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Estos dias de sol

 

          En Navarra los inviernos son largos, las primaveras cortas, los días de sol raros en abril y mayo, y junio suele ser el  verdadero mes de las flores. Por eso esperamos y gozamos tanto en este tiempo nuboso los días de sol.

Durante siglos y siglos el sol, desnudo o ennubecido,  discoidal o arrebolado, se miró y remiró en todas las charcas, lagunas, lagos, ríos y mares, que se asentaron, por poco o mucho tiempo, en las tierras que hoy llamamos de Navarra.

En el silencio lírico-mágico de amaneceres y atardeceres, el hermano Sol y la hermana Tierra de nuestro imaginario cristiano vuelven a recordarnos el imaginario mítico-demiúrgico-politeista de los pueblos más antiguos del planeta.

De los primeros hombres, probablemente de entre los estudiados en el célebre yacimiento de Atapuerca (Burgos), que aquí vieron, y tal vez adoraron, a este mismo padre Sol sobre esta misma madre Tierra

Vestido de esplendor y majestad,
arropado de luz como de un manto,
Tú despliegas los cielos lo mismo que una tienda,
levantas sobre las aguas tus altas moradas.

(…}

Tomas por mensajeros a los vientos,
a las llamas del fuego por ministros.

Ven, Espíritu Divino

 

Ven, Espíritu Divino,
desde tu cielo.
Luz de todas nuestras sombras,
Padre del Pueblo.
Huésped insustituible,
dulce consuelo.
Brisa suave, aliviadora
de nuestros fuegos.
Fuego santo, abrasador
de nuestros hielos.
Para nuestro pobre paramo,
agua de riego.
Gozo que apaga las dudas,
penas  y duelos.

Ven, Espiritu Divino.
Tu viento recio
nos llene de tu presencia,
tu don excelso.

 

 

 

El Museo de los Echauri

 

          Vuelvo, cuando anochece, de casa de los hermanos Echauri, con los ojos casi enceguecidos por la luz. Por la luz del palacete barroco de su casa museo, y sobre todo por la luz de los numerosos y esplendentes cuadros de Miguel Ángel. Su hermano Fermín, decorador de oficio y arte, el que un día ya lejano nos decoró las pobres estancias de aquel primer Parlamento de Navarra, ha dejado como un pequeño templo bávaro la antigua vivienda de los Eío-Los Arcos en medio del casco antiguo de Pamplona, levantado en torno a su gran escalera central y rematado por la cúpula sugestivamente celeste. En los tres pisos del palacete cuelgan algunas obras de Miguel, entre algunos muebles sencillos y exquistos, y algunas pequeñas esculturas acompañantes, vamos siendo arrebatados por las pinturas de las diferentes etapas del artista: la etapa de Uruguay, tras su estancia familiar en Cuba: la primera, tras su retorno a España, la segunda, la última…  Muchísimos cuadros fueron vendidos, y vuelven de vez en cuando, provisionalmente, a casa en una u otra exposición, pero el pintor se reservó algunos de su más estricta devoción. Época de los cuadros de la tierra, tan desnudos como desoladores; de las piedras implacables, elemento básico del cosmos; de bodegones mil, homenaje al mundo vegetal y doméstico al servicio del hombre… El experto Emilio Quintanilla nos va guiando a los amigos de la revista Pregón, que presentamos la candidatura de Miguel Ángel al premio Príncipe de Viana, entre los que está otro experto, José María Muruzábal, y nos va señalando, apuntando tan sólo tiempos, estilos, costumbres, notas, matices. Nos dice que Miguel Ángel Echauri siempre pintaba en casa, con mucha luz, nunca fuera, nunca con modelos, nunca con fotos, siempre partiendo de sus experiencias y de su imaginación. Realismo imaginativo, realismo lumínico. Discípulo de los discípulos de Caravaggio, si no fuera porque los vemos aqui, pensaríamos que se trataba de cuadros de Velázques, de Ribera, de algunos holandeses del XVII.  Ese color, esa luz, de las manzanas, de las cebollas, de los limones, de las patatas, de los metales, de las mesas, de las piedras… Esa luz…

