¡Ay de ti, Corozaín…!

 

(Lc 10, 13-15; Mt 11, 21-24)

 

Acaso dio Jesús estos ayes, al dejar Galilea,
antes de subir por Pascua a Jerusalén:

Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida!
Porque, si en Tiro y Sidón se hubieran hecho
las obras de poder que se han hecho en vosotras,
hace tiempo que habrían hecho penitencia, 
vestidas de saco y ceniza.
Por eso en el juicio habrá menor rigor
para ellas que paras vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar?
Hasta el Hades te hundirás.

Jesús acusa a tres ciudades principales,
símbolo tal vez de toda Galilea,
donde estuvo más tiempo,
de no creer, en conjunto,
en aquél que en ellas anunció el reino de Dios.
Hasta Tiro y Sidón,
prototipo de orgullo y riqueza
-y Sodoma, según Mateo, en el caso de Cafarnaún,
la patria de Pedro-
se hubieran arrepentido a tiempo
-saco y ceniza-
ante las palabras y los hechos de Jesús de Nazaret.

El Maestro, al citar la tercera ciudad,
alude a la sátira de la muerte
de un tirano babilonio derrocado,

que trae el Primer Isaías,
y la compara con él:
Tú que habías dicho en tu corazón:
al cielo voy a subir
(…)
¡Ya! al Seol has sido precipitado,
a lo más hondo del pozo.