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La rebelión de las hipérboles

Mi amigo, el joven poeta navarro Javier Asiain, que entró en el consejo de redacción de Río Arga en mi última etapa de director de la revista, me envía su último libro de poemas, un libro leve, donde leo versos como éstos, dedicados a Cervantes, bajo el título de esta bitácora:


Vivir en las hipérboles
para salvar la vida del naufragio
Mientras el arte añada sucesiones
Mientras la sangre impela hasta su centro
Como método de salvación en la hecatombre
Como último intento hacia la orilla
Lo que la realidad se ocupa de moldear
la alienación deforma
Es ésta la tranfiguración divina
El que tiene ojos para ver que vea
La rebelión está en las calles todavía
Productos manufacturados las conciencias
¿Guardamos la armadura en el armario
por el miedo a preferirla?

(…)

Los gigantes que nos llaman continúan agitados
El temor a girarnos hace ya mucho tiempo
que nos volvió ciegos
Ésa es la locura y no otra.

Llamen a mis buenos amigos:
el cura, el bachiller  Sansón Carrasco y maese Nicolás,
que quiero confesarme y hacer mi testamento.

Podrá acabarse el mundo
pero nunca la capacidad de asombro
Murió Cervantes
Permanecen los molinos

Qué objección de conciencia

La objección de conciencia en España forma parte del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocida enn el artículo 16 de nuestra Constitución, «directamente aplicable en materia de derechos fundamentales«, según antigua sentencia del Tribunal Constitucional. Cuando una norma jurídica contradice un derecho fundamental al que un ciudadano se siente ob-ligado, el ejercicio de la objección de conciencia cobra todo su sentido y eficacia. La objeción en este caso es, como su nombre lo proclama, de conciencia, por motivos éticos o religiosos, y no de confrontación ideológica o política. Muy serios moralistas católicos han llegado a la conclusión, en estos últimos meses, de que en el caso de la oposición de muchos padres a que sus hijos cursen Educación para la Ciudadanía, ni la implantación de dicha asignatura ni sus contenidos, según la regulación legal, contradicen derechos fundamentales de la persona ni sobrepasan tampoco los límites de un Estado democrático europeo. Al menos, en la teoría legislativa, antes de cualquier aplicación dolosa, que tiene su correspondiente curso de reclamación y de denuncia. Porque una cosa es que, según la ética de la convición personal, persigamos muchos un ideal en este delicado ámbito de la educación y formación de los niños y jóvenes, y otra que nuestra ética de la responsabilidad, también personal, nos recomiende y aconseje llegar a ese ideal desde las pocas o muchas posibilidades que puede ofrecernos una norma concreta, por muy decididos que estemos a hacer lo posible para cambiarla aprovechando los recursos que nos proporciona el mismo Estado democrático.

El «mitin» de Aznar en Pamplona

Yo, que, cuando he creido justo, no he ahorrado elogios a José María Aznar, muchos años antes de que fuera siquiera presidente de la Comunidad de Castilla y León, y también después, durante su presidencia del Gobierno de la Nación, lamento su intervención de anteaayer en Pamplona, más propia-impropia de un dirigente político en activo frente al habitual enemigo político penibético, a quien, en principio hay que darle caña. Qué triste ver a ex presidentes del Gobierno, como González y Aznar en estas sucias tareas. Admiro cada vez a Suarez y a Calvo Sotelo, lejanos de tales prácticas serviles. Además, ni aquel ciclo de conferencias, recogidas en libro, que ha acabado prologando y presentando don José María, fueron pensadas y organizadas para eso, ni la Sociedad -que bien muerta está-, inexistente durante cuatro años, se pensó y organizó con tanto esfuerzo y tanto entusiasmo para estas y otras tretas partidistas y preelectorales. Una decepción más, ya muy anunciada. Una nueva impostura. Una añadida pena.

Teatro joven

El estreno en Pamplona, con gran éxito de público, mayormente joven y entusiasta, de estas dos obras breves y de escenificación muy simple -en el ciclo Pequeñas Obras de nuevos autores– nos confirma que el teatro que cumple los requisitos del ingenio y del buen gusto sigue teniendo un público adicto, aunque sea minoritario. Café, sólo café, del jovencísimo Pablo Salaberri, actor al mismo tiempo, es un un juego ingenioso, y malicioso a la vez, entre dos parejas cruzadas e improvisadas en torno a unos enigmáticos crucigramas y a unos cafés en el café, que se abre, se desarrolla y cierra muy juguetonamente. Cuota líquida, del más maduro periodista y escritor Víctor Iriarte, es un hilarante juicio final en forma de declaración de renta por la red, donde todo está escrito –liber scriptus proferetur / in quo totum continetur / unde mundus judicetur-, de un típico trabajador navarro, con gravaciones y desgravaciones, cuentas y descuentos por deméritos y méritos morales, que mantienen al espectador en una constante carcajada.- La experiencia artística, patrocinada por la Universidad Pública de Navarra y el Ayuntamiento de Pamplona, es un gran acierto y un impulso notable a los jóvenes autores y jóvenes amantes del teatro   .

«Jesús: aproximación histórica»

Este libro, escrito por el teólogo guipuzcoano José Antonio Pagola, editado por la editorial madrileña PPC, y que ha tenido cuatro ediciones desde septiembre a noviembre del año pasado, es el libro que me gustaría regalar a todas las personas que conozco, creyentes o no. He leído muchas Vidas, Historias, y similares sobre Jesús de Nazaret, además de cientos de artículos, estudios teológicos, exegéticos, arqueológicos, etc., desde el libro del P. Vilariño, que leí de chico, hasta el recientísimo del papa Benedicto XVI, pasando por las obras inolvidables de Guardini, los dos tomos de profunda teología del jesuita frances Sesboué, o el no menos recio tratado teológico del teólogo alemán Walter Kasper. Y los recientes estudios históricos de Sanders, Vidal, Schlosser… No trato de compararlos, cosa por otra parte imposible. Ninguno me ha con-vencido ni con-movido tanto (empleo los verbos en el plural sentido que afecta al entendimiento, a la voluntad y al sentimiento), como éste, que me gustaría regalar a todas las personas que conozco.