Del Bocal de Fontellas a Cadreita

 

        Volvemos, un esplendente día de primavera, al Bocal. Cerrado ahora a los coches, que pueden aparcarse cerca del canal, lo encontramos muy mejorado. Los árboles crecidos, frondosos; el jardín del palacio mejor cuidado; renovado el parque, con mesas y asientos, cubiertos, de madera: las huertas convertidas en fincas experimentales, con verduras de primavera y árboles frutales. Pisamos de nuevo la vieja e imponente presa de tiempos del emperador Carlos V, y contemplamos las huellas de las últimas y altas acometidas del río durante las últimas semanas, a los pies del palacio renacentista. Después, hacemos el delicioo paseo hasta la presa llamada de Pignatelli, entre el brioso cantar de los pájaros -los mirlos como maestros de coro-, la fresca brisa, y la acogedora soledad, con apenas  cuatro o seis vistantes a últimas horas de la mañana. La gran presa,  más azul que nunca, uno de nuestros grandes lagos, es la imagen misma del sosiego del cauce fluvial. El nacimiento del Canal Imperial es uno de los más bellos y acertados robos,con todo disimulo, al río Ebro, que se queda casi sin la mitad del agua que le dieron los tres grandes ríos navarros.- Tras recorrer las calles del viejo y nuevo Fontellas, el lugar que más ha crecido en la Ribera navarra,  y ya de vuelta a Pamplona, entramos en Cadreita por la gran vía central que divide el pueblo en dos. Cadreita, población de dos mil y pico habitantes, que ha venido creciendo poco a poco hasta hoy, se expande, humilde, en una terraza fluvial, entre la baja llanura aluvial, que ocupa un feraz regadío y las tierras de cereal en el somontano del anticlinal yesífero de Arguedas. A la vía central la atraviesan perpendicularmente, a un lado y otro, muchas calles secundarias, estrechas y largas, uniformes, que parecen iguales. Desde que el lugar fue conquistado por el rey Sancho Ramírez el año 1084, siempre estuvo, hasta hace medio siglo, en manos de unos y otros: el monasterio de San Ponce de Tomeras, reyes de Navarra, Príncipe de Viana, Gil de Vidaurre, los Díaz de Aux, los duques de Alburquerque y maqueses de Cadreita. En los años de la Transición, bajábamos, por las tardes, todos los políticos (bisoños todos) a Cadreita, en un constante concurso de declaraciones demagógicas contra la nobleza, el caciquismo, la dictadura y… las tierras del duque, que no había que comprar, demanera alguna, individualmente…, mientras los paisamos colonos, unos después de otros, iban comprando de tapadillo durante la noche esas mismas tierras, de las que se iba deshaciendo guapamente el administrador de la casa ducal. Ésta, edificada en el siglo XVIII, ahora destinada a servicios comunales, fue reformada por el arquitecto madrileño Cubillo de Arteaga, A otro arquitecto navarro, Sainz de Olza, se debe la iglesia contigua, de San Miguel Arcángel, levantada en 1959, con dos airosas torres de ladrillo en forma de diente de sierra, inversa en cada una de ellas; en su interior guarda algunas piezas del  templo precedente, entre ellas una Virgen del siglo XIV y dos altares romanistsas del XVII. En la misma plaza del Ayuntamiento está la reciente casa consistorial, de Laviñeta, planta baja y dos elevadas, con porches, haciendo juego con el resto de los edificios, entre ellos el club de jubilados, desde donde salen varios paisanos y el chincho alegre de una jota. Casi todos las casas antiguas del pueblo, habitadas por los antiguos colonos, tienen dos alturas, y se mezclan, sobre todo en los extremos y en algunos huecos, con todo tipo de estilos nuevos. Siendo como es la agicultura el sostén económico del pueblo, son los productos transformados por las conserveras la verdadera marca local. Ya desde antiguo Cadreita tuvo sus  talleres de carretería y carpintería, sus fábricas de chocolate, de ladrillo y  tejas, pero también una elemental industria conservera. Uno de sus restaurantes, y de cáterin, es conocido en toda Navarra, Los dos edificios más curiosos, por nuevos y bellos, son el Colegio Público y el Centro Cívico: éste, de un vivo color azul y rojo y de audaz estructura.  Pero lo que nos impresiona en verdad esta tarde es la multitud de personas emigrantes del Magreb (los populares moros), que vemos en todo nuestro recorrido; en las bocacalles y en medio de las calles, entrando en sus casas  y saliendo de ellas, madres con niños, varones solos y mujeres solas, grupos de adolescentes… Al salir, pasamos por delante del Nuevo Casino La Unión, donde solíamos tener los mítines, y a cuyas puertas se arremolina la gente. Esta tade hay allí un concurso de jotas. Dicen los periòdicos que Cadreita es, estos dìas, la capital de la jota.

