Archivo de la categoría: General
Antiteos y antieclesiales
Detener las matanzas
Antiteos y unicornio
Frases célebres ( y III)
Cuatro cosas no pueden ser escondidas durante largo tiempo: la ciencia, la estupidez, la riqueza y la pobreza ( Averroes). – Hay muchas más: la belleza, la fealdad, el humor, el horror, etc.
La vida es un hospital, donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama (Charles Baudelaire).- Metáfora propia de su autor, tan pesimista siempre. Pero hasta en los hospitales existentes los enfermos no suelen querer cambiar de cama, sino que los dejen en la misma, sin otra cama de otro enfermo al lado.
Como distan las estrellas de la tierra y e fuego del mar, así dista lo útil de lo recto (Lucano).- Con frecuencia lo útil es lo recto y lo recto es lo útil.
Un necio encuentra siempre otro necio mayor que le admira (Boileau).- No pocas veces ese mismo necio encuentra otro necio mayor a quien admirar.
Frases célebres (II)
Frases célebres (I)
La multitud ha sido en todas las épocas de la historia arrastrada por gestos más que por ideas. La muchedumbre no razona jamás (Gregorio Marañón).- ¿Quién conoce tan a fondo todas las épocas de la historia? ¿Es imposible acaso que una muchedumbre razone? ¿Tampoco cuando vota? ¿Una muchedumbre de académicos, sí?
Si tenemos un «porqué« en la vida, podemos afrontar cualquier «cómo» (F. Nietzsche).- Muchas veces hay porqués que exigen un cómo correspondiente y no toleran cualquiera de ellos.
Las ideas son el uniforme vistoso que se les pone a los sentimientos y a los instintos. Una costumbre indica mucho más el carácter de un pueblo que una idea (Pío Baroja). – Los sentimientos, los instintos y las ideas están mucho más conexos de lo que creía el novelista vasco-madrileño: la metáfora del uniforme es muy desafortunada. Una costumbre encierra no sólo instintos y sentimientos, sino a la vez ideas. Sin ideas no hay costumbres.
La fuerza social de una persona que tiene convicciones equivale a las de 99 que sólo tiene intereses (J. Stuart Mill). – ¿Y por qué no a las de 9.999? Pero ¿es que acaso las convicciones se oponen de por sí a los intereses? ¡Cuántas personas tienen convicciones firmes sobre sus intereses y ajenas también a sus intereses!
Es preferible una extrema brevedad mejor que una gran mentira (Leonardo da Vinci). – La mentira puede ser igualmente de una extrema brevedad.