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Homenaje a Buero Vallejo

 

Juan Carlos Rodríguez, redactor cultural de VN, nos recuerda el centenario del nacimiento de Antonio Buero Vallejo (Guadalajara, 29-IX-1916), nuestro mejor autor teatral de la segunda mitad del siglo XX, y aduce unos cuantos testimonios sobre la espiritualidad de su persona y de su obra. Agnóstico y no ateo –sabía mucha teología, dice su esposa Victoria Rodríguez-, nos mostró en sus muchas obras, que nosotros leíamos y seguíamos con pasión, la cuestión de la existencia de un ser superior, y expresó el radical deseo humano de luz, trascendiendo la oscuridad de nuestra radical finitud. Al decir de José Luis Abellán, Buero fue un testigo de la existencia de otro mundo, un místico que no se conforma con la condición humana. Tanto, que, según Ricardo Domènech, sus obras El tragaluz, Historia de una escalera, En la ardiente oscuridad, El concierto de San Ovidio... están marcadas por una ausencia-presencia de Dios. La ceguera de tantos ciegos que se mueven en su teatro no es solo la ceguera política social o cultural de los españoles que buscan la nueva luz de un nuevo siglo de las luces, sino también y a veces la luz divina, el punto de vista de Dios, como le hace decir a uno de sus personajes, Vicente, en El tragaluz. Ese Dios, una permanente y misteriosa maravilla que nos envuelve, en frase de Daniel en Irene o el  tesoro. O el casi innombrable, a quien los hombres hablan cuando están solos, sin lograr comprender a quién se dirigen. en boca de Silverio en Hoy es fiesta.

Órganos, organeros y organistas

 

   Muchos de los músicos navarros se educaron musicalmente junto al órgano de su parroquia: Sebastián Albero, organista de Fernando VI (Roncal); Hilarión Eslava (Burlada); Mariano García (Aoiz); Juan Francés de Iribarren (Sangüesa); Blas de la Serna (Corella); Fray José de Baquedano (Puente la Reina); Miguel de Irizar (Artajona)…

Maestros organistas del Reino de Aragón, francos, flamencos y alemanes iban y venían por las cortes  de Carlos III y del Príncipe de Viana dando conciertos de música.

En los siglos XVII y XVIII algunos organeros navarros fueron decisivos en la evolución del órgano español: citemos sólo a Juan de Andueza, Félix de Yoldi y José Mañeru, los tres de Lerín. De entonces nos quedaron soberbios ejemplares, como los de Santa María de Tafalla, Colegiata de Tudela, las dos parroquias de Corella, Isaba, Fitero, Uztárroz, Larraga, Lerín, Los Arcos, Cárcar, Cirauqui, Sesma, Mendigorría, Santo Domingo de Pamplona, Villafranca… Y los neoclásicos de Andosilla, Añorbe, Arróniz, Lodosa o Muruzábal. Para no hablar de otros muchos fuera de nuestras fronteras.

Con la muerte de Antonio Gómez de Larraga (1831) decae la Escuela navarra de organería. A finales de siglo se impone el órgano romántico llegado de Francia, vía Cinco Villas y Baztán. Y van desapareciendo, poco a poco, y hasta hoy, viejos órganos clásicos.

Navarra, país de organeros, lo ha sido también de organistas. Algunos de nuestros mejores músicos lo han sido: Albero, Eslava, Gorriti… y los menos conocidos: Jusepe Ximénez, Andrés Sola, Andrés de Escaregui, José Ferrer, Julián Prieto, Miguel Echeveste, Luis Taberna o Joaquín Goicoechandía.

¿Y cómo olvidar a los cientos de organistas de pueblo – y no sólo en el Valle del Roncal, favorecidos por fundaciones-, a la vez secretarios o maestros, de quienes escucharon y aprendieron música generaciones enteras?