Muerte en el recuerdo

                   Yo sé que existo
                   porque tú me imaginas.

                                 (Ángel González)
                 *
Yo sé que existes,
Ángel González,
porque Dios te imaginó
muy antes de los siglos por venir.
Eres alto, porque así lo creemos,
y limpio, porque siempre nos miraste
con ojos de poeta.
Tu poesía nos hizo inteligentes
y sencillos también
en tu humilde ternura bondadosa.
¿Por qué habremos de olvidarte?
Tu carne crecerá
más viva que nunca.

Economía solidaria

La mejor noticia de los diarios locales de hoy (ayer) ha sido la de que la economía solidaria crece en Navarra desde 2001 al ritmo de tres iniciativas al año, triplicando el ritmo de hace dos décadas. La Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS) agrupa hoy en nuestra Comunidad 40 entidades, entre ONGs y empresas, dando trabajo a 561 personas y 500 voluntarios, y atendiendo a 223.340 personas entre usuarias y clientes. La economía solidaria, como se sabe, propone un cambio de modelo económico e intenta que la rentabilidad sea el medio para mejorar la calidad de vida de las personas. Sus principios son la igualdad en las relaciones, empleo de calidad, compromiso con el medio ambiente, la cooperación y un carácter no lucrativo. Y proponen para el futuro el impulso del trabajo en red, el fortalecimiento de iniciativas económicas solidarias, la promoción del consumo responsable, el fomento de finanzas éticas y acciones de sensibilización de la ciudadanía. La mejor noticia de hoy.

La democracia rural carlista

En el breve ensayo que Unamuno dedicó en 1911 a su amigo Joaquín Costa, tras su muerte, afirma que con quien más afinidades tuvo el gran patriota aragonés fue con el carlismo, que ha sido mucho más que clericalismo, absolutismo y el cura Santa Cruz: «El carlismo es el representante, con todo lo bueno pero también todo lo malo, de la vieja y castiza democracia rural española, de lo que Menéndez y Pelayo ha llamado la democracia frailuna. El carlismo puede decirse que nació contra la desamortización, no sólo de los bienes del clero y los religiosos, sino de los bienes del común«. Y compara el colectivismo agrario de Costa, que recuerda al mir ruso, y su política de alpargata, con el programa de gobierno que presentaron a don Carlos, antes de la última guerra civil carlista, el canónigo Manterola y el secretario de Cabrera, Caso.- Desde que lo hiciera Carlos Marx, no son pocos los que han señalado las raíces y las cualidades populares del carlismo, al menos de buena parte del carlismo, durante su casi siglo y medio de existencia. Pero apenas si se ha valorado este testimonio de don Miguel, que conoció de cerca el fenómeno y lo estudió a fondo y con simpatía para preparar su gran novela, Paz en la guerra. Es cierto, y así parece haberlo visto el escritor bilbaíno, que el clericalismo, el absolutismo y algunos de sus personajes más polémicos (y odiosos a veces) han ocultado durante años, y sobre todo a personas lejanas de los escenarios carlistas, buena parte de la naturaleza de tan singular movimiento socio-político. Pero la tesis unamuniana la vemos confirmada igualmente no sólo por tal o cual estudio reciente, sino por no pocos personajes, acontecimientos, grupos y movimientos actuales, socio-políticos, herederos del carlismo, nacidos de él o inspirados, al menos, por él, especialmente en Navarra y Euskadi.

Algunas causas próximas

Sigue la polémica, que algunos la elevan incluso a la de Iglesia-Estado, a raíz de algunas manifestaciones cardenalicias en la celebración de la familia cristiana, en Madrid, el pasado día 30 de diciembre. Aunque las causas y los pretextos son muchos, me importa ahora apuntar, en lo que a la jerarquía eclesiástica española atañe, cierto heredado estilo de rigidez, de condena y hasta de conminación en el mensaje evangélico que, dejando a un lado la buena voluntad de los eclesiásticos, es más propio de Juan el Bautista que de Jesús de Nazaret, más de tiempos preconciliares que posconciliares. Y por parte del actual gobierno de la Nación, el error histórico de empeñarse en llamar matrimonio a la unión estable y legalizada de los homosexuales, con todo lo que eso significa en el ámbito social y moral, junto con el error de ser excesivamente permisivos con los abusos y extralimitaciones de la ley del aborto, mientras algunas de sus voces siguen pidiendo una ley de plazos (más aborto libre todavía) incluso tras los horrores cometidos en fechas recientes por ciertas clínicas de Barcelona y Madrid. Error es que un cardenal declare en la susodicha celebración cristiana un retroceso de los derechos humanos en España y otro nos amenace con la disolución de la democracia, y todo por culpa del gobierno. Como error de éste es afirmar y defender a cada paso la protección y la extensión de los derechos humanos en estos dos casos. No. Nadie tiene derecho a llamar matrimonio a una unión homosexual. Ni nadie tiene derecho a abortar cuando mejor le parezca a la mujer o a una pareja. En ninguna tabla, en ningún código universal de derechos del hombre están (tienen para eso cualificación moral suficiente) esos presuntos derechos españoles.