Archivo del Autor: vmarbeloa

¿Vuelta al viejo Estatut?

 

        Parece que el programa de cara al próximo congreso del PSOE tiene una serie de iniciativas respecto de Cataluña. En este momento puede conseguir algunos votos de los difíciles afiilados del PSC-PSC/PSOE para Susana Diaz, que los tiene más inseguros que Pedro Sánchez. No sé qué querrá decir: cambiar  la política linguística, y tampoco: restaurar mediante reformas legislativas y otras medidas, que no contradigan la doctrina constitucional, todos aquellos elementos de autogobierno dañados tras la sentencia del Estatut. Si es lo mismo que quería R. Zapatero y el grupo capitaneado por Batet, mal lo tenemos. Ya la palabra dañados lo dice todo. Mala papeleta también para el actual Tribunal Constitucional, con más complicada composición que el anterior, que dañó aquellos artículos. ¿Pero no eran anticonstitucionales? ¿No querían reformar, vía Estatuto, lo que requiere un cambio constitucional, como las competencias de Justicia? ¿Eso lo aprobarían las demás Comunidades Autónomas?  Y ¿quién ve, hoy por hoy, el consenso de dos tercios o tres quintos en las Cortes?. Pero tal vez no haya que adelantarse. El PSOE necesita para sobrevivir alejarse del PP, mientras se pueda, y adelantar a Podemos, por donde se pueda.

El deseo obsesivo de admiración

 

    Uno de los muchos párrafos más significantes e interpretadores de la bella y multidimensional novela de Milan Kundera, La vida está en ota parte, es aquél que dice: El deseo obsesivo de admiración no es un simple defecto que va unido al talento del poeta lírico (como ocurriría en el caso de un matemático o un arquitecto), sino que forma parte de la esencia misma del talento lírico. Es algo que lo define directamente, porque lírico es aquél que muestra su autorretrato al mundo, llevado por el deseo de que su rostro, pintado sobre la tela del verso, sea amado y endiosado. Hoy, en un mundo tan intercomunicado e intrincado por la imagen y el autorretrato más que por los versos, las personas públicas se comportan como el poeta lírico de Kundera. Los políticos, en primer lugar, han devenido en políticos líricos.

Últimos aforismos

 

–  Muchos hablan y prometen con la boca pequeña, porque… no tienen otra.

– El poeta y jardinósofo navarro, Santiago Beruete, dice que la jardinería es el oficio más viejo del mundo. Otros dijeron antes que es la prostitución. ¿O será que el primer acto de este último oficio tuvo lugar mientras se hacía el primer jardín?

– El ladrón cree doblemente en la propiedad. Como el bígamo en el matrimonio.

El infierno de Savater

 

    Fernando Savater, filósofo y hombre de letras, sincero agnóstico -para quien el cielo y el infierno están en esta vida- y acerado crítico de la Iglesia, acaba de escribir, siguiendo la tesis o la parábola de  Swedenborg, evocado por Borges, una emotiva descripción de su propio infierno, tras la muerte hace dos años de su mujer, cuando las cosas de su mundo se van difuminando y perdiendo sustancia: libros, películas, platos compartidos; sitios conjuntamente recorridos… Llega el infierno y se revela su condena más atroz: creyendo que él está vivo y que es ella la que ha muerto. Mutatis mutandis, ese es, aparte otros infiernos que puede traernos la vida, el infierno definitivo para todo creyente, según la mejor teología de hoy: Dios desaparece de  nuestra vida, actual y futura, en este caso porque nos separamos de Él, y todas las cosas de nuestro mundo se difuminan y pierden sustancia, Creemos que estamos vivos y que Él es el que ha muerto. Y es justo al revés.

