Fue el destino habitual de los profetas. (Luc 11, 49)
Hondo es el embalse de la sangre
desde Abel al profeta Zacarías.
«Felices –prometió Jesús a sus discípulos-, (Luc 6, 22)
cuando os odien, os expulsen, os injurien,
y proscriban vuestro nombre
por el Hijo del Hombre«.
Para el alto Sanedrín, (Mc 14, 53-65)
lobera de fanáticos y escépticos,
el joven Rabí de Nazaret
es un falso profeta y un blasfemo, (Lev 24, 16; Dt 13, 50)
amigo de los impuros, (Mc 2, 7, 23; 3, 2)
enemigo del sábado,
violador de la ley:
puro reo de muerte.
Y ofrece sus espaldas a los golpes, (Is 50, 6)
sus mejillas galileas
a los brutos mesadores de barbas,
y su rostro es dornillo de insultos y salivas.