Antiteos y antieclesiales

    Personas más penetrantes y prácticas que yo, aunque acaso con menos sentido del humor, me muestran que la propaganda ateista que se organiza en Barcelona, más que atea o antitea, es en realidad una campaña antieclesial. A Dios le asignan valores negativos (Probablemente Dios no exista: Deja de preocuparte y disfruta de la vida), como si fuera un ser repugnante y coercitivo: un Dios intolerante, agresivo, amenazador, el Dios peor concebido por el hombre y buscado entre los monstruos archivados en los diferentes períodos de la historia. Pero contra quien cargan, como era de temer, es contra la Iglesia Católica, que la tienen más cerca y es más visible y tangible. La verdad es que, según la página web de la Unión de Ateos y Librepensadores (UAL), la Iglesia es la causante de todos los subdesarrollos y horrores del ser humano y responsable de los peores desmanes de la Humanidad. Son reseñables su añoranza por la laicista Segunda República, que nos trajo el fruto amargo de la guerra civil, y su deseo de  ejercer el peor anticlericalismo que ya conocemos por nuestra propia historia, con una nueva Liga Anticlerical Española, nueva versión de la Liga Laica (laicista) de otros tiempos. Nada nuevo ni en la propuesta ni en la manera de proponerla.