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Un cura eslavo

Pero ¿qué cura eslavo o no eslavo, qué eclesiástico luterano, católico, ortodoxo, presbiteriano, reformado, viejo católico… dice hoy, por torpe que sea o desvariado que se encuentre, que en Europa sólo cabe una religión? ¿No hay nadie en el PSOE que tenga sentido común y haga retirar ese estúpido video electoral? Qué dirían en el partido mayoritario español si una Conferencia episcopal europea cualquiera publicara otro video, donde se viera a un exquisito socialista español diciendo,  con el puño en alto, que en Europa sólo hay sitio para un partido político? ¿Quién quiere volver a los tiempos de Nákens o reeditar El Motín o Las Dominicales del libre pensamiento?

Santa María de Mayo

Santa María
del mes de Mayo.
Santa María
de todo el año.

       
*


Reina de Mayo,
Princesa nuestra.
Bendición de los campos
verdes de fiesta.

*

Verde que te quiero verde.
Verdes las hojas,
la rosa alegre.

*

Rosa entre rosas,
flor de las flores,
que por eso te cantan
los ruiseñores.

*

Reina y Señora.
Virgen y Madre.
Son rosas y azucenas
tu altar galante.

*

Venid y vamos todos
con flores a María.
Que es flor que lleva fruto,
no flor de un día.

*

Nigra sum sed formosa,
morena hermosa.
La que el rey eligió
para su esposa.

*

Ruega por nosotros,
amorosa Madre,
antes de que Mayo
se nos acabe.

Valores religiosos y morales

Ahora que en la triste campaña llamada europea que nos toca sufrir, nadie hace otra cosa que atacar al contendiente o defender intereses particulares, pasa por mis manos el libro-memoria del prestigioso repúblico español Gumersindo de Azcárate, Minuta de un testamento (1876), que es uno de los libros más importantes que se han escrito sobre la historia de la crisis religiosa en España, en el siglo XIX. El testador de la ficción, cristiano que ha dejado de ser católico, lega 80.000 reales para las misiones católicas y anglicanas. em las que sus misioneros se esfuerzan por arrancar a pueblos incultos o salvajes de los brazos de la ignorancia y traerlos al seno de la civilización moderna. Y anota a pie de página W (el mismo Azcárate) que, si esta civilización no la constituye sólo el cristianismo, es, sin embargo, elemento ensencialísimo y principal. Y si es cierto que muchos [y él piensa en muchos católicos de su tiempo] desconocen el valor y la fuerza de los nuevos principios filosóficos, jurídicos, políticos y económicos, otros muchos desconocen asimismo el valor, no menos evidente, de los principios tradicionales, singularmente los valores religiosos y morales que constituyen en gran parte el fondo de la conciencia social.- Hoy sigue ocurriendo lo mismo.

Un ser vivo

¿Es posible que, el año 2009, una ministra del Gobierno de España no sepa distinguir un ser vivo de un ser humano, aun en el vientre de una mujer, otro ser humano y no sólo un ser vivo sin más?

Verde de mayo

Está tan verde la tarde,
tan verde el monte y el prado,
tan verde el río,
tan verdeciente el trigal.

Tan verde y exhuberante,
tan alegre,
tan vivo y original

Tan verde todo,
tan de verdad,
que yo también re-verdezco

con el monte,
con el prado,
con el río
y el trigal.

La impune prostitución forzosa

Hoy adelanta EP el hecho desconocido por muchos de nosotros, convertido en noticia, de que prostituir a una mujer a la fuerza no se considera en España delito grave. ¡Y andamos  aqui y ahora perdiendo el tiempo en debates interminables inútiles, puramente propagandísticos, o en autoexaltaciones feministas y de adalides de los derechos de la emigración femenina, donde la prostitución es planta tan cultivada y, por lo visto, tan desconocida!

Liberales contra la hidra

Al tratar sobre la burguesía castellana y catalana al finaldel siglo XIX, el excelente historiador que fue -y sigue siendo en su obra- Jaume Vicens Vives escribe sobre la primera: Esta burguesía era menos liberal que la catalana, puesto que si bien se aprovechó de la desamortización, condenó las quemas de conventos. En cambio los barceloneses tendían cada vez más hacia el progresismo, y era tópico común en ellos ofrecer a María Cristina sus pechos -y los de sus obreros- para aplastar «la hidra de la reacción«. Si el historiador no escribe en términos humorísticos, cosa que por el contexto no parece, en el último tercio del siglo XIX condenar las quemas de conventos debía de ser un signo de antiliberalismo y, en cambio, ofrecer, retóricamente, los pechos -bastaría el pecho- para aplastar la hidra de la reacción, hacía a uno liberal. Ya se ve que a comienzos del siglo XXI tampoco en este punto hemos inventado nada.

En favor de la vida

Leo el discurso del presidente Obama en la universidad católica de Notre Dame (Indiana) y su llamamiento a la posibilidad de un terreno común para el acuerdo en el delicado y trágico asunto del aborto: Trabajemos juntos para que menos mujeres tengan que abortar. Reduzcamos los embarazos no deseados. Hagamos que la adopción esté más disponible. Proporcionemos más apoyo a las mujeres que llevan su embarazo a término. Y todo esto, sin reducir a caricatura a aquéllos que tienen puntos de vista diferentes.- Me gustaría oír alguna vez decir algo parecido a algún político español de la llamada izquierda. Y a otros muchos de la llamada derecha o centro. Y que dejáramos todos de caricaturizar innoblemente, injustamente, a cualquiera.

Contra el tren de alta velocidad

Me asustan, la verdad, los muchos  comentarios contrarios al tren de alta velocidad  que se proyecta en en Navarra, escritos por lectores de diarios que están resueltamente a favor. No digamos los que aparecen en periódicos soberanistas e independentistas, todos acèrrimamente opuestos: Que estropea el paisaje, que no ayuda ni a las familias ni a las empresas, que moviliza a las masas de viajeros y acaba contaminando, que es costoso, que no soluciona el problema de las mercancías, que entre ciudades el movimiento es por aquí mínimo, que los estudiantes y trabajadores no lo necesitan, que sólo es cosa de unos cuantos ricachones o  de Madrid, que con él acabamos como pueblo… Ni contra los primeros trenes se dijeron tantas necedades, aquéllas que ahora las contamos como chascarrillos ridículos. La resistencia al cambio y el rechazo del progreso, subordinado a causas inconfesables, son mucho mayores de lo que parece.

El barbero de mi pueblo

El barbero de pueblo, de Adriaen van Ostede, arrancando muelas a un paisano, mientras los demás le rodean haciendo cola y esperando su turno, no era muy diferente del barbero-practicante de mi pueblo -su padre llevaba más fama de sacamuelas-, que todavía deshacía dentaduras con métodos asaz primitivos y contundentes. No me tocó ya padecerlo, porque a los chicos de mi edad comenzaban a llevarnos a Pamplona en caso de extracciones, pero no pocas personas mayores todavía seguían la tradición. Posiblemente el de mi pueblo no contaba con el chaval del barreño para recoger las piezas y la sangre, y algun que otro paisano o el mismo paciente se las apañaría para tenerlo. Me quedo  un rato mirando el cuadro, de enérgica factura y movimiento, y de ambiente  mágico, tan propio de Ostede y de otros holandeses como él. Duró la experiencia muchos siglos, como se ve, hasta hace cuatro días, y ya nos parece algo arcaico y pintoresco. Lástima que la civilización, casi tanto como la cultura, no se agradece, ni siquiera en el plano de la reflexión. Como si fuera algo automático que traen los siglos y los años.