Los llamados actos civiles (nacimientos, matrimonios, entierros) se han multiplicado, en muy pocos años, en Navarra. No es cosa nueva. Durante la Segunda República Española, en muchos pueblos de Navarra fueron numerosos también. Acabo de estudiar Milagro, una villa agrícola-campesina, con graves problemas de pobreza, y el 35% de la población viviendo en cuevas, pero con voto muy mayoritario católico-foral. Hasta el 20 de abril de 1935, se habían celebrado 30 inscripciones solemnes en el registro civil, remedo del bautismo; 7 entierros civiles de párvulos; 8 de adultos y 2 marimonios civiles, llervados a cabo siempre como actos colectivos de propaganda y con toda la pompa posible. Los nombres impuestos a los recièn nacidos eran Humanidad, Prosperidad, Porfirio, Cervantes, Aníbal, Salud, Creador, Libertario, Gloria, Ailvio. Vencedor, Amado… Quien publicaba estos datos lo hacía para que el ejemplo de Milagro fuera tenido en cuenta por los trabajadores de toda España; que de esa forma nos iremos emancipando de la peor lacra que corroe a la humanidad.