Cada día estamos más cerca del cesarismo, de la vulneración de las reglas de juego y de la colonización de las instituciones. De la instalación del clientelismo y de la retórica frentista. El CIS, por ejemplo, se ha convertido en una agencia de intoxicación en vez de fuente de información. Acaban de forzar la dimisión del presidente de RTVE y de elegir a dedo de la mayoría relativa su sustituta, para dirigir la máquina electoral. Cuesta encontrar un organismo público que no tenga desnaturalizada -es decir, violentada- su vocación de servicio público. Vivimos ya desde hace tiempo un clima electoralista, donde la realidad se confunde con la propaganda, creando expectativas que el Gobierno no puede luego concretar. Menos de dos millones de familias han logrado beneficiarse del bono social, cuando el cálculo inicial era llegar a los cinco millones. Y lo mismo ha ocurrido con la implantación del ingreso mínimo vital. La inflación está disparando la recaudación, asfixiando las clases medias, mientras el Gobierno se niega a deflactar el IRPF. Prefiere el recurso peronista de ofrecer recursos, propios o ajenos, a sus partidos clientalares y a sus clientes políticos, para que se lo devuelvan en votos, aunque engorde hasta extremos nunca conocidos la deuda pública. Al mismo tiempo avanza la demonización del adversario político, convertido en enemigo: medios de comunicación no afines, citados por su nombre; empesarios, otrora amigos, ahora expuestos al ludibrio público, citados por su nombre igualmente, y sobre todo los líderes de los partidos de oposición, tratados mucho peor que los independentistas convictos y confesos de Cataluña o los herederos de ETA de Euskadi. Nos inunda una retórica de resentimiento social, que arruina todo intento de convivencia. Y este resentimiento lo trasladan a la historia con una antihistórica ley de Memoria, que nutra a la vez nuestro presente y nuestro futuro.
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Aprendiendo de Manuela Carmena
Larga y sustanciosa entrevista la que hicieron este verano en la revista VN a Manuela Carmena, la ex abogada comunista y antifranquista, la ex juez, la ex cofundadora de Jueces por la Democracia, la ex miembro del CGPJ, la ex alcaldesa de Madrid. Cuenta Manuela que cuando, hace un año, el arzobispo de Madrid y cardenal Carlos Osoro convocó a un grupo de políticos y ex políticos a la consulta sinodal, después que ella hubiera hablado, se le acercó un alcalde de derechas, que se había dedicado durante años a machacarla, y le pidió perdón por todos sus ataques anteriores, tras valorar que a todos ellos les movían más cosas en común que aquello que los separaba. Porque Manuela Carmena es también aquella aquella alumna del colegio Blanca de Castilla o de las Damas Negras, a la que llevaron, a sus 14 años, a dar catequesis, los domingos, a una zona de chabolas de Madrid, de donde le nacieron las ganas de enseñarles a leer, los sábados, y a la vez el sentimiento contra la exclusión, así como el deseo, primero, de estudiar filosofía, y luego derecho, y después la vocación política.
Lejos de estar retirada, continúa activa ya sea a través de sus proyecto solidario Cosiendo el paro, con tienda y todo, o participando en mil foros, varios de ellos organizados por la Igesia, incluso por el papa Francisco. Esta madre y abuela de 78, que defiende con energía su política de pacificación y ecumenismo durante sus años de alcaldesa y mantiene la dignidad de su agnosticismo, ve una Iglesia muy diversa; conoce mucha gente maravillosa en ella, pero como institución la ve cerrada para defender lo suyo, situando su doctrina por encima de su persona, sobre todo en el asunto de las migraciones, el mayor marrón que tenemos en nuestra generación, y donde la ex alcaldesa es muy crítica con la política del Gobierno español. La Iglesia sería más Iglesia, dice, si tuviera una actitud absolutamente decidida y volcara toda su fuerza en defender la dignidad de estas personas , y no dedicándose a otras cuestiones más ideológicas.
En cambio, lo que hace el papa Fancisco le parece fenomenal y fantástico. Durísima con los políticos de Vox y grupos similares, que viven una espiritualidad sin humanismo, es también crítica con otros católicos que ha conocido en el ayuntamiento. Desea que la Iglesia recupere el humanismo por encima de mandamientos y dogmas. Frente al amor al pobre le parecen cuestiones secundarias que las mujeres sean curas, o el mismo celibato, que le parece una tontería. No le gusta nada, por otra parte, la continua política de enfrentamiento que se hace en España, y reclama otra política, pero que exige un cambio de actitud de todos y de cada uno. La que ella ve en la encíclica Fratelli tutti, que ella leyó con una enorme felicidad, al ver cómo Francisco recoge la cultura de la familia cristiana y aporta un brillo y una novedad que faltaba. Y para ella la gran novedad que plantea es la bondad como una virtud en la política, que está mal vista porque se considera una bobería. El buenismo no es malo, lo malo es el malismo.
Entiende la política como cuidar: lo social es cuidar. En un reciente encuentro con las Carmelitas de la Caridad Vedruna, les decía: Me parece que las actitudes de cuidado que vosotras desempeñáis, porque os conozco, son el futuro. Creo que el cuidar, el cuidarnos, es un elemento absolutamente ejemplificador que exige mucha imaginación. Cuidar bien significa aceptar la diversidad del ser humano en su conjunto.
En febrero de este año la llamaron del bufete Cremades&Calvo Sotelo para colaborar en la auditoría encargada por los obispos para radiografiar los abusos sexuales en la Iglesia. Y en ello está. No le parece del todo bien lo que están haciendo y tampoco lo que hace el Defensor del Pueblo, que, según ella, no está para eso. Ella hubiera preferido una comisión ciudadana, aséptica y objetiva, no vinculada a una institución pública, y no cada uno por su lado: Es una falta de seriedad impresionante por parte de de todos frente a las víctimas.
El Dios de G. M. Hopkins
Gerard Manley Hopkins (Strafford, Londres. 1844 – Dublin, 1889) fue un poeta, dibujante, pintor y compositor musical. Se convirtió del anglicanismo al catolicismo en 1866 y, dos años más tarde, entró en la Compañía de Jesús. Tras ejercer su apostolado en diferentes lugares, acabó su vida como catedrático de latín y giego en la universidad de Dublín. Destruyó, al hacerse jesuita, su obra poética anterior y se prohibió a sí mismo escribir, si no fuera por mandato explícito de sus superiores. Volvió a escribir diez años después. Buscó intensamente a Dios a través de la belleza y de la contemplación de la naturaleza. Introdujo en la escritura nuevos recuersos estilísticos e innovadoras estructuras métricas. Se le considera uno de los mejores poetas en lengua inglesa. No se publicó casi nada hasta treinta años después de su muerte. Influyó poderosamente en la poesía de Auden, Waley o Eliot, y en los músicos Britten o Barber, asi como en en el poeta y jesuita navarro Angel Martínez Baigorri.
Todas las cosas están repletas de amor, están repletas de Dios.y, si sabemos tocarlas, lanzan chispas y se encienden, producen gotas y manan, cantan y hablan de Él.
… Tú me me dominas, oh Dios, dador del aliento y del pan / margen del mundo, vaivén del mar / de vivos y muertos Señor; / Tú en mí ligaste mis huesos y mis venas, sujetaste mi carne, / después -con qué temor-, casi deshecho, / me rehiciste: ¿y uelves a tocarme de nuevo?; / siento otra vez tu dedo y otra vez te compruebo. // (…) Yo te admiro, dueño de las mareas, / del antiguo diluvio, del ocaso del año, / del flujo y del reflujo de las olas del mar, / su entorno, sus riberas y sus rocas; / Tú, agitando y templando el océano de la mente fluctuante; / Tú, fundamento del ser y su granito; incomprensible Dios, / entronizado tras la muerte, con la soberanía / que atiende, mas se oculta, presagia, mas se agranda…
¿De qué va la asignatura de Religión?
Ciertas reacciones al nuevo currículo de la asignatura de Religión, publicado en el BOE este verano, han propalado por ahí que habla solo de valores y no de Cristo. Nada más falso. El nuevo currículo establece como imprescindible el conocimiento de Jesucristo, sus hechos y mensajes, la historia de la Salvación, la Bibia y la Iglesia, la doctrina social de esta, las tradiciones y costumbres religiosas. Busca pedagógicamente una educiación integral que descubra la relación con Dios, cultive la interioridad, la experiencia religiosa cristiana y el reconocimiento de los dones de Dios creador. ¿Les parece poco?
Megalitos en Egiar-Agiña (y II)
Al regreso de Egiar, a media tarde, Agiña está despejado y aparcamos en el nuevo aparcamiento al otro lado de la carretera, junto a media docena de coches. Subimos al altillo del helechal (618 m.) y caminamos, por el raso por si encontramos algunos cromlechs también por aqui. No encontramos nada. Un señor mayor se pasea solitario entre las cercanas hayas con un bastón. Le confundimos al princpio con un recogedor de setas.
Llegamos al repecho, sobre la carretera, donde está el mayor número de cromlechs del lugar. Si en Gipuzkoa, Oiartzun se lleva la palma en megalitos, en Navarra se la lleva Lesaka, con cientos de cromlechs, y no pocos dólmenes, menhires y túmulos. Según el Catálogo de monumentos megalíticos en Navarra (2005), las coronas de piedra de esta estación, Agiña Ipar (Agiña Norte), son 12, todas ellas de pocos metros de diámetro, semienterradas en el césped, o a ras de tierra. Las dos primeras fueron descubiertas por Luis Peña Basurto en 1958, y las restantes, en 1984, por I. Arbelaiz, Luis del Barrio y Luis Millán. Todas ellas, casi cubiertas por los helechos, están mal cuidadas, es decir, descuidadas. A un pequeño atril de cemento y chapa, puesto hace muchos años por la sociedad Gorosti, con la indicación de altitud y datación del monumento, le han quitado la chapa con la leyenda, y el ayuntamiento de Lesaka ha añadido otro, mayor, a imitación de Gipuzkoa, con el titulo Monumentua, pero sin datos de ninguna especie, y, cómo no, con el escudo herribatasunero de Navarra, pero no el oficial de todos los navarros.
En la mitad de la pista que se abre al oeste de la carretera, Agiña Erdi según el Catálogo, lugar hasta hace poco de aparcamiento de coches, de comidas y meriendas, apenas si es visible uno de los crómlechs, de los cuatro catalogados, descubiertos en 1958 por T. Ataun, José Miguel de Barandiarán y M. Laborde.
Y llegamos al altillo de Agiña Hego (Agiña Sur), el más conocido por la construcción de la capilla elemental de L. Vallet y la escultura de Oteiza en honor del Padre Donosti, de lo que escribí en este mismo cuaderno el 22 de octubre de 2010, y de lo que no tengo nada que corregir ni completar: solo lamentar de nuevo el atril intruso colocado por el ayuntamiento de Lesaka. Mi clasificación de los megalitos fue entonces distinta de la de hoy. Los tres cromlechs auténticos -no el mayor de ellos, inventado en los cincuenta- fueron descubiertos en 1958 por Barandiarán, Ataun, Laborde y Peña.
Un poco más lejos, ya en medio de la pista, contemplamos el gran túmulo, todo él ocupado por una frondosa maleza, que un día de 1954 descubrieron Jesús Elósegi y Adolfo Leiber.
Terminamos la excursión en el placentero paseo fluvial del Onín, cerca del viejo casco lesacarra, y andando por este barrio levantado tras la llegada de Laminaciones, ahora en crisis, damos con uno de los tres paneles de hierro cortén, que recuerdan la construcción de 18 km. de la carretera NA-400, entre Lesaka y Oiartzun, que acabamos de dejar, por miles de presos políticos republicanos, toledanos, extremeños, madrileños y algunos vizcaínos, entre 1939 y 1941.
Megalitos en Egiar y Agiña (I)
Primeros de octubre. Tenemos ganas de volver a la estación megalítica de Agiña para acabar la serie de excursiones al megalitismo del norte de Navarra. Y el día nos ha salido perfecto. Además, frente a la sequía que nos ahoga en Pamplona, leemos que ha llovido durante toda la semana en Lesaka. Pero, al llegar al sitio, hay una multitud de gente con coches, motos, bicis… Tal vez una fiesta, una carrera. Seguimos por eso adelante, hacia Oyarzun. Nos paramos un rato, para almorzar, a orillas del embalse de San Antón, que está bajísimo.
En un momento dado, tomamos un desvío, GI-3454, que nos sube a no sabemos dónde. De pronto, al llegar a un recodo, vemos un gan letrero: Egiarko Harrespil Multzoa – Agrupación de Cromlechs de Egiar..., montículo de unos 300 m., junto con un mapa gráfico de los mismos, y el apunte de que la estación de la Edad del Hierro fue descubierta en 1909 por P. Soroluce, estudiada y restituida, respectivamente, en 1912 y 1967, por T. de Aranzadi y J. Altuna.
Entramos por un sendero de metro y medio de ancho, entre unos pinos entreverados de robles americanos, y encontramos a los diez minutos en un breve raso horizontal, justo donde el montículo se inclina hacia el sur, un conjunto de siete cromlechs alineados de diferente tamaño, con piedras de la zona, rocas de conglomerado con blancos cantos rodados en su interior. Es una de las 13 estaciones megalíticas más importante de la villa de Oiartzun, la más rica en megalitos de todo Euskadi. Un pequeño atril de cemento y placa de metal nos ilustra: Monumentua. Egiar. Mairubaratzak [Huertos de moros] -Cromlechs. Historiaurreko hilobak. Sepulturas prehistóricas. Uno de los mayores círculos tiene un testigo de casi dos metros de altura. Otro incluye una piedra arenisca, traída del fondo del valle. Las excavaciones hechas hasta ahora no han dado resultado alguno de restos humanos. Los trabajos de acomodación del sendero, corte de arbolado y nivelamiento del terreno, subvencionados por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, han sido llevados a cabo por la empresa Lurrailan bajo la dirección del arqueólogo Luis del Barrio.
En la vertiente norte se abre a nuestros pies una gran hondonada con amplios pastizales, con muchos grupos de piedras blancas en las faldas, que se nos antojan también a veces círculos de piedras. Los montículos, los montecilos, los montes ondean suavemente, verdemente, hasta el mar, que tenemos muy cerca. Vemos con nitidez el puerto deportivo de Hendaya y el ancho océano azul; el Fuerte de Guadalupe de Hondarribia, el santuario mariano y todo el sotomonte punteado de villas blancas. Y al otro lado del Jaizkibel, el chafarrinón de Lezo, Errentería y Pasajes, atravesado por una intensa luz que estalla desde el mar.
Virgen del Pilar
Virgen del Pilar,
popular y maña,
no te bajes nunca
del pilar de España.
Adiós a Fernando G. de Cortázar
Entre la nieblinas del verano, cuando todos están, de hecho o de derecho, en vacaciones o en fiestas, se nos fue Fernando, Fernando García de Cortázar, aquel hombre todo impetu, coraje, proyecto y alegría, que, además, era, como le definió su colega Ricardo García Cárcel, un luchador de la batalla cultural en favor de España. Viéndole, oyéndole, leyéndole, parecía imposible que ese jesuita iústrado e ilustrador pudiera un día enmudecer. Pero no, sigue hablando, y cómo, desde sus setenta libros, y, sobre todo, desde sus grandes éxitos editoriales de sus historias sobre España política, sobre España desde el arte, sobre España desde la cultura o desde los paisajes de su historia.
En Navarra le aprovechamos poco, y eso que le conocimos siempre presente y activo, firme y valiente, como pocos, en los años del plomo terrorista. Cuando un dia le advertí de ciertas imprecisiones sobre Navarra en uno de sus libros, hechos en comandita, me explicó la dificultad de corrección, cuando su compañero de escritura había trasmigrado más allá de la línea roja.
Un hombre público e historiador, popular sin concesiones, sin complejos religiosos o patrióticos, debelador de cualquier injusticia, para quien el cristianismo estaba siempre unido a un hecho civilizatorio, y España, nación multicultural y diversa, siempre exaltada desde un patriotismo cultural… ¿dónde encontraremos fuera de èl?
Hasta el último momento le vimos, en entrevistas, radios y televisiones, y no subido a ninguna torre de marfil, defendiendo el humanismo, defendiendo la historia, la literatura y la filosofía en la enseñanza no universitaria, y criticando cualquier ley, fuera cual fuera, que se opusiera a ese ideal humanista, sin el cual cada vez es más fácil la manipulación y la sumisión de la gente.
No se olvidó de los pobres
Cuando el cardenal franciscano, arzobispo de Sao Paolo, Cláudio Hummes, susurró a su amigo, el recién elegido papa, Francisco, aquel célebre consejo ¡No te olvides de los pobres!, no era un mera anécdota en su prolongada vida, sino todo un lema que la guió siempre y en todo lugar. Este hombre clave en la Iglesia brasileña, prefecto después de la Congregación del Clero, inspirador más tarde y relator general del Sínodo Panamazónico, murió el pasado 4 de julio, víctima de un cáncer. Toda la Iglesia, especialmente la que peregrina en Iberoamérica le ha llorado y honrado con las mejores laudes: legado de profecía y sabiduría; otro Francisco de Asís en la Amazonía; radicalmente hermano; visionario comprometido con la esperanza; gran impulsor de la senda sinodal; un franciscano sin miedos…
Basta, para seguir admirándole, este párrafo de una de sus reflexiones sobre ese Sínodo, en diciembre de 2019, cuando era presidente de la Red Eclesial Panamericana (REPAM), en una reunión de su Comité Ejecutivo: Lo que quedó muy claro es que los indígenas pedían a la Iglesia que fuera su aliada. Por tanto, debemos estar junto a ellos, escucharlos, iluminarlos en la medida en que lo pidan o necesiten. Y que tengamos la capacidad de respetar sus decisiones, porque ellos dicen: «No queremos que la Iglesia decida por nosotros, sino que la Iglesia apoye nuestras decisiones, nuestro derecho de decidir, aunque lo que decidamos sea errado». La Iglesia debe respetar esto, y esto tiene que ver con el diálogo interreligioso, con las espiritualidades de los pueblos, con la historia de la trascendencia de sus culturas. Solo este camino puede llevarnos a ser una Iglesia inculturada. Ese iluminar es presentar a Jesucristo como una luz que no se impone, que lo que quiere es acompañar.
Entre el pecado y el delito
Lucetta Scaraffia, la historiadora católica italiana, escribía hace unos meses que la sentencia de la Corte de Estados Unidos de América ha devuelto el aborto, o, mejor dicho, el derecho al aborto, al centro de la reflexión. No existe el derecho al aborto, afirman los jueces norteamericanos, y no solo ellos. Entre otras razones, porque es una elección que involucra a otras personas, como el padre del niño por nacer, y, sobre todo, el mismo niño, a quienes no se les da voz sobre el caso.
Pero la historiadora piensa que sería más fácil desarrollar esta crítica, si se argumentara que el aborto no es un delito, a menos que no lo declare como tal la ley civil. Pecado sí para todo miembro de la Iglesia, pero el aborto no es igual a un crimen. Por lo tanto, según Scaraffia, el aborto debe ser despenalizado, no procesado legalmente, y con acceso a la correspondiente asistencia médica. No hay suficiente consenso humano moral ni para calificarlo de derecho ni para calificarlo de crimen.
Y aqui viene una reflexión, que a muchos parecerá atrevida, de la historiadora: que, si la Iglesia dejara de apoyar a los países donde la ley penaliza a las mujeres que abortan, su reflexión contra el aborto como derecho sería más escuchada, y sería menos fácil considerarla enemiga de las mujeres.