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El error del PP en Euskadi

 

      De 326. 933 votos, en 2001, a 107.357 en 2016: ésta ha sido la descosecha o la incosecha de votos del PP en Euskadi en estos últimos veinte años, en degresión constante, desde Mayor Oreja a Alfonso Alonso, desde Aznar a Rajoy. Ahora los sondeos no le dan ni los 100.000 el próximo 5 de abril, pero eso lo veremos pronto.

Naturalmente, los tiempos de Iturgaiz o de Mayor Oreja, con la ETA en acción, y los de Quiroga o Alonso, con Bildu como segundo partido en las instituciones, son muy distintos, y tal circunstancia atraviesa todas las estadísticas y aun toda historia lineal. Lo cierto es que, admirable resistencia heróica y martirial frente a ETA aparte, el PP español no parece haber entendido del todo la especifidad de los territorios históricos vascos, ni ha sabido heredar la mejor tradición carlista foralista de los Urquijo, los Elorza o los Pérez Arregui, algunos de ellos fundadores y promotores de instituciones, tradiciones y movimientos forales, autonomistas y vasquistas todavía vigentes. Curiosamente, cuando la encantadora Arantxa Quiroga intentó acercarse a esa tradición, fue apartada por Rajoy y sustituida por un sorayista y rajoyista como Alonso, y cuando Alonso, a la desesperada tal vez o por noble convicción después de fracaso tras fracaso, volvió a hablar de liberalismo foralista y de tender puentes hacia el PNV, sin dejar de ser por eso español y españolista, acaba de ser sustituido, tras un inicuo y zafio procedimiento, por otro rajoyista y sorayista, que, a las primeras de cambio, sin encomendarse a Dios ni al diablo, se apresta a coaligarse sin condiciones con CIUDADANOS, enemigo notorio de ciertas especificidades políticas vascas, a las que no se le pide respeto alguno, y hasta añora públicamente a VOX, enemigo mortal hasta de la autonomía de las Comunidades españolas, históricas o no.

Es decir, la llamada derecha política española en Euskadi, deja libre todo el campo regionalista, vasquista, autonomista, foralista, al PNV, al que votan -seamos claros- muchísimos vascos- españoles  que viven en Euskadi, junto con otros vascos confederalistas e independentistas que también le votan. Sea dicho lo principal.

Dioses sin Casa

 

 

        El sociólogo y catedrático de sociología de la Pompeu Fabra, Joan Benach, finalista del Premio El Ciervo-Enrique Ferran sobre el tema El planeta en peligro, escribe en su  artículo titulado Dioses sin Casa:

Hemos creado una civilización con logros y avances formidables. (…) Sí, somos formidables, capaces de todo. Jugamos a ser dioses y creemos que ya casi lo somos. Pero, un momento, ¿eso es todo? Acaso somos ciegos que, como nos enseñaba José Saramago: viendo, no vemos. Las situaciones destructivas, humillantes o alienantes, abundan por doquier. Casi dos terceras partes de la población sobrevive con menos de 5 dólares al día; 2.500 millones de personas no disponen de un hogar en condiciones para vivir, abasteciéndose de agua potable contaminada. Gran parte de la población respira, bebe y se alimenta con tóxicos que dañan la vida.La desigualdad en salud es nuestra peor epidemia y un fiel espejo del desigual mundo en que vivimos. Vivimos, decía Fernández Buey, en una plétora miserable, donde lo mejor y lo peor ocurren al unísono, donde progreso y barbarie van de la mano. La explotación, discriminación y alienación de gran parte de la humanidad hace muy difícil vivir una vida merecedora de ser vivida, al tiempo que el mundo se autoconsume al malgastar el equivalente a 1´7 planetas. Un crecimiento sin fin, basado en las fuerzas destructivas que poseemos y una energía barata en vías de extinción, ha alterado tan profundamente el planeta, que somos un peligro para la vida y para nosotros mismos. El planeta tiene fiebre. El hielo del mar Ártico se deshiela; los mares se calientan y acidifican; las selvas se desforestan y el desierto avanza; los corales y manglares mueren; un millón de especies ya ha desaparecido. (…) ¿Cómo hemos dejado que esto ocurra? ¿Quiénes somos? ¿En qué nos hemos transformado? (…) El ser humano convivió en su medio natural y casi siempre respetó la naturaleza. Hoy destruimos nuestra casa sin siquiera saber que sin ella no somos.