José Luis Mendoza

 

        Nacido hace 66 años en Cartagena, casado con 14 hijos, estudió medicina y creó una red de clínicas que llegó a tener 10.000 alumnos en toda España. Miembro del Camino Catecumental, en 1991 decidió ir con su mujer, como misioneros, a la República Dominicana. De regreso a España, una carta apostólica de Juan Pablo II le animó a fundar una Universidad Católica, presidida por él. Hipotecó y vendió su importane patrimonio familiar y consiguió que la Diócesis de Cartagena-Murcia le cediera el monasterio de Jerónimos de San Pedro de Ñora, donde ubicó la institución. Comenzó con 60 alumnos y ahora tiene más de 17.000, con 1.300 trabajadores en nómina, y ofrece 40 titulaciones. Siguiendo el modelo anglosajón de Yale o Stanford, que es el que más le gusta a Mendoza, deportista y enamorado del deporte, éste tiene una gran importancia en la vida de la universidad, con una notable financiación, que controla más de 4.000 deportistas a través de equipos propios de fútbol, baloncesto y  tenis de mesa, junto al patrocinio de clubes de voleibol, balonmano, natación, fútbol sala y tenis, además de un apoyo específico a deportistas individuales olímpicos. Como si esto no bastara, la universidad Católica de Murcia ayuda a decenas de deportistas famosos, antes y después de retirarse del ejercicio del deporte, a estudiar una carrera. Y ahora mismo cerca de 40 deportistas de la delegación española que acudirá  a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro pertenecen a esa Universidad. Ejemplo que estudian ya varios países de todo el mundo.

Lo poco que sabemos de Cervantes

 

        Sólo conocemos -resume el filólogo y biógrafo José Manuel Lucía Megías, comisario de  la exposición nacional cervantina- lo poco que él escribió de sí mismo. Aquel joven que quería ser escribano en la Corte, secretario del cardenal Espinosa o de cualquiera de los nobles cortesanos,  incluso del propio rey, pensando que en Roma tiene más posibilidades, se mete luego a soldado en los Tercios. Prisionero durante cinco años de los corsarios en Argel tras la batalla de Lepanto, y liberado por los 500 escudos, que adelantan, en gran parte, los frailes trinitarios, al regreso a España en 1580 busca dce nuevo un sitio en la Corte y sobre todo, hasta 1590, sigue anhelando un cargo vacante en América. Recaudador de impuestos no era un oficio de moco de pavo; era representante del rey, pero andar por Andalucía no era lo mismo que por  Madrid  o Lisboa. Hasta 1605 no renunció Cervantes a su pretensión cortesana, y sólo tras el éxito de su obra maestra pudo dedicarse a escribir. Pero murió pobre y su entierro en el monasterio de las Trinitarias Descalzas en Madrid fue de caridad, como hermano profeso de la Orden Tercera de San Francisco. En cuanto a la visión religiosa del personaje, que tantos autores han recalcado, Megías distingue su religiosidad más cristiana católica en sus últimas obras, como Persiles, y más libre  y humanista (¿erasmista?) en Don Quijote: actitud benevolente ante los moriscos -Cid Hamete aparece nada menos que como autor de Don Quijote-, prevalencia de las obras frente a los dichos, defensa ante todo de los pobres y desvalidos, ausencia de misas y actos religiosos… Pero, en cuanto a la ortodoxia, se mantendrá siempre dentro de ella, porque lo que quería era vivir y triunfar en este mundo en donde era fundamental esa ortodoxia.

