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¿Inteligencias superiores?

 

            El físico nacionalizado norteamericano, Andrei Linde (Moscú,1948), catedrático de la universidad de Stanford,  es, como todo el mundo sabe, uno de los padres de la teoría de la inflación cósmica (la rápida expansión del universo hasta hoy, 13.800 millones después de su creación), confirmada recientemente por haberse detectado las ondas gravitatorias generadas instantes después de la creación de ese universo. En una de sus recientes entrevistas, le preguntan a Linde,  y se pregunta él mismo,  por la existencia de un creador divino: ¿Quieres decir un ser superior? Bueno, puede ser. ¿Fuerzas en el universo? Claro, sí hay fuerzas. ¿Inteligencias superiores? ¿Por qué no? Si te refieres a que no sea un dios, sino algo más… normal. Puede ser. Cuando se dice que el universo fue creado por Dios sólo para que nosotros pudiéramos vivir en él, la primera pega ¿es por qué se preocuparía Dios de un tipo concreto de mono? Está claro que Linde no fue a la catequesis ortodoxa de su ciudad en aquellos años de espeso ateísmo soviético. Y claro también  está que su concepción del hombre no parece digna de la capacidad de su talento. Por otra parte, su pensamiento no parece muy distante del de Einstein, judío nacido alemán y nacionalizado también norteamericano, para quien Dios en quien creía no era un Dios personal, sino una Inteligencia suprema. Pero ¿qué entendería el genio judío por personal? ¿Acaso algo parecido a las personas que somos nosotros?

Ocho apellidos vascos

 

             El clamoroso éxito de esta película dirigida por Martínez Lázaro en toda España, y aun fuera de España, pero sobre todo en Euskadi y Navarra, se debe no sólo a sus buenos actores, a su constante humor, y ni siquiera al alivio de ver terminada a ETA y su terror, y poder vivir un poco más holgadamente. Dudo de que esta pieza, sencilla pero logradísima comedia, con sus pizcas de farsa y algún que otro tinte trágicómico, pueda ser entendida del todo fuera de los recintos político-sociales de los ocho apellidos vascos y de lo que ello sinifica y ha significado durante decenios en el País Vasco y, en menor medida, también en Navarra. Que los autores de ¡Vaya Semanita! (ETB) -buenos conocedores del paño- hayan puesto sus manos en el film es una de las mayores causas del éxito. Porque lo nuevo y eficaz del mismo es la intención terapéutica que han puesto en el invento: la «liberación», por medio del humor -sempiterno rompedor del dilema optimismo-pesimismo-, del rigor de ciertas creencias, conductas, tradiciones, usos y costumbres, manías, prepotencias, lugares comunes, latiguillos… en torno a los nombres y los apellidos; a la manera de vestir, de comer, de hablar o  de soltar tacos; a la frialdad en el trato entre padres e hijos; al norte y al sur (Recuerdo de aquella película, taquillerísima en Francia y Bélgica, ¡Bienvenidos al Norte! (2008), de Dany Boon); a la ikurriña; a la pelota; a las «manifas»; al independentismo… Posiblemente, sólo un andaluz, un sevillano en el caso, puede obrar este milagrito de aligerar, relativizar, poner en el aire, no más, lo serio e inmutable, lo dado y lo impuesto, sin amenazar, sin atacar, y menos derribar, sin ofender. No me extraña, por otra parte, que algunos hayan hablado y escrito de cierta falta de pudor y de sensibilidad, y hasta de cierta crueldad: pensemos en la alcoba de la viuda del guadia civil y alguna que otra situación similar. Pero creo que la creación artística, por via del humor, juega en otro plano del de la realidad, queriendo no sólo esquivarla, lo que sería imposible, sino superarla. Es otro nivel, y no negativo en cuanto al resultado final. Aparte, naturalmente, el enternecedor enredo amoroso -quizás el primer símbolo de la película- entre una vasca y un extraño (¿maketo?), con sus necesarias puntas de absurdo y que sirve de línea conductora, curvada en ocasiones, de la comedia.- Quien la ha visto no me negará mucho de todo esto. Quien no, que la vea y verá.

