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La «paz perpetua» del abate Saint Pierre

Más famoso que ningún otro, a comienzos del siglo XVIII, fue el Proyecto para lograr la paz perpetua en Europa (Utrecht, 1713) del abbé Saint-Pierre, que ño pasó de las órdenes menores, cortesano, académico expulsado de la Academia por criticar la memoria de Luis XIV, fundador de un club… El abate propone una Unión permanente y perpetua entre los Soberanos europeos, que harán acuerdos de paz con los soberanos mahometanos para mantener cada uno en paz los límites de su territorio. Los soberanos estarán representados por sus diputados en un Congreso o Senado perpetuo en una ciiudad libre. Ningún soberano tomará las armas ni hará gesto alguno de hostilidad más que contra aquél que haya sido declarado enemigo de la Sociedad Europea… El abate piensa que puede ocurrir muy bien que el arbitraje europeo no se forme más que poco a poco, por grados insensibles y en doscientos años. La cosa era comenzar la liga en  un Congreso, en La Haya o en otra parte.- Y así fue. Doscientos años más tarde, se inauguraba en Ginebra la primera Sociedad de Naciones. Pero fue preciso esperar hasta 1948 para que se reuniera un Congreso en La Haya a fin de comenzar la futura Unión Europea.

La «patria europea» de Comenius

Si nuestro Juan Luis Vives, príncipe de los humanistas españoles, filósofo y teólogo, nacido en Valencia y muerto en Brujas, amigo fraterno de Erasmo, escribió el De Europae Dissidiis et Bello Turcico Dialogus (Diálogo sobre las querellas de Europa y sobre la guerra turca), para concluir que las discordias entre los príncipes europeos envalentonaron a los turcos a extenderse por Europa, Amos Comenius (Jean Amos Komensky), nacido en Moravia y muerto en Holanda en 1670, filósofo y teólogo, obispo de la Unidad de los hermanos moravos, fue el principal creador de la ciencia de la educación en Europa y del primer gran proyecto para la reconciliación y la paz en el mundo. Además de muchas obras pedagógicas, escribió Panegersia (o Despertador Universal), donde redacta un proyecto gigantesco de federación mundial, a la vez cultural, política y religiosa. En su Praefatio ad Europeos afirma su finalidad suprema que es anunciar a Cristo a todos los pueblos y añade: Esta Luz puede ser aportada a los otros pueblos en nombre de nuestra patria europea: por esto debemos primero unirnos entre nosotros, porque nosotros, los europeos, debemos ser considerados como viajeros embarcados sobre un solo y mismo navío.

Piccolomini la llama Europa

Ni Dante, ni Pierre du Bois, ni Georges Podiebrad, rey de Bohemia, que diseñó una Confederación continental, hicieron uso del nombre de Europa ni del adjetivo europeo, aunque a ella se referían hablando de la Cristiandad. Fue Aeneas Silvius Piccolomini, después papa con el nombre de Pío II en 1458, uno de los más gloriosos humanistas de su tiempo. Hacia el fin de su vida emprendió la redacción de una Cosmografía general, que es todo un tratado político, económico, eclesiástico y social, de la que pudo terminar los capítulos sobre Europa y Asia. Para él Europa y la Cristiandad eran una sola cosa. Uno de sus objetivo era arrojar de Europa al infiel. El infiel eran los turcos. Cuando él lamenta la toma de Constantinopla, escribe en su precioso latín: Nunc vero in Europa, id est, in patria, in domo propria, in sede nostra, percussi caesique sumus: Ahora es, en Europa mismo, es decir, en nuestra patria, en nuestra propia casa, en nuestra sede, donde somos atacados y muertos… Y ese mismo año se queja amargamente del rumbo que va tomando Europa y la Cristiandad: La Cristiandad no tiene ningún jefe al que todos quieran obedecer. Ni al Soberano Pontífice ni al Emperador nadie rinde lo que les es debido. No hay respeto ni obediencia. Miramos al Papa y al Emperador como nombres, como ficciones. Cada ciudad tiene su rey, cada casa tiene su príncipe.

Este partido…

Este partido se juega en Europa

Pero sólo nos interesa por lo que supone para la clasificación en la Liga Política Española.

La Europa que vio el Petrarca

A partir de la mitad del siglo XI hasta el Renacimiento, hay pocos textos sobre Europa. La de Carlomagno era un imperio sacerdotal. Desde la disputa de las investiduras, volverá a ser una entidad geográfica. Imperio y Papado se disputan la primacía y apelan a la idea de la Cristiandad,  que les une para luchar contra el enemigo exterior, el Islam, y la idea se hace más frágily vulnerable tras la separación de Bizancio. La cruzada, la paz, la unión… Todos hablan de eso, sobre todo cuando aparece otro enemigo interior, en forma de nación, que les desafía: la Francia de Felipe el Hermoso. El Dante defiende el Imperio que defienda la paz universal. El abogado normando Pierre  Du Bois, que ha servido a Felipe y sirve luego a Eduardo I de Inglaterra, cuando ve al papa Clemente V en Poitiers en manos de su rey francés, propone  a éste hacerse elegir emperador, ponerse a la cabeza de la Cristiandad y marchar sobre Jerusalén. Una confederación de príncipes cristianos, independientes en lo temporal, sería la mejor manera de conseguir la paz entre las naciones, con el arbitraje del papa y del Concilio, despojado aquél del poder temporal. ¡Intentos de hacer compatible el gobierno universal con la aparición de los Estdos europeos, que buscarán ante todo el poder de su nación (nacionalismo incipiente)! Mientras tanto, otro gran poeta, el Petrarca, contempla Europa desgarrada por las primeras soberanías absolutas: Trasládate ahora en espíritu más lejos: toda Galia, límite extremo de nuestro continente, y Gran Bretaña, proyectada fuera del continente, están debilitadas frecuentemene por guerras desastrosas. Germania no menos que Italia sufre luchas intestinas y arde en su propio fuego. Los reyes de España toman las armas unos contra otros (…) En otras regiones de Europa Cristo es desconocido o mal visto. (…) El lugar del nacimiento y hasta el sepulcro mismo del Señor, doble puerta de la paz para los cristianos, son pisoteados por los perros y aquéllos que van allí no enuentran acceso libre ni seguro.