Órganos: cataratas plateadas de música. Artillería a lo divino y musical. Música para Dios, para los reyes y para el pueblo soberano.

Paz y justicia en Colombia

 

        Tal vez los deseos y la necesidad de paz en Colombia eran tan grandes, tan incontenibles, que se debilitaron probablemente las condiciones que exigia la justicia. Y una paz, tan necesaria, sin una justicia correspondiente, no es una paz justa, no es una paz.

Últimos aforismos

 

 – Con la cuerda floja no se ahorca nadie.

 – Es muy habitual que las direcciones de partidos y otras instituciones públicas, que se llenan la boca con las palabras libertad, democracia, pluralidad, pluralismo…, a la hora de la verdad exijan a sus militantes o socios poder hablar con una sol voz, que es la voz de las direcciones.

 – La filosofía y la teología no sirven para nada porque … sirven para todo.

 – Razonar y co-razonar: con el corazón y con todas las potencias que no son la razón.

Dimisión de Pedro Sánchez

 

     Triste, tristísima, ha sido toda la jornada de hoy para el PSOE y para toda la política española. Triste la dimisión forzada del secretario general, que a las graves contradicciones, prepotencias, coacciones e irrealismos, propios y de su equipo en los últimos tiempos, ha añadido el error último de querer forzar esta tarde una votación, con urnas preparadas, y casi de tapadillo, para que sus afines votaran a favor de unas primarias apresuradas y de un congreso inmediatamente posterior, a lo que sus oponentes  tajantemente se oponían y en el último momento se opusieron. Malo puede parecer todo esto, y hasta puede parecer una débil salida la formación de una Gestora, salida que, por otra parte, Sánchez ha ido imponiendo, como solución, en muchas organizaciones de su partido en toda España. Pero peor, mucho peor sin duda, hubiera sido, llegado este momento agónico, que el dimitido secretario general hubiera seguido al frente del PSOE, partido en dos. Peor para la política española. Y peor, por lo que dije ayer, para el futuro inmediato de España.

El «déficit nacional» del PSOE

 