¡Gastos!

 

Uno de los mayores errores -si no, el mayor- de los llamados liberales (conservadores, mejor) es considerar la sanidad, los servicios sociales, la educación, la dependencia, y hasta la cultura, como partes homgèneas -¡gastos!- de la economía de mercado, y tratarlos como tales: ¡mercancías!

«No hay quien viva en tanto tráfago…»

 

       No es como acá que está toda la vida llena de engaños y dobleces; cuando pensáis tenéis una voluntad ganada, sigún lo que os muestra, venís a entender que todo es mentira. No hay quien viva en tanto tráfago, en especial si hay algún poco de interese. Bienaventurada el alma que la traí el Señor a entender verdades. ¡Oh, qué estado este para reyes!, ¡cómo les valdría mucho más procurarle, que no gran señorío!; ¡qué rectitud havría en el reino!, ¡qué de males se escusarían y havrían escusado! Aquí no se teme perder la vida y la honra por amor de Dios. ¡Qué gran bien este para quien está más obligado a mirar la honra del Señor que todos los que son menos, pues han de ser los reyes a quien sigan! Por un punto de aumento en la fe y de haver dado luz en algo a los herejes, perdería mil reinos, y con razón. Otro ganar es un reino que no se acaba, que con solo una gota que gusta un alma de esta agua de él, parece asco todo lo lo de acá. Pues cuando fuere estar engolfada en todo, ¿qué será?

(Santa Teresa de Jesús, Vida, 21, 1)

¿Día del trabajo?

 

            Este año, como los anteriores y, desgraciadamente, los próximos sucesivos: día no sólo de exaltar el trabajo y rememorar la conquista mundial de las ocho horas diarias, sino, especialmente en toda España, de pensar en crear trabajo, en buscar trabajo, en exigir trabajo, en repartir trabajo… Con los miles de millones de euros apropiados, retenidos, secuestrados, por unos pocos, apenas controlados y casi nunca denunciados y castigados, que los utilizan en negocios especulativos y financieros, al servicio de su interés particular. Y también, aunque en menor medida, con el dinero que, a la chita callando, banqueros, empresarios, sindicalistas, profesionales de todas clases, polìticos… y también gentes del común han detraído, y detraen de una manera u otra, del fisco general para sus propios intereses personales, familiares y grupales.- Día del trabajo, sí, y de la falta de trabajo igualmente.

El 4-0 del Real Madrid

 

       Hasta el Frankfurter Allgemeine, tras titular que Guardiola experimenta el milagro español (spaniches Wunder), escribe que el campeón europeo del año anterior, el Bayern de Munich o Mónaco, sufre contra el Real Madrid die höchste Heimniederlage der Europapokalgeschichte und scheidet aus (¡hala, a aprender un poco alemán, que no todo va a ser inglés!), en una tercera derrota por el mismo equipo español de tres equipos alemanes. La verdad es que hacía mucho tiempo que todos los jugadores de un equipo de fútbol no recibían un sobresaliente. Fue visto y no visto. Salió el RM al campo, y llegó, vio y venció. Como César. De cesáea se habría calificado en España, en la literatura de los cuarenta, el triunfo del conjunto madrileño.  Ayer, el diario más vendido de nuestro país, poco dado a deliquios nacionales, lo calificaba de imperial. Y todos los grandes diarios europeos buscaban afanosamente inéditos epítetos para decribir el acontecmiiento. Quien lo vio sabe que es cierto. Era un barco, un tren, un avión, bien pilotado, bien equipado, bien ordenado, lanzado una y otra vez hacia la meta generosa de la portería bávara. Oh, qué ímpetu, qué entusiasmo, qué destreza, madre. Qué goles. Qué arrebato de juego, de compañerism, de patriotismo. Un espectáculo difícll de narrar, sobre todo en la primera parte, la del paseo, invasión y casi conquista, y hasta en la segunda, más sosegada, pero muy bien llevada igualmente. Se incendiaron todos los árboles, que son muchos, de Mónaco en Baviera, según la metáfora triunfal alemana, que no traduce bien el español. Hasta el mito de Beckenbauer palideció. Y Rummenigge, «el malo» de la noche, volvió a retorcerse sobre su fraude fiscal. – Sí, amigos indiferentes al fútbol, adversos al fútbol, criticones del fútbol…. Un suceso feliz, deportivo (de portu), estético, social y hasta polìtico, de la mejor política, europea y humanizadora. PD. Sólo un daño colateral: la tarjeta amarilla del tolosarra Alonso: nuestro elegante modelo Tucci. Seguimos siendo humanos, menos mal.