Europa, reino de Carlos

 Ya el año 775, el sacerdote Cathwulf alaba a Carlos por haber sido escogido por Dios para ser elevado al rango de gloria del reino de Europa. Y, unos años más tarde, Angilbert, yerno del emperador y poeta de la corte, le llama tiara veneranda y honor de Europa. Y también, rex, pater Europae. Europa es el reino de Carlos (Regnum Caroli), según los Anales de Fulda, a fines del siglo IX. No es sólo una de las tres partes del mundo tradicional ( Europa, ÁFrica y Asia), sino una existencia autónoma y dotada de virtudes espirituales. Alcuino, maestro de escuela del palacio, educador y teólogo de la corte, la llama continente de la fe, más cercano del Oriente cristiano que del Occidente pagano. En Irlanda instituyen por ese tiempo la Fiesta de todos los santos de Europa. Pero poco después de Carlomagno, la imagen del  reino europeo se esfuma y se comienza a hablar de los reinos de Europa (Europae regna). Si la Europa carolingia era un reino sacerdotal e imperial a la vez, ahora comienza a surgir la idea un imperio sobre las almas, una cristiandad papal, y a la vez una confederación de príncipes, emperadores de la nación germánica frente al polo espiritual del Papado. El recuerdo de Carlos permanecerá aún en algunos autores y se renovará la expresión de Populus Europae bajo el santo emperador Enrique II, en cuyo manto estaba bordada una inscripcioón que comenzaba: O decus Europae, Caesar Heinrice… (Oh, tú, honor de Europa, emperador Enrique…). A su muerte, un poeta renano  cantará con lamentos de despedida: Ploret hunc Europa jam decapitata… (Que le llore la Europa decapitada…). Después, un gran silencio.

Europa, Patria nostra

Indignado, hastiado por la indigna campaña antieuropea de los partidos españoles que no hablan más que de sí mismos y lo ensucian todo con sus cotidianaas miserias electorales, escribo un artículo para El Mundo, en el que hablo de la herencia múltiple de la nación europea, que nace del desmoramiento del Imperio romano, que le ha preparado en gran parte su cuna con la organización administrativa, con el latín y con el cristianismo ya exteniddo por todas partes. Memoria europea, herida por muchos odios, fracturas y guerras  a lo largo de la historia y que ahora la Unión Europea está restañando, abriendo inmensas posiblidades de paz, unión, progreso, creatividad… a Oriente y Occidente, a todos los Estados y regiones, a las confesiones religiosas, a los movimientos ecologistas y a todo el mundo. Hasta el mismo Metternich, uno de los principales   inspiradores de los tratados de la Santa Alianza postnapoleónica declaraba: Desde hace mucho tiempo, Europa es para mí una patria. Aquella patria, casa, sede común que, tres siglos antes, cantaba el sabio humanista, después papa, Aeneas Silvius Piccolomini.- Hoy los politicos españoles incluso  en una capaña oficial europea, no parecen tener otra patria que su partido.

¿ETA en el Parlamento Europeo?

La decisión de Tribunal Constitucional de dar vía libre a la candidatura encabezada por Alfonso Sastre, y ahora jaleada, acompañada y potenciada por Otegi, no significa, por mucho que se empeñe EP, un equilibrio de poderes, ni debilita para nada los criterios nacionalistas, que seguirán siendo los mismos en la próxima ocasión. Porque esa candidatura, contra lo que dice el TC, sí es un instrumento de quienes hacen de la violencia terrorista su medida actuante natural. Si los magistrados no han visto su dependencia de ETA, ya están viendo su dependencia directa de Batasuna, que es, según sentencia del Supremo, parte de ETA. Claro que es verdaderamente duro coincidir siempre con el poder ejecutivo en la lucha contra el terrorismo. Es tal vez más duro aún no distinguir entre el terrrorismo marxista leninista independentista de ETA y la ideología de la extrema izquierda marxista-leninista-stalinista en España, como la misma historia nos demuestra ¿Quién financia y potencia esa candidatura? ¿Quién va a votarla? Lobo con piel de cordero, la califica un diario nacional: se queda corto. Lo ocurrido con la mitad de las listas de ANV, entonces por intereses electoralistas de un partido español, se repite ahora a escala europea, por razones jurídico-políticas. Lo que faltaba para la irrisión jurídico-política española, de la que es pieza clave el TC. La mayoría de la nación, queriendo arrojar a ETA y los suyos de ayuntamientos y parlamentos, y el TC haciendo lo posible para que ocupe un escaño en el Parlamento de Bruselas y Estrasburgo.

Caja Inmaculada

Callejeando por Barbastro, ciudad episcopal -la de la primera Cruzada hispana- muy irregular, con la histórica catedral en obras y muy necesitada toda de un buen repaso urbanístico, me doy cuenta de que existe la Caja Inmaculada. Y lo mismo que sucedió con el Banco del Espíritu Santo, que es ahora el Banco Espíritu Santo, sucede con el Banco de la Inmaculada: por prescindir de la Inmaculada, dentro de la progresiva secularización de la onomástica, se ha quedado en Caja Inmaculada. Lo que para una Caja de Ahorros y de negocios no está nada mal. Habrá alguien a quien le parecerá incluso demasiado.