Tudela musulmana

 

         Amrús Ibn Yusuf (+813) reconstruyó el viejo castillo de Tudela, por orden del emir de Córdoba, Alhakam I (796-822), en el monte de Santa Bárbara. En tiempos de Abderramán III. la madina (ciudad) ocupaba 24 hectáreas, con los ríos Queiles y Ebro como fosos naturales,

Bajo la alcazaba, el centro de la vida cotidiana era la mezquita mayor, o aljama: sala de oración, centro de reunión y escuela coránica, ágora y ciudadela a la vez para una población aproximada de 8.000 almas. Alrededor de la misma se abrían zocos o mercados, alcaicería (aduana) y oratorios privados.

En torno a la aljama mayor se asentaba la población musulmana, y no lejos la importante judería y los mozárabes, concentrados tal vez cerca de las iglesias de Santa María la Blanca y de la Magdalena.

Un sistema de torres atalayas o centinelas, apostadas en el valle del Ebro, reforzaba la madina, de la que es buen testigo la torre de Monreal, toda ojos a la derecha del río Queiles. Rodeada de una pequeña cerca, su espacio inferior estaba destinado al aljibe. El guerrillero décimonónico Espoz y Mina la hizo demoler por haber servido de fortín a los franceses. Su actual configuración poligonal -antes rectangular- se debe a su reconstrucción durante la última guerra carlista y a su restauración reciente.

Junto a ella perfuma aún la flor nueva de los romances viejos:

                                   ¡ Helo, helo, por do viene / el moro por la calzada
                                    caballero a la jineta / encima una yegua baya…!

 

Un alcalde musulmán en Londres

 

          Es en verdad todo un signo de los tiempos. Tenía que llegar. Millones de miembros del antiguo Imperio británico, -ése que sigue siendo todavía un obstáculo para la Unión Europea- emigraron  al Reino Unido o se quedaron a vivir en él,  con todos los derechos y deberes de los británicos de solera. Fueron sobre todo indios, pakistaníes, de Bangladesh. El nuevo alcalde de Londres es uno de ellos, hijo de uno de ellos. Hombre de barrio, de sindicato y laborista. Y musulmán devoto e ilustrado. No como su contrincante, hijo de multimillonario judío, y laico: es decir, en este caso, ateo. Los que durante décadas no se conmovieron porque grandes ciudades de la vieja Cristiandad, de Francia, Italia o España, tenían alcaldes indiferentes, agnósticos y ateos, ¿se reblandecen ahora ante el regidor islamita londinense? Yo les tengo dicho a gente de mi pueblo, hasta hace unos pocos años cien por cien católico y noventa por cien carlista: -Con todo el dolor del alma, prefiero que dentro de un siglo o de dos, si  las cosas van así, la iglesia monumental de Mañeru se convierta en mezquita de musulmanes piadosos o en templo budista / hindú para sus vecinos chinos o indios, antes que dedicarse a sala compartimentada de usos múltiples, a salón de baile y danza, o a garage y hangar de coches, camiones, maquinaria agrícola, autobuses y helicópteros. O a cualquier otra cosa.