Concierto de Vivaldi

 

Hoy, como todos los días de esta última temporada, nos envía Patxi, nuestro amigo músico, que no tiene bastante con el órgano de Roncesvalles, el Concierto de Vivaldi para dos trompetss y órgano en C, sobre el que escribo, mientras lo escucho:

¿A dónde
nos llevarán los ángeles,

esta mañana?
¿Qué espacios nuevos son éstos?
¿Qué tiempo nuevo atravesamos?
¿Dónde quedó abandonada
nuestra vida anterior?
Dejémonos llevar:
No nos dejará el buen Dios
por el camino.

Los dos papas santos

 

        Seguí  ayer con veneración la hermosa ceremonia de la canonización de los dos papas, por la televisión popular. Confieso que soy bastante crítico con el procedimiento secular de los milagros y con el abuso, con perdón,  de tantos santas y santos fundadoras y fundadores, o miembros de órdenes, congregaciones, institutos, movimientos…, preparados por cientos o miles de seguidores fieles, dedicados de oficio y de por vida a la beatificación y canonización de sus predecesores y progenitores. Nos han llenado el cielo de religiosas y religiosos, o sus equivalentes, y se diría que apenas hay en la Iglesia santas y santos seglares, porque no tienen quien les escriba, quien los haga conocer, quien los lleve, por caminos canónicos y muy costosos, a ese cielo… Prefiero la antigua canonización en la Iglesia por el martirio, testimonio supremo, o por el testimonio de la comunidad local que declara santa o santo a quien ha sido para ella modelo de virtudes. Así se proclamaron santas y santos y se les rindió culto en toda la antigüedad. Sólo que hoy, al ser y aparecer en todo momento la Iglesia tan extendida y tan universal, se requerirían también figuras que puedan ser veneradas universalmente, dejando a las comunidades locales o comarcales sus santos, digáamoslo así,  más caseros. En los casos de los dos dos papas canonizados se cumplen esos dos requisitos: son veraderamente universales y han sido, milagros aparte, dados por santos por muchos millones de personas. Juan XXIII fue mi papa durante toda mi estancia en Roma, y mi primera visita a Vaticano coincidió con su elección y proclamación de la misma en la plaza de San Padro. Nunca olvidaré su visita al Colegio Español de Roma, donde vivíamos, y tantas y tantas otras cosas. Juan Pablo II ha sido el papa de toda la madurez de nuestra vida. El primero pasó ya a la historia por el concilio Vaticano II, la Pacem in terris y la apertura de la Iglesia al mundo contemporáneo. El segundo, el llamado papa polaco, ha pasado también a la misma historia universal por ser un símbolo supremo frente a las dos plagas del siglo XX: el comunismo y el nazismo-fascismo; por haber sido el papa de todo el mundo (104 países visitados) y el papa de la juventud mundial y de la docttrina social de la Iglesia, también mundial. Con defectos, vacíos e imperfecciones, como todos los mortales. Pero santos también, como los mortales pueden serlo por la gracia de Dios y al servicio de la Iglesia.

Últimos aforismos

 

Los indiferentes no pueden hacer grandes cosas diferentes.

La realidad copia los sueños (Gabriel García Márquez). Cuando … los sueños han sido capaces de recrear y elevar la realidad.

El sabor de la sepia nos hace sepientes.

El papa Fancisco, en su homiliía del Jueves Santo, ha dicho a los sacerdotes que le escuchaban que no pueden ser ni untuosos, ni suntuosos, ni presuntuosos... ¡Nada de untos!