        Dejándonos ahora de anécdotas, chismes, noticias de última hora, en una palabra, de cosas menos importantes y sustantivas, creo que una de las causas de una perenne desazón en el PSOE, y uno de los motivos también de la presente crisis, es el déficit nacional del partido desde su fundación, y agudizado en varios períodos. Durante muchos años se mantuvo la inspiración paleo-marxista internacionalista heredada por el fundador Pablo Iglesias de los doctrinarios marxistas Guesde y Lafargue frente a la España de la Restauración de los partidos alternantes, el conservador y liberal. El patriotismo nacional, monopolizado por ellos, era entonces  el de la guerra de Cuba y Filipinas o el  de la guerra de Marruecos. En  el año clave de 1918, y tras la revolución leninista, los socialistas españoles se dejaron arrastrar por la onda nacionalista, especialmente catalana, y proclamaron en su XI congreso la Confederación republicana de nacionalidades ibéricas. Aunque duró poco el exceso, era un precedente peligroso. Ajeno el partido al patriotismo militar de Primo de Rivera y en la República al católico de Gil Robles  y al monárquico de Calvo Sotelo, la derecha española seguía siendo el enemigo -no el adversario- que batir y, a ser posible, destruir. Desde mediados de 1934, uno de los principios de la Alianza social-comunista en Cataluña era el principio de autodeterminación leninista. España era el santo y seña de la derecha; el de la izquierda era la República y pronto la Revolución. El grito de ¡Viva España! era no solo una provocación, sino un mérito para la multa y la cárcel. Si excluímos los mejores momentos de Prieto y algunas páginas de Fernando de los Ríos, el fervor nacional o patriótico español estaba ausente en las filas socialistas, más afines a la Revolución soviéticas y al grito de ¡Viva Rusia! La guerra civil fue una dura prueba, como lo muestran los escritos de Azaña y los lamentos tardíos de Largo Caballero. Por otra parte, la participación en el mismo frente bélico de los partidos nacionalistas e independentistas junto con los socialistas dejará profundas huellas en el futuro, particularmente en Euskadi y Cataluña. Es cierto que desde la Transición, y sobre todo desde 1982, con todas sus excepciones y contradicciones, y gracias en este punto a un socialista joven y andaluz como Felipe González, el socialismo español vivió su período  serenamente patriótico más duradero. A pesar de sus concesiones, entonces no alarmantes, a los nacionalismos periféricos, continuadas después parcialmente por el popular José María Aznar. El declive se hace alarmante con José Luis Rodríguez Zapatero, de profesión progresista, cuando el progresismo en España había devenido en filonacionalismo antiespañol, lo que no ha ocurrido nunca en el socialismo francés, italiano, británico o alemán.  El socialismo catalán volvía al año 1934 y al espíritu del PSUC y gobernaba alegremente con los independentistas, ejemplo copiado fugazmente en Galicia y más intensamente en Baleares. En Euskadi, la cercanía del PSE-PSOE con el PNV venía de lejos y formaba gobierno durante muchos años, y en Navarra era siempre una tentación, aprovechada cuando convenía, desde los tiempos de Urralburu. Los viejos demonios volvían una y otra vez. Todavía en el siglo XXI los socialistas españoles no veían en la derecha -el vocablo más detestado de su vocabulario- una de las manos del mismo cuerpo, sino la garra o la zarpa de un cuerpo extraño, enemigo. Siempre era más próximo un partido independentista, que se llamara de izquierda, que  cualquier partido nacional, si era de derecha. El falso progresismo antes descrito, acrecido por la corrupción y la hybris del bipartidismo reinante, irrumpió hace tres años con Podemos y se llevó millones de votos al PSOE, cada día más vaciado de pensamiento y espíritu, también de espíritu nacional.  La gravísima crisis del partido socialista que se sufre estos días confirma, creo, sobradamente esta opinión, apresuradamente expuesta aquí. No por nada, están con Pedro Sánchez, propenso a gobernar con los partidarios de la autodeterminación y hasta con la abstención de los independentistas, las federaciones catalana, balear, vasca, gallega…, y en el contrario, los socialistas más reconocidamente patriotas españoles de Andalucía, Asturias, Extremadura, Castilla la Mancha… Temo que hechos próximos avalen, al menos en buena parte, este breve ensayo.

Elecciones en Galicia y Euskadi

 

El PP de Galicia, con Núñez Feijóo ha ganado las elecciones de calle y  el PNV de Urkullu ha tenido una holgada mayoría relativa que lo confirma en su presidencia. Y es que al presidente popular gallego le votan muchos simpatizantes del deteriorado Partido Socialista de Galicia y del nuevo partido Ciudadanos, mientras que al dirigente peneuvista le votan ya desde hace tiempo muchos ciudadanos cercanos al PP y al PSE/PSOE. Se trata, pues, de dos políticos que desbordan a sus propios partidos, que convencen a muchos ciudadanos por su buen gobierno, y son garantia de estabilidad y de progreso en su territorio. Las elecciones en las dos Comunidades Autónomas han supuesto, por otra parte, la derrota fulminante de los socialistas, que en Galicia han conseguido no más que siete mayorías relativas en pequeños municipios y en Euskadi tan sólo en el antiguo feudo de Lasarte-Oria, con una pírrica mayoría del 28 por ciento. Tamaña derrota ha sido la puntilla del derrocamiento de Pedro Sánchez.

El tiempo

 

Intentamos medirlo -los años, los meses y los días-,
domeñarlo a nuestro gusto,
ganarlo y traerlo a mandamiento.

Pero el tiempo nos rige, de pies a cabeza.
con su socio el espacio.
Sin el tiempo somos nadie.
Somos tiempo con un poco de buena voluntad
de vivir.

Hasta que  quiera.
Y como quiera.

 

Resultados electorales. Hasta septiembre

 

               La ofensiva de todos contra Rajoy ha favorecido ampliamenrte a Rajoy en todas las Comunidades Autónomas, incluida Andalucía, excepto en Euskadi y Cataluña, donde ganó Unidos Podemos. La ofensiva de esta última coalición contra Sánchez le libró del desastre total y el dichoso sorpasso, a la italiana, no ocurrió en España. Unidos Podemos, la coyunda leninista- nueva falsa socialdemocracia resultó; Unidos Perdemos. Ciudadanos se equivocó con algunos de sus enemigos y perdió ocho diputados en la lid nacional, tras su efímero triunfo en Cataluña. Podemos batió al PNV en su feudo de Vizcaya y restó muchos votos al nacionalismo vasco y al independentismo vasco en Euskadi y Navarra, igual que en Cataluña. El nacionalismo e independentismo tienen un nuevo y más eficaz contrincante dentro de la misma casa común del falso derecho a decidir, manipulado como instrumento demagógico de captación de votos. Muchos derrotados, pues, y un solo vencedor. – Si ahora  se vuelve a la vieja treta de todos contra el vencedor, volveremos a las andadas y seremos el ridículo en Europa, que no está para fiestas tras el malhadado Brexit. Conseguir otra cosa requerirá o la retirada de  alguien y hasta de varios; el sacrificio de algún gran animal politico herido y la quema de muchos lugares comunes y de estribillos electorales.

Veremos si en septiembre están las cosas más claras y los políticos menos confusos y obtusos.

 Hasta septiembre.

Los votantes católicos ante el día 26 (y II)

 

       En la precampaña de las elecciones del 20 de diciembre, Sánchez, Iglesias y sobre todo Garzón (éste, retador, ante las puertas de la Almudena) hicieron gala de un anticlericalismo y antieclesialismo agresivos, como nunca habíamos visto desde la Transición. Para luego, durante la campaña, hacer mutis por el foro, fuera de alguna que otra alusión lateral. En esta nueva precampaña y campaña se han impuesto el paréntesis y la discreción o la artería, pero sin que nadie haya cambiado una tilde de su programa. En el debate de los cuatro líderes en TV, del pasado 13 de juinio, Iglesias Turrión fue el único candidato que nombró lateralmente a la Iglesia, sacando a relucir el informe FOESSA y la reclamación de Cáritas al Gobierno de invertir 10.000 millones de euros para garantizar la protección de 13 millones de personas pobres. – En el número que VN dedica a este asunto, cuatro representantes muy secundarios de los cuatro partidos mayoritarios -tres ellos conocidos en sus casas- se empeñan en llevar el agua del cristianismo y del catolicismo a su molino. El portavoz del PP hace suyo el artículo 16 de la Constitución actual, elogia con fervor la intensa y variada labor de la Iglesia católica en España y muestra el orgullo de su grupo por defender unos valores inspirados en el humanismo cristiano, en los que se funda la civilización occidental y que inspiraron a los padres de la UE.  A los otros tres, que no  citan para nada lo anterior, les basta el programa de su partido propio para cohonestarlo, cuando no para hacerlo coincidir, con el Evangelio. El de Ciudadanos cita dos veces al papa Francisco y pone el acento en los valores personalizadores del diálogo y el acuerdo. El de Unidos Podemos cita al Jesús histórico, la encíclica Lodato si del papa y el informe FOESSA, al mismo tiempo que apuesta por la laicidad, sin que nos diga en qué consiste, y por la denuncia de ios Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado Español. El portavoz del PSOE, a la  vez coordinador federal de Cristianos Socialistas, subraya la apuesta de su partido por la enseñanza cultural sobre el hecho religioso. – Y ahí acaba todo. La autocrítica… que la hagan otros, que ellos está para defender a sus partidos.