Roncesvalles

 

Por encima del paisaje, el culto, el arte,  y la historia, quedó la leyenda:

Mala la hubisteis, franceses,
la caza de Roncesvalles,
do Carlos perdió la honra,
murieron los doce Pares…

La leyenda, que es perfume de la historia, su encanto, su nostalgia, su desbordamiento:

Muerto yace Durandarte,
debajo una verde haya,
llorábalo Montesinos
que a la muerte se hallara.

Peregrino lector, ve y detente sosegadamente en las venerables capillas de Santiago y del Espíritu Santo -o Silo de Carlomagno-; en la iglesia colegial gótico-francesa, y ante Nuestra Señora de Orreaga, Madre tiernísima, y una de las más delicadas imágenes y piezas de orfebrería del Gótico pleno; en la cripta decorada por pinturas murales; en el claustro que aún evoca al primitivo hundido por la nieve; o en la capilla de san Agustín, junto al sepulcro de Sancho el Fuerte… Y en la vieja posada, en la casa prioral, en la biblioteca museo…

Ve y haz un tramo del Camino. Hacia Burguete, bajo la sombrilla del hayedo, deteniéndote cabe la cruz de peregrinos. O hacia Astobiscar, pasando por el monumento a Roldán, entre nidos vacíos de ametralladoras frente al maquis, abajo, y entre redoutes de la guerra de la Convención, arriba.

Desde ahí se ve, más que se lee, el poema anónimo (1199-1215), conservado en la Colegiata, que comienza ponderando la hermosura de la Casa;

Domus venerabilis, domus gloriosa.
Domus admirabilis, domus fructuosa.
Pirineis montibus floret sicur rosa.

Universis gentibus valde gratiosa.

 

«El corralito foral»

 

         Se titula El corralito foral y el subtítulo lo dice casi todo: Las tripas del navarrismo: un ecosistema al servicio del capital, El autor es un periodista de Diario de Noticias, Iván Giménez, director y colaborador de otras publicaciones nacionalistas vascas, al servicio -podríamos decir, siguiendo su estilo- del nacionalismo / independentismo vasco. El libro es de la cruz a la raya un panfleto, lleno de verdades y semiverdades, semifalsedades y falsedades, arrojadas contra algunas familias navarras, los Gobiernos y Diputaciones anteriores, el Opus Dei, la Universidad de Navarra, algunos obispos, Diario de Navarra, y sobre todo contra UPN, PSN, UGT y CC. OO. Una invectiva general contra lo que él llama el fascismo, la oligarquía, el régimen, el statu quo (sic)… En un artículo extenso pienso enumerar algunas de sus muchas ignorancias y su mala fe, pero no dejo de sorprenderme de que muchas de esas personas, a las que pone como chupa de dómine, y representantes de las instituciones ahí vapuleadas no hayan presentado una querella o hayan deshecho las falsedades e injurias que les propina este panfletario con pretensiones de historiador. Yo, que tengo una presencia mínima en esas páginas, no voy a dejar de desemmascarar las cuatro mentiras injuriosas con que me regala y de enviarlas a la Comisión de quejas de la FAPE, para que resuelva de manera algo más digna que cuando resolvió en el caso de otro panfletario, Fancisco Zamora, candidato frustrado de Bildu, que tener una cuenta en Suiza no es cosa del otro mundo… Ni yo di el chivatazo de las cuentas en Suiza de Otano, de las que no tuve la menor idea, a Diario de Navarra; ni oculté el manuscrito del P. Gumersinde de  Estella, tras consultarlo con el obispo (?); ni pedí nunca el voto para  UPN; ni me «embolsé» 60.000 euros en la Exposición de 2006. Me parece un grave error dejar que los panfletarios pasen como historiadores y que los falseadores, injuriantes y calumniadores campen por ahí envenenando al personal.