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Perdonadores por perdonados

 

    Leo este bello y profundo pensamiento, sobre el que apenas si he reflexionado alguna vez, en ese precioso librito que ha escrito el papa Francisco, en conversación con su amigo don Marco Pozza, Padre Nuestro.. Escribe Francisco: El perdón el perdón, es tan difícil perdonar… Sin embargo, hay una sola condición esencial sin la cual nadie podrá perdonar jamás. Podrás perdonar si has tenido la gracia de sentirte perdonado. Sólo la persona que se siente perdonada es capaz de perdonar.

Del Mesolítico a la Edad de Hierro

 

Durante el Mesolítico y el Neolítico (8500-2500 a. C.) nuestros antepasados, que viven en el territorio que un día se llamará Navarra, van acomodándose, tras las últimas glaciaciones, a la llamada actualidad climática (Holoceno), algo más cálida  y húmeda de la que  tenemos hoy.

En diferentes niveles de los abrigos de La Peña (Marañón), Padre Areso (Bigüezal) o Aizpea (Aribe) quedan vestigios de la nueva vegetación y de la nueva fauna, así como de la expansión de la agricultura, ganadería y nuevo urbanismo de pequeños poblados de chozas.

Durante el Eneolítico (2500-1800) se extiende entre nosotros las metalurgia, con sus armas y utensilios de cobre, primero, y de bronce, después. Entre las cuevas habilitadas en el Eneolítico y Edad de Bronce (1800-900) destaca el abrigo de Monte Aguilar en Las Bardenas, donde aparecen numerosos asentamientos, y es numerosa la lista de poblados en la Edad de Hierro (900-100): Muru-Astrain, Javier, Pamplona, Etxauri, Artajona, Muruzábal, Oteiza, Barbarin, Bargota, Los Arcos, Arroniz, Larraga, Olite, Viana, Mendavia, Lodosa, Santacara, Castejón, Fitero, Valtierra o Cortes.

Las influencias provienen de la cultura celtibérica del interior de la Península y de los pueblos célticos del otro lado de los Pirineos. En tales asentamientos, construidos en lugares altos fortificados o sobre pequeñas lomas, cerca de los ríos, se ha encontrado, por ejemplo, una figurita de ciervo de bronce, procedente de la necrópolis de La Torraza (Valtierra). O hachas de bronce y un morillo o caballete de hierro para colocar la leña en el hogar (Alto de la Cruz, Cortes). O  una urna fneraria, de cerámica, y vasija de alacena (Atalaya, Cortes).

Al final de la Edad de Hierro, comienzan a circular en nuestro territorio monedas de bronce y plata, acuñadas en ciudades ibéricas. En la ceca de Barscunes, no lejos de Pamplona, se acuñan también, según los modelos ibéricos, denarios y ases de bronce con jinetes a caballo, espada o lanza en mano.

TABARNIA

 

           Tabarnia; Una buena idea. Un pictograma o pictovisual exitoso. Una lección pedagógica de cómo el falso derecho a la autodeterminación, enmascarado en el derecho  natural a decidir, puede acabar con un Estado, una Reigón, una Comunidad, un ayuntamiento y hasta con un concejo. Ese falso derecho es una mina a los pies de cualquier institución. Un explosivo de bolsillo. Un posible butrón en cada lienzo. Una plaga en cada sociedad. Por eso no lo reconoce el derecho internacional. Lo más actual y grave de Tabarnia es que existen varias, y no tan pacíficas y serenas, en el mundo, especialmente en la antigua URSS y en la Antigua Yugoslavia: Moldavia, Chechenia, Crimea, Bosnia, Kosovo… Tabarnias llenas de sangre, de odio, de ferocidad. Y hay mil Tabarnias potenciales, que podrían llegar a existir, a resistir y a dejar de existir. Todo principio no democrático que se imponga como superdemocrático produce Tabarnias sin cuento, que a veces pueden ser un alivio, un refugio y un oasis, pero que pueden producir a la vez, por reacción y venganza, otras tantas antinomias, otros tantos anticuerpos, otras tantas antipatrias. Aqui, entre nosotros, gente más cordial que cuerda se puso a imitar malamente la Tabarnia Catalana y dibujó un mapa tabarniesco navarro que abarcaba sólo la Ribera Baja, lo que era como dejar el resto del campo libre a los patriotas independentistas. Qué regalazo. Menos mal que, al parecer, no han vuelto a esa desquiciadda y malhadada reproducción. Si alguien la ve, que la denuncie a su manera.

Últimos aforismos

 

Los cuerdos no se cuelgan de la cuerda.

-A los legitimistas les basta la ley como legitimidad. No quieren oír hablar de la ley como legalidad.

-Qué injusto oponer diálogo a ley y ley a diálogo. Toda ley, pero sobre todo las leyes más importantes y polémicas, llevan consigo, suponen, incluyen, arrastran, dejan atrás (y no cierran ninguna puerta) cientos o miles de horas de diálogo.

-En las pescaderías siempre hay muchas colas.

La locura racional

 

       A G. K. Chesterton debemos algunas de las frases más famosas sobre la locura. Por ejemplo,  que lo que causa la locura es precisamente la razón. Que los poetas no enloquecen, pero los jugadores de ajedrez, sí. Que el peligro de enloquecer radica en la lógica y no en la imaginación. Que los locos no han perdido la razón, sino que se han quedado sólo con ella. Y, sobre todo, la que más me gusta y me convence: que la poesía es  cordura porque flota con facilidad en un mar infinito, mientras la razón pretende cruzar el mar infinito para hacerlo finito. El genio inglés pone el ejemplo excepcional de Cowper, un buen poeta inglés, enloquecido por la lógica extraña y desagradable de la predestinación calvinista. De mí sé decir que los momentos más peligrosos de cercanía al desvarío han sido aquéllos en que me he entretenido en reflexionar sobre la eternidad. Conozco personas, incluso poco religiosas, que se han estremecido con ese pensamiento. Y la verdad es que cuando,de inmediato, me he puesto a pensar en la vida que llevan mis seres queridos en el cielo, o he pensado en qué haremos en concreto cada día cuando muramos, o me he sumergido en esa música celeste de Bach o Haydn, entonces me he visto lejanísimo de ese terror o, mejor, hundimiento de mi mente. La poesía cuerda frente a la loca razón. Del peligro he salido a veces convencido (y humilde, no humillado) de que nuestra razón es finita y no puede abarcar lo infinito, Y eso me serena y me humaniza al  mismo tiempo.

Tribu y Estado

 

   El Estado es, como se sabe, la invención política más importante de todos los tiempos: la superación de las comunidades tribales, congregadas según el parentesco, la etnia o la lengua. En las tribus se sabe dónde comienza y termina la lengua, la etnia o el parentesco. En el Estado se sabe dónde comienza y termina el demos, que vota, paga, vive y muere, y es sujeto de derechos y deberes. Ni en las tribus ni en los Estados se pueden controlar sentimientos y afectos, e incluso convicciones y voliciones, pero sí se pueden registrar, aprobar o castigar acciones. expresiones exteriores de esas convicciones, voliciones y sentimientos.

Adoración de los Magos, Durero

 

 

Admirado Albrecht Durero,

que haces de rey Melchor

en este cuadro señero…

¡Por comparar

tu cofre con el del joven

rey negro,

ni siquiera reparas en que

el buey castaño y rocero

a la madre María le está

hozando el velo!

Adoración de los Reyes, Fra Angelico y Botticelli

 

Ingenua y beatifica María,
que ofreces a que le adoren
a tu niño sedente…
Y tú, José,
siempre como ausente…

Esos señorones, inclinados,
reverentes,
o erguidos cortesanos,
prepotentes,
enjaezados
como príncipes de Cortes renacientes,
todos esos… no son
Magos de Oriente,
ni parte de su cortejo
mucho menos reluciente.

¿De dónde viene y qué quiere
toda esa gente,
curiosa, vana,
indolente,
orgullosa y altanera,
empinada y estirada…,

tanta gente?

 

Natividad, Piero della Francesca

 

Ángeles cantores en veste de doncellas,
con violas y laúdes,
canta que te canta.

María, arrodillada, ojos cerrados,
como una estatua mística,
talla de santa.

Y el Niño, desnudo en su colchoneta,
alza las manos al cielo,
y nadie le levanta…

Virgen con el Niño Jesús, Leonardo da Vinci

 

Qué bien mama, goloso,
este niño rollizo,
de carnes prietas, anaranjadas,
y rubios rizos,
mirándonos, extraño
y sorprendido.

Qué bien mama, goloso,
y qué tranquilo,
con su mano derecha en la teta,
del color del membrillo.
¿Y qué hace  en su mano izquierda
ese pobre pajarillo?