Recuperación del popular San José

 

            No creo que sea posible hasta que recuperemos la verdadera dignidad de la  virginidad exegética y teológica, y no sólo fisiológica, de la Virgen Madre de Jesús el Cristo, el Hijo de Dios Altísimo, concebido por obra del Espíritu Santo. Hasta entonces la figura de José, de quien apenas sabemos nada -si es que pudo librarse de alguna incursión de las legiones romanas en su aldea de Nazaret, cercana a Séforis-, será siempre secundaria, lateral, como en los cuadros clásicos, envejecida, cuando no arrinconada, siempre propensa a bromas de mal gusto y chirigotas carnavalescas.  A pesar de Santa Teresa, que  tanta devoción le tenía, confiada en su protección, y de los millones de fieles que le honran con su nombre, en todos los idiomas de la  Cristiandad.

Tercer Domingo de Cuaresma

(Jn 4, 5-42)

De Judea a su tierra natal de Galilea,
tenía que pasar Jesús por Samaría.
En el año noveno de Oseas rey,
el rey de Asiria la cercó y conquistó,
la vació de sus fieles habitantes,
la llenó de paganos de cinco procedencias,
que adoraban los ídolos
de sus propios países:
Nergal o Asimá,
Adramélec o Anamélec.

Quiere pasar Jesús por Samaría
y se encuentra con ella,
en figura de mujer,
en el pozo de Sicar,
bíblico lugar de los encuentros.
Igual que el siervo de Abrahán
le pidió de beber, según el  Génesis,
a la joven Rebeca, hija de Betuel
-futura esposa de Isaac-,
que había llenado su cántaro

en el pozo de Najor,
pide Jesús el agua a la mujer,
figura de Samaría.

que saca las aguas
del pozo de Jacob,
hijo también de Abrahán.

Él es el agua profunda
de las fuentes de la vida,
el agua de la Palabra,
que quita la sed eternamente.
Cinco maridos – baales – tuvo Samaría;
cinco baales por dioses,
y en el monte sacro Garizim
levantaron a Dios el templo rival del Templo.
Pero llegó la hora, les dice Jesús a sus oyentes
de adorar en todas partes
a Dios Padre en espíritu y verdad:
la alegre noticia
que él anuncia también en tierra de paganos.

Y  las gentes que salieron a verle y oírle,
también allí.
creyeron en él:
como Profeta y Señor,
como Salvador del mundo.

        

 

La penúltima mascarada de ETA

 

          Como la banda independentista y terrorista vasca ETA no puede morir matando, intenta -y así lo anuncia- agonizar fingiendo, mintiendo, engañando, seduciendo, pretendiendo ocultar su extrema debilidad, que quiere enmascarar de generosidad, y esperando convencer a los suyos, una vez más, de la perversidad de España y de Francia, a los que sigue exgiendo contrapartidas tan imposibles como indecentes.

En la muerte de Fernando Altuna Urcelay

 

        A sus 47 años, Fernando (Fer) Altuna Urcelay, conocido activista de COVITE, no ha podido aguantar más. No pudo quitarse de encima la losa del recuerdo de su padre, capitán de la policia ncional, asesinado por la banda independentista y terrorista vasca en 1980, durante las fiestas de su pueblo natal de Erentxun (Álava), cuando él tenía 10 años. Como era tiempo de negociaciones con ETA político-militar (ETA PM), asesina de Altuna, su causa se archivó en 24 horas, y el poder político y judicial se desentendiò del caso. Leí ayer noche la bitácora que le dedica Santiago González, culpándose a sí mismo de haber elogiado el final de ETA PM y relatando la vida de Fernando, como víctima 859 de ETA. Cientos de comentarios le siguen, formando un conjunto estremecedor. Elijo estos párrafos de uno de ellos, uno de tantos de la serie: Fernando Altuna era un conversador que generaba una amistad inmediata. Abría su corazón a todo el que quería escucharle y contaba su historia con calma, sin patetismo. El tema era el dolor por la pérdida de su padre y que la justicia le dio carpetazo a su asesinato. Un dolor que acabó con él. La negociación con ETA fue lamentable. Sólo se explica por el espanto que dominaba al gobierno y a la clase política ante el terrorismo etarra y los efectos que podía producir. A los cuatro meses del asesinato de Altuna se produjo el golpe del 23 F. La negociación con los etarras fue inútil para evitarlo. No sirvió de nada. Además, los polimilis iban a dejarlo en cualquier caso. No podían seguir sin soporte político. Aun recuerdo la rueda que dieron los polimilis para anunciar su disolución. Habían llegado a la conclusión de que ya no era necesaria la «lucha armada». Lo había sido justo hasta que ellos decidieron que no. Miserables. Quedaron totalmente libres. No fueron ni acusados, y desaparecieron los expedientes en los que estaban implicados.

¿Por qué no asaltar la Televisión?

 

       Envío a DN, además de la colaboración quincenal habitual, una carta, entre humorada e iracunda, animando a los podemitas, expertos en ese tipo de asaltos, a asaltar esta vez la cadena 2 de Televisión Española mientras retransmiten la misa dominical, que ellos quieren suprimir por el odio que rezuma por todos sus poros. Les digo que sería lo más eficiente, por estrepitoso. Y gloso algunos de los lemas que armonizaron el asalto a la capilla de la Complutense por las Furias progresistas y semidesnudas de Rita Maestre a la cabeza, con una foto del papa acompañádo de la esvástica: ¡Vamos a quemar la Conferencia Episcopal! o ¡Arderéis como en el 36!,.., muestras evidentes de su espíritu pacificador y democrático, de sus ideales plurales, transversales y de progreso sin fin. Si todo va a acabar con un triunfo judicial gracias a la omnipotente libertad de expresión, ¿por qué no repetirlo? Esta sería una pintiparada ocasión, a la que no harían ascos ni Gramsci ni Laclau, si estuvieran presentes.

¿El «impostor» Francisco?

 

          Con el sugerente título ¿Y si Francisco fuera un impostor?, ecribió ayer en EP su comentarista de cabecera Rubén Amón un delicioso artículo, que aparentemente puede pasar por verosímil. Y es el caso de que a la vista de muchos, el telepredicador Francisco habría cambiado todo sin haber cambiado nada: divorciados, homosexuales, mujeres en la Iglesia, normativa del aborto, anticonceptivos… A lo más, insinuaciones y cosmética. Papa canchero y colega,, cercano a Cristo y alejado de Dios, habría sacrificado el primado para sentarse en el banco de la felifgresía. Figura opuesta a la reina Isabel II, en el boato y en los rituales, habría dejado de ser sobrenatural, como ella, pero a la vez habría llegado a ser canonizado en vida, incluso por ateos y agnósticos, con solo una revolución de las formas y una catarsis de las apariencias. Un  fenómeno que algunos llamana ya papulismo. Papa de Podemos, de Maduro y de Kirchner…;  en fin, un buen hombre, al que hemos convertido en santo, porque la impostora aqui es la sociedad. – Esta bella estampa  literaria, humorada y genial, con mucho de verdad, puede, sin embargo, corregirse  en puntos esenciales, si recordamos que el papa Francisco, profundamente religioso de una religiosiddad tradicional, ha revolucionado la Iglesia con el nuevo paradigma de la Misericordia, que transforma radicalmente todas y cada una de las partes del conjunto dogmático y moral de la Iglesia Católica, a la vez que va poniendo las bases de futuros cambios concretos de todo tipo, en ámbitos,  v.g.,  como la familia (incluidos separados y divorciados), con la ya polémica constitución Amoris laetitia (La alegría del amor) tras el último Sínodo;  o en el ámbito del futuro de la mujer en la Iglesia, con la institución del diaconado femenino, un paso decisivo, si llega a puerto, etc., etc. Por otra parte, ya lo he escrito otras veces, el papa no puede hacer por su cuenta y riesgo lo que sólo un Concilio puede hacer, pero sí puede prepararlo, sobre todo con  sus obras y sus palabras, lo más próximas posibles a las de Jesús de Nazaret.