Titula Luis Eduardo Aute su último libro de poemigas, SEXtO ANIMAL. Defiende su peculiar religiosidasd, porque su espiritualidad le religa con el origen de las cosas; duda de que el concepto de Dios pudiera ser el mismo que el del yo, y repudia aquel dogma eclesial (sic) de que los animales, al morir, no iban al paraíso ni al infierno, ni al purgatorio ni al limbo, porque no tenían alma. Y recordando que animal viene de anima, escribe: No hay nada más «almático» que un animal. Decirle «animal» a alguien como insulto es un absurdo. Es todo lo contrario: es llamarle un ser espiritual.- No tanto, por Dios. Ya Platón distinguía el alma vegetativa, el alma sensitiva y el alma racional. También el reino vegetal es un reino animado. Tal vez el diálogo entre el Animus y el Anima, de Claudel , nos daría un poco más de claridad en todo esto.