dentro de la tradición contemplativa de la Iglesia? ¿No lo fue tal vez Teresa de Jesús? ¿O no lo ha sido Teresa de Calcuta? ¿Ambas tan distintas? ¿Acaso no hay sitio en la Iglesia, y en el mundo, para una espiritualidad tradicional? Quien la vea y la oiga, que juzgue. Yo no había visto ni oído muchas cosas parecidas, qué le vamos a hacer.

El testimonio de Ainhoa Arteta

 

       Nuestra vecina, la  reconocida soprano Ainhoa Arteta, ha sido una de esas personas escogidas por la revista para comentasr el precioso mensaje del papa Francisco. Comienza por evocar la muerte de su madre y la comunión de su hija, y se dehsace en elogios del papa, a quien ha seguido de cerca en esta Pascua. Confiesa que reza el rosario todos los días y que está en varios grupos de Whatsapp en los que rezan en comunidad, queriendo volver como personas y como católicos a la figura de Cristo, esencia  de la cristiandad, para dejarse interpelar por Dios, único que nos puede ofrecer una verdadera respuesta en estos momentos. Consciente de que a los cristianos nos compete lanzar un mensaje de resurrección, confía en que la gente aprenda las lecciones de la pandemia, volviéndonos má humanos y más espirituales.

Yo también lo percibo -escribe- en mí cuando me dispongo a rezar.Lo que yo denomino mi puchero de oración, cada vez es más amplio y acogedor para incluir a tantos que están sufriendo, a tantos que están dando la vida en Ifema, a los que conozco y no conozco. Lo lejano se esta haciendo cercano. Quiero creer que todo esto lo llevamos ganado para el día después y nos va a ayudar paa hacernos más fuertes entre todos y para todos.

Cuando le preguntan por su profesión en un futuro próximo, cree que seguriá teniendo trabajo, pero no tendría problema en volver al caserío, y plantar sus patatas, y cantar en la misa los domingos con su padre que toca el órgano. Espera que seguirá cantando -una verdadera necesidad- hasta debajo de la losa, si no puede hacerlo ante un gran público. Al papa le cantaría Morgen (Mañana) de Johann Strauss, que habla de encontrarse y mirarse a los ojos, sin decirse nada, porque saben lo que han pasado. Y, si se topase con Francisco, le comería a besos, y sería una de sus mayores ilusiones de su vida poder entonar una Ave Maria con él y para él por todo lo que está haciendo por nosotros.

 

Una meditación de Francisco

 

       Me llegaron tarde los números de Vida Nueva sobre la Semana Santa y la Pascua, y tarde por tanto la meditación inédita del papa Francisco, en castellano, titulada Un plan para resucitar. Partiendo de la aparición pascual a las mujeres, de su mensaje de alegría, el papa de Roma reivindica la civilización del amor y llama a contagiarse con los anticuerpos necesarios de la justicia, la caridad y la solidaridad para la reconstrucción. Página luminosa, que incita a escribir sobre ella a un buen grupo de personas que tienen algo que decir a lo largo de todo el número de la revista. Dios jamás abandona a su pueblo -escribe Francisco-, especialmente cuando el dolor se hace más presente. Y más adelante:

Si algo hemos aprendido en este tiempo es que nadie se salva solo. Las fronteras caen, los muros se derrumban y todos los discursos integristas se disuelven ante una presencia casi imperceptible que manifiesta la fragilidad de la que estamos hechos. La Pascua nos convoca e invita a hacer memoria de esa otra presencia discreta y respetuosa, generosa y reconciliadora, capaz de no romper la caña quebrada ni apagar la mecha que arde débilmente (Is. 42, 2-3) para hacer latir la vida nueva que nos quiere regalar a todos. (…) Este es el tiempo propicio de animarnos a una nueva imaginación de lo posible con el realismo que solo el Evangeio nos puede proporcionar.

(…) Si actuamos como un solo pueblo, incluso ante las otras epidemias que nos acechan, podemos lograr un impacto real. Guerras, pobreza, devastación del medio ambiente… (…) No tengamos miedo a vivir la alternativa de una civilización del amor que es [una cita del cardenal argentino Eduardo Pironio, ya fallecido] «una civiliación de la esperanza contra la angustia y el miedo, la tristeza y el desaliento, la pasividad y el cansancio. La civilización del amor se construye cotidianamente, ininterrumpidamente. Supone el esfuerzo comprometido de todos. Supone, por eso, una comprometida comunidad de hermanos».

La única teoría del todo

 

      Fernando Vidal, director de la cátedra `Amoris Laetitiae´y director del Instituto Universitario de la Familia, escribe en VN unas palabras esenciales sobre la resurrección de la naturaleza, la resurrección de Jesús y la resurrección del mundo:

El mundo no es una carga ni una penalidad, porque tampoco lo fue para Jesús, quien rió, cantó, bailó, leyó, gozó, paseó, se asombró, se conmovió y amó con plenitud. No resucitó desde fuera de la vida, sino desde lo más profundo de ella. No resucitamos en el más allá, sino en el más acá.

El cosmos es una historia de amor, un lugar donde encontrarnos si se quiere. Dios no impone su eternidad ni su presencia. La última estructura del cosmos es el amor, en donde culmina todo. El amor es la única teoría del todo. La Resurrección siempre es más profunda que el dolor, calquier mal o la destrucción. La Resurrección es el acontecimiento más profundo que jamás sucedió ni sucederá desde el origen del cosmos y hasta que culminen los tiempos.