La rebelión de los tractores

 

         La rebelión de los tractores, es decir, de los tractoristas, no es nueva en España, pero es la más actual y la más contundente. Coincide, más que con el estreno del nuevo Gobierno, con la ley del salario mínimo y con las subastas de concesiones, promesas y ofrecimientos de muchas bicocas de aquél a las Comunidades privilegiadas y clientelares de Cataluña y de Euzkadi, así como con la actualidad del problema de la España vacía o vaciada. Todo lo cual hace de marco para las hasta ahora pacífica, aunque estruendosa, rebelión .

Una vieja historia. Cuando entramos en la entonces Comunidad Económica Europea, recuerdo que los parlamentarios europeos fuimos por todas partes, por colegios, casas de cultura, salones municipales, centros cívicos, salas de cine, teatro y discotecas hablando del campo europeo, (mejor, del medio rural europeo), de la política agraria común (PAC) y de las consecuencias de la entrada de España en la Comunidad en el campo español. Entonces yo sabía de todo eso mucho más que hoy. Entonces el presupuesto de agricutura y pesca de la CEE -únicas competencias exclusivas de la misma- ascendían a más de la la mitad del total. Tras el carbón y el acero -productos claves, además de simbólicos- de la inmediata posguerra en los Seis Estados miembros, los padres fundadores  de la Comunidad pensaron que la agricultura y las pesca eran e iban a ser los bienes fundamentales y menos protegidos de Europa en su conjunto en los próximos años, y tomaron sobre sí esa singular responsabilidad.

Naturalmente, el escaso presupuesto tanto de la Comunidad como de la siguiente Unión no ha podido resolver ni el problema del campo europeo ni otros muchos problemas menos acuciantes. Tampoco los Estados Nacionales, sometidos a las leyes del mercado libre y a la globalidad de la economía mundial, han conseguido, a pesar de la garantía europea, llenar un montón de carencias, regular las irregularidades y compensar los desajustes de las mismas.

Es cierto que, entre otras muchas preocupaciones que ha tenido España desde 1976, el agro español no ha sido la primera. Ni de los Gobiernos nacionales, ni de los autonómicos, ni de los partidos de izquierda o de derecha. Y aqui podemos autocriticarnos todos. Porque era un asunto lejano y extraño para los señoritos urbanos; porque  concernía oficialmente a Europa; porque era cosa de los sindicatos agrarios,  cuando no de los ricos agricultores, siempre insaciables, siempre lastimeros, siempre egoístas, como el saltimbanqui sindical ugetista Álvarez repetía hace días…, lo cierto es que el campo español, con excepciones, ha formado parte de la España vacía, vaciada y, sobre todo, desconocída, cuando no menospreciada. Siempre retóricamente mencionada y casi nunca estudiada y reconocida.

Ahora parece ser un momento distinto y hasta nuevo e innovador. Cuando el número uno del populismo izquierdista en España se atreve desde el Gobierno o semiGobierno, del que forma parte, a animar las movilizaciones agrícolas, imitando el Apreteu del independentista antiespañol Quim Torra, es que el campo español ha devenido una fuerza poderosa y, en cierto punto, amenazante. Vamos a ver.

Insultos literarios

 

         Ahora que nos sabemos ya de memoria todos los pobres y tristes insultos que cada día se atizan los políticos de turno -hombres vulgares, que no quieren ser ejemplares-, y ahora que estamos en vísperas del Carnaval, desdibujado ante una Cuaresma más desdibujada todavía, acudamos al capitán Archibald Haddock, personaje de La aventuras de Tintin, para que nos renueve un poco el repertorio.

Descendiente de un ilustre marino al servicio del rey de Francia, caballero a la antigua usanza, caballero sobre todo del mar, siempre apegado a una buena pipa y a un buen vaso de whisky, dejémosle hoy que nos ilustre con sus furiosos pero esmerados, originales, delicados exabruptos, por si podemos nosotros también renovar nuestro vocabulario relacional:

Anacoluto, analfabeto diplomado, anfitrión, antropopiteco, archipámpano, atila sin caballo, beduino interplanetario, brontosaurio huido de la prehistoria, bulldozer a reacción, catacresis, ciclotrón, coleóptero, coloquíntico, cordero mal peinado, dinamitero, doriforo de pòlicleto, ectoplasma, equilibrista, extracto de hidrocarburo, fátima de baratillo, filibustero, filoxera, flebotoma, giróscopo, herético, iconoclasta, inca de carnaval, invertebrado,  jugo de regaliz, lepidóptero, lorgaritmo, loro feo, mameluco, marinero de agua dulce, medio bacilo, mejillón relleno, megaciclo, momia, mujik, nictálope, oricterópodo, ornitorrinco, ostrogodo, pacta-con-todos, patagón, polígrafo, rizópodo, rocambole, saltimbanqui, sátrapa, tecnócrata, troglodita, vampiro, vándalo, visigodo, viviseccionista, xilófono trucado, zapoteca curva, zuavo, zumbador de colibríes, zuzurco en rama…

Elogio de Fernando Morán

 

              Ha muerto Fernando Morán. No soy capaz de analizar ni de valorar su obra política o su obra literaria. Otros lo harán cuando sea posible hacerlo. Yo había leído alguno de sus libros cuando le conocí de cerca al comienzo de la campaña de las elecciones europeas de 1989. Era entonces el icono de la Comunidad Económica Europea, en la que acabábamos de ingresar, y cuyo ingreso él venía de firmar solemnemente.

Desde un principio me fue muy fácil y nos fue a casi todos los componentes del grupo, que él presidía, simpatizar con Fernando y confiar en él. Procedente del Partido Socialista Popular, de Tierno Galván, su talante intelectual y liberal era su característica notoria. Nada de disciplina de cemento, como era el caso de otros dirigentes del partido. Nada de sectarismo. Lo que, paradójicamente, le hacía débil ante los que de verdad mandaban en él. Lo que de Fernando dependía, que era poco, era terreno libre, llano, amigable y compañeril. A veces hubo que acompañarle y seguirle en momentos discutibles y nerviosos. Él sabía más que nadie de Europa y de relaciones exteriores, y de ahí su autoridad y su prestigio. Lo demás, que a él le importaba poco, se lo hacían a su costa o a sus espaldas.

Tuve la suerte de hablar mucho con él. Y de pasar junto a él muchos ratos inolvidables. Andando el tiempo, leí que en una entrevista, confesaba que Dios le tentaba mucho. Ojalá le haya seguido tentando hasta caer en su tentación (Dios siempre nos tienta: tantea nuestra voluntad antes de que libremente se le rinda).

Las otras trampas del Brexit

 

    Por dos millones de euros, acaudalados ciudadanos británicos están adquiriendo la ciudadanía chipriota. La operación -una trampa más del Brexit- comenzó tras el referéndum en el Reino Unido. La agencia Reuters ha descubierto entre los compradores de pasaportes –visados dorados, 4.000 hasta ahora- a  ciertos benefactores del Partido Conservador británico, que en diciembre de 2019 hizo campaña con el lema Let´s get Brexit done (Cumplamos el Brexit).

Con el pasaporte de esta isla-Estado mediterráneo se puede vivir, estudiar o trabajar libremente en cualquier Estado miembro de la Unión Europea. Además, los impuestos son muy bajos en Chipre y la inversión puede hacerse íntegramente en el sector inmobiliario. Por otra parte, en ningún momento el candidato a la ciudadanía chipriota está obligado a instalarse en el nuevo País, y ni siquiera a permanecer en él.

Seguro que operaciones similares se llevarán a cabo en otros países europeos. Y es de esperar que la acumulación de tamañas trampas, engaños y malas artes, sumados al terremoto político causado en Irlanda del Norte y Escocia, y lo que te contaré morena, vaya animando a los ingleses, y no sólo a los  británicos, a cambiar de opiniión y de voto dentro de unos años.

Renovar la Unión Europea

 

         El proyecto europeo, superviviente global de un modelo de sociedad basado en la solidaridad,  tras haber superado la Gran Recesión, está un tanto paralizado y no sólo por el malhadado Brexit. Necesita reemprender la lucha ideológica, que va desde la lucha contra el cambio climático; el reforzamiento de la Europa Social; la acogida reglada y proporcionada de los emigrantes, al mismo tiempo que la promoción de un política demográfica positiva en toda Europa; la respuesta templada a las guerras comerciales; la tenaz defensa de los derechos humanos y del Estado de bienestar en todo el mundo… hasta doblar el presupuesto europeo actual para hacer posible todo lo anterior. No puede continuar la libre circulación de capitales sin ningún control, que  cree gigantes monopolios supranacinales y desmantele el pacto social con que nació el gran proyecto europeo, y urge una cierta armonización fiscal que modere el libre juego de los capitales. Y una mayor corresponsabilidad entre el Parlamento Europeo y los Parlamentos nacionales, que evite o, al menos, modere las tendencias nacionalistas de todos y cada un de los Estados miembros.

Úlltimos aforismos

 

Si no nieva en Nieva de Cameros, ¿dónde nieva?

Cuando alguien vuelve a la manida metáfora de las raíces para justificar cualquier cosa, necesito añadir la metáfora similar de las ramas de ese árbol o arbusto, que imagen del ser humano. ¿Si no hay ramas, y ramas relacionales y expansivas, y, mejor todavía, frutales, ¿para qué sirven las raíces?

Todos los sondados son previamente sondeados.

La Poesía de Ernesto Cardenal

 

        Sigo leyendo, y más en estos días de convalecencia, la Poesía Completa de Ernesto Cardenal. Conocía solo parte de ella, como los Salmos o los poemas del Telescopio en la noche oscura. Pero, la verdad, desconocía mucho del resto de las 1.228 páginas, sobre todo del Cántico cósmico, que es el fulcro de la obra cardenalicia. Ubérrima, no pocas veces repetitiva, entre la prosa cortada y la vehemente retórica, pero siempre cotidiana, verdadera y a la vez pungente, me gusta más cuando es más universal, menos partidista, menos elogiadora de la Revolución cubana o nicaragüense -las dos, fracasadas-, aunque siempre admirable cuando de las víctimas de cualquier opresión se trata.

El intento de cantar la tradición cristiana, incluida la fraternidad universal y la resurrección de los muertos, dentro del canto a la creación, expandida de continuo y explicada líricamente por los científicos de nuestro tiempo,  me parece único en la historia de la literatura, y es, en cada poema, además de una sorpresa, una alegre y sabia profesión de fe.

Las voces del silencio (y XVI)

 

LO TRÁGICO DEL SILENCIO. D

 

         Hermann Broch, en su novela La muerte de Virgilio, consagra muchas páginas a la evolución del silencio en el espíritu del poeta agonizante, al progreso de la quietud en la quietud (…) dispuesta a entrar en una nueva paz a un nivel superior, preparada para nueva quietud, hasta que estalle el Verbo,que abole y disuelve el universo, inconcebiblemente inefable, pues estaba más allá del lenguaje. Lo que concuerda con la intuición de Peguy, según el en cual la eternidad paradisíaca no puede darse la palaba, puesto que hablar es solo propio del tiempo.

Lo que calificamos como silencio de la muerte –el avaro silencio y la masiva noche, de Mallarmé- sólo tiene sentido para quien está vivo. La transmuerte, en cambio, está hecha de una gama de silencios, en lo sucesivo sudarios de la muerte, alimentados por el recuerdo. Ante todo, escribe Maeterlinck, se impone un silencio que se asemeja al del aposento en que uno se calla para siempre. La tumba, más que cualquier otra cosa, excita la emoción suscitada por el mutismo de los muertos, revivido dramáticamente entre notroso entre otros por el romance de la niña muerta del principe de nuestro romanticismo, Gustavo Adolfo Becquer. Pero, como todo habla en el universo, Víctor Hugo puede escribir también en torno a la tumba de su hija Leopoldine: ¡Oh, cuántas veces he dicho: ¡Silencio, ella ha hablado!

Alain Corbin cierra su precioso libro con el más contundente y trágico de todos los silencios mundanos, cuanto la Tierra esté muerta y se consuma su disolución en el silencio, el día que todo callará, evocado por Vigny. Leconte de Lisle se enfrenta a él en uno de sus poèmes barbares, titulado Solve saeclum, medio verso arrancado al Dies ille, de Jacopone de Todi: Tormentos, crímenes, remordimientos, suspiros, desesperados, / espíritu y carne del hombre, ¡un día callaréis! / Todo callará, dioses, reyes, condendos y viles multitudes, / el rauco gruñido de los presidios y las ciudades, / los animales de los bosques, los montes y el mar… (…) De un plumazo la naturaleza interrumpirá sus